Ángel Di María, el distinto al que Central necesita y para quien cada clásico es especial

Jugó dos desde su regreso y convirtió en ambos. En el último lo hizo con una molestia y, tras el triunfo, dijo que podían quedarle "uno o dos más"

06:00 hs - Jueves 03 de Septiembre de 2026

Un clásico lo juegan todos, desde el primer jugador titular hasta el último suplente. Lo juegan los entrenadores, quienes suelen jugarse una ficha clave. Y, a su manera, hasta lo juegan los hinchas. De todas formas, hay actores que sobresalen al resto, a los que un partido de estas características los pone en un sitial de privilegio. Central tiene uno sin discusión alguna: Ángel Di María.

Hace más de un año que en Arroyito la presencia de Fideo es un tema de cotidianeidad. Si está para jugar cada partido, si tiene riesgo de perderse un encuentro, si es figura o pasa inadvertido. Es el capitán y máximo referente de este equipo que el domingo irá por una nueva victoria en el clásico, la séptima de manera consecutiva.

Para Di María, este tipo de partidos es especial, por la sencilla razón de que está tirando sus últimos cartuchos en el fútbol grande. Sólo él sabe hasta cuándo se mantendrá activo. Pero a las pruebas hay que remitirse. Después del último clásico, el del triunfo canalla por 2 a 0 como visitante, tiró una frase fuerte: “Jugué porque era el clásico y sólo me deben quedar uno o dos más”.

Abrió el camino al triunfo

Esas palabras, por supuesto, se dijeron dentro de un contexto. Di María había sido el autor del primer gol, el que abrió el camino a la victoria, y lo hizo en medio de una fuerte molestia en el aductor que había sufrido el día previo, en los ensayos de pelota parada. Minutos después de ese zurdazo bajo, tras la habilitación de cabeza de Gastón Ávila, fue reemplazado.

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Fideo Di María se toca el aductor en el último clásico. Jugó averiado, pero igual fue titular y anotó un gol.

Ese día no le alcanzó para ser figura del partido porque muy cerca suyo deambuló un Franco Ibarra que fue no sólo el motor de Central, sino el mejor de todos los que estuvieron en la cancha.

“Era el clásico y me deben quedar uno o dos más. Quería disfrutarlo, jugarlo y fui un poco egoísta porque no estaba al ciento por ciento, pero sabía que mis compañeros querían que esté”, resumió minutos después del último clásico.

Uno más, otro en Arroyito

El que se viene el domingo en el Gigante de Arroyito puede ser, según sus propias palabras, el último que juegue. Si no lo es, podrá tener una participación más en algún otro cruce. A sus 38 años, el campeón del mundo sabe lo que hay en juego. También lo que el técnico, sus compañeros y los hinchas esperan de un jugador de semejante trayectoria y categoría.

Ángel Di María ya recibió de cabeza de Ávila y metió un zurdazo goleador, para abrir el camino en el último clásico.

Pero claro, hablar de la incidencia de Di María en los clásicos desde su regreso a Arroyito no es sólo hacer mención al último, sino al anterior, ese del Clausura 2025, en el Gigante, en el que todo se definió con un golazo de tiro libre de su autoría.

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Por eso, si en los dos últimos clásicos Di María fue una pieza clave para el triunfo, es lógico que en esta ocasión las mayores expectativas estén depositadas en el aporte que pueda brindarle a este equipo de Almirón.

La versión de Di María que se vea en este clásico dependerá de muchas cosas, pero sobre todo de qué tan inspirado se lo vea. Porque, está claro, mucho de lo que pueda hacer este Central depende del aporte de Fideo. Si el capitán está lúcido y fino, las chances serán mayores.

Di María ejecuta el tiro libre desde muy lejos y la pone en el ángulo. Con ese gol Central ganó el clásico.

Un rendimiento discontinuo

El rendimiento futbolístico de Fideo en este segundo semestre del año fue con altibajos, como todo el equipo, pero está el antecedente muy cercano de lo que fue el partido contra Talleres, en el que el capitán se cargó el equipo al hombro en lo que fue el reencuentro con su mejor versión. Esa misma noche en Córdoba sacó a la luz la pubalgia con la que viene lidiando desde el semestre pasado.

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Sin ir más lejos, en la derrota contra Gimnasia del pasado sábado, Di María no fue el de Córdoba, pero en medio de sus intermitencias fue protagonista de varias de las situaciones de riesgo que generó el equipo. Tuvo dos remates potentes desde fuera del área que pudieron terminar en gol y metió una gran asistencia, a la cabeza de Jaminton Campaz.

Di María necesita que Central muestre su mayor grado de competitividad y Central necesita que Fideo sea el que todos quieren ver, el de las intervenciones determinantes. En este último o penúltimo clásico que le tocará vivir, el campeón del mundo volverá a ser uno de los actores en los que hacer foco.