Fideo, ese campeón del mundo que volvió a Arroyito por más gloria de la que ya tenía, fue la bandera de este equipo canalla que volvió a gritar campeón
20:04 hs - Sábado 26 de Septiembre de 2026
Central campeón. Dos palabras que el Canalla vino a buscar a Santiago del Estero y que metió en las valijas para el regreso a Rosario. Y esa búsqueda fue con un grupo que creyó en sí mismo, aun con sus intermitencias a cuestas, pero dentro de ese grupo había un integrante que nunca fue cualquiera. Ni más ni menos que un tal Ángel Di María, ese campeón del mundo que volvió a su Arroyito querido coronado de gloria, pero que entendió que tenía más hilo en carretel y que todo ese talento que le quedaba quería desplegarlo con la camiseta que siempre llevó tatuada en la piel. Fideo fue el rey en el Madre de Ciudades, el jugador que el hincha no se cansó de corear durante toda la tarde, el que los simpatizantes del Pincha silbaron, insultaron y le tiraron proyectiles las veces que pudieron. Este Central campeón lo tuvo como su figura estelar.
Hace meses que Central viene pensando en este partido, en esta final que valía una estrella más en el escudo. Y la afrontó con la mentalidad que debía. Fue víctima de sus propios errores en esos primeros segundos fatídicos, pero de la misma forma fue un equipo con inteligencia para no volverse loco, para trabajar un partido que se jugaba con el cuchillo entre los dientes, para pegar un par de golpes certeros y para defender con uñas y dientes esa victoria que tanto anhelaba.
De todo eso formó parte este Di María estelar, que por ahí no tiene el brillo de ese primer semestre tras su vuelta a Arroyito, pero que cada vez que tiene la pelota en los pies es capaz de generar la mayor de las expectativas.
El "Fideo, Fideo" atronó en Santiago
El “Fideo, Fideo” atronó en el Madre de Ciudades ni bien el equipo entró al campo de juego para hacer los movimientos precompetitivos. Quizá haya sido una premonición de lo que sucedería después en esos más de 100 minutos de tensión extrema, entre un Central y un Estudiantes que se vienen sacando chispas desde hace casi un año por aquel pasillo famoso y que le pusieron más pimienta (especialmente del lado canalla, con las palabras de Ignacio Ovando) en la previa de esta gran final.
Lo cierto es que, con la pelota rodando, no había otra cosa que demostrar. Central actuó en consecuencia, pero mucho de ello se dio a partir de la zurda de un Di María que más que nadie soñaba con este título.
Minuto 22 del partido. Tiro libre no tan cerca, por falta al Gato Ávila. Fideo se paró como para ponerla por arriba de la barrera, contra el palo derecho, pero su cabeza fue tan rápida como su pie. Vio que Muslera dio un paso hacia la derecha y la dio con comba para ponerla en el ángulo, en el palo del arquero uruguayo. Fue la primera estocada de Angelito. Que confesaría que antes de la final vio un video de un gol de su entrañable amigo Lionel Messi, haciendo uno similar en la Copa América ante Estados Unidos.
Minuto 52 del primer tiempo, infracción de Copetti que Herrera desestimó. Llamó el VAR, penal y allí fue otra vez Di María, quién si no. Repiqueteo previo y toque sutil contra el palo izquierdo. Había una parte de la historia que ya se contaba a partir de la intervención de ese enorme jugador que volvió a Central para esto.
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Después de Ángel Di María, a sacrificarse
Lo que vino después fue más sacrificio que otra cosa, incluso con Di María teniendo que dejar la cancha para potenciar la estructura defensiva. Pero el final, con Fideo sufriendo ya en el banco de suplentes, fue el esperado por todos en Arroyito.
Hace años que en el fútbol argentino hay títulos que se definen en un partido y Central no tiene por qué renegar de eso. Sólo debía actuar en consecuencia para que a partir de este sábado 26 de septiembre de 2026 el escudo canalla pase a tener una estrella más.
No es alocado pensar que había un país detrás de este partido entre Central y Estudiantes. ¿Por qué? Porque el pasaje a esta final el Canalla se lo ganó por haber sido el mejor equipo de esa temporada 2025 en la que sumó 66 puntos. Claro, en el medio apareció esa coronación que le dio la Liga Profesional, el trofeo entregado entre bambalinas, las críticas de casi todos los actores del fútbol y, vale recordar, el pasillo de espaldas por parte de los jugadores de Estudiantes en aquel partido de los octavos de final del Clausura 2025 en el Gigante.
De Ariel Holan a Jorge Almirón
En ese recordatorio debe haber un lugar sin dudas para todos aquellos que formaron parte de aquella gran campaña, incluido el Profesor Ariel Holan, a quien nadie imaginaba fuera de Central después de semejante temporada. Pero hoy todo recayó sobre las espaldas de este plantel y este cuerpo técnico. Incluso de este jorge Almirón tan cuestionado, pero que desde este día pasó a formar parte de los técnicos campeones con Central.
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Hay un camino de paso firme que Central viene transitando. Título en la Copa de la Liga 2023, título de Liga 2025 y ahora esta Supercopa Internacional. Un pedazo de la historia que el Canalla la está escribiendo con letras en mayúsculas.
Central es otra vez campeón. Sumó su estrella número 14 en la historia, la novena en el profesionalismo, y frente a ello hay un sinfín de comentarios que inexorablemente se van por la colectora, sin demasiado peso. Después de todo aquello que pasó ante Estudiantes, no había otro atajo que ganar un partido y un título en cancha, y Central lo hizo.
La tensión de la previa y del partido propiamente dicho se vio reflejada en esa corrida del final hacia los vestuarios, con escándalo incluido por una imprudencia de Agustín Sández (después se disculpó), pero nada podía empañar lo que ya estaba decretado y sellado a fuego. Después llegó la premiación, los aplausos irónicos de los pincharratas para Darío Herrera, con el que se fueron recalientes por el penal canalla, el que le reclamaron en el final por supuesta mano de Ovando y lo que pudo ser roja a Elías Verón por doble amarilla. Y la Supercopa levantada por Di María, claro.
El tercer título en cuatro años, algo impropio para los tiempos que siempre corrieron en Arroyito. Pero es una realidad. Y de esa realidad de la que hoy todos gozan forma parte Di María, que fue el ángel de este equipo canalla que hoy se pinta una nueva estrella. Que brilla y resplandece como el sol.