Ovación

Angelici se llevó una amenaza de paro de la AFA

La Asociación del Fútbol Argentino quiere participar de la licitación que haría trizas Fútbol para Todos, no acepta presiones del gobierno nacional y contraataca.

Sábado 09 de Abril de 2016

Negocios son negocios. El gobierno quiere desprenderse de Fútbol para Todos lo más pronto posible aunque el contrato venza en 2019. Y la AFA quiere mayores ingresos, pero no acepta imposiciones. Pretende que todo sea consensuado. La cuestión no es muy clara, pero sí es palpable una hipótesis de conflicto que asoma en el horizonte cercano, más precisamente la semana que viene. “Si bien ellos creen que tienen el poder porque manejan el dinero, si nosotros paramos el fútbol, durante la semana se empieza a hablar más de Panamá Papers, los aumentos en los medicamentos para los jubilados o en los transportes...”. La frase, más bien el concepto, la idea, se escuchó en la calle Viamonte, donde 12 dirigentes de la casa mayor del fútbol argentino se reunieron para armar una especie de barricada para defenderse de la arremetida del gobierno Nacional, que parece que quiso marcar la cancha con un apriete de bolsillo: o aceptan los términos establecidos o no cobran la cuota vencida de marzo si no presentan un libre deuda. La semana que viene el gobierno debería desembolsar algo menos de 800 millones para los clubes que los esperan como agua en el desierto. La necesidad tiene cara de hereje, pero esta vez, con dirigentes muy experimentados en el rubro negociaciones en tiempos de conflicto a la cabeza, respondieron al apriete con una probable medida de fuerza. Ese fue el mensaje que se llevó de la reunión Daniel Angelici, presidente de Boca y vocero del gobierno a la vez.

   Si bien el contrato con Fútbol Para Todos tiene vida hasta 2019, el gobierno no quiere seguir poniendo plata. No sólo es una decisión con ribetes económicos, sino y más bien políticos. Un cambio de paradigma. En paralelo, los clubes se quejan porque la plata no alcanza. Pero en algo están de acuerdo: nadie quiere pagar el costo político de que el fútbol deje de ser gratuito.

   El Estado quiere romper el vínculo y realizar una licitación para los próximos torneos. Si fuera así, entrarían en la puja Turner, Artear (Grupo Clarín), Fox, IMG y MediaPro. A la AFA no se le caerían los anillos si tuviera que hacer borrón y cuenta nueva, pero pretende que sea de común acuerdo y poder encabezar esa licitación o participar de las ganancias. La idea es que el ganador de la pulseada aporte unos 3.000 millones de pesos, cuatro veces más que los 761 millones convenidos entre el Estado y la AFA para la primera mitad del año.

   Pero no todo es lo que parece. La AFA no es un grupo monolítico de dirigentes, no todos piensan igual. De hecho, la reunión de ayer es toda una muestra: fueron muy llamativas las ausencias de Rodolfo D’Onofrio (River) y Matías Lammens (San Lorenzo), por ejemplo. Estuvieron presentes Luis Segura (presidente), Víctor Blanco (Racing), Hugo Moyano, Héctor Maldonado, Carlos Montaña (los tres de Independiente), Angelici, Armando Pérez (Belgrano), Nicolás Russo (Lanús), Claudio Chiqui Tapia (Barracas Central), José Lemme (Defensa y Justicia), Alfredo Dagna (Olimpo) y Miguel Silva (Arsenal).

   Russo, uno de los presidenciables para las elecciones que se realizarán el 29 de junio, esbozó una síntesis perfecta al final del cónclave en la calle Viamonte: “El estado quiere dejar de lado el contrato, sacarse ese costo, y los dirigentes queremos un contrato más rentable”.

   La cuestión, se insiste, es que nadie quiere pagar el costo de que el fútbol deje de ser gratuito. Menos todavía el presidente de la Nación, Mauricio Macri, quien en la campaña prometió la continuidad de Fútbol Para Todos con la consecuente gratuidad del servicio.

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