Ovación

Andrés Bordoy, un dogo entre jaguares

"Cuando Quesada me habló, sentí que se me estaba dando una buena oportunidad para seguir creciendo", confió el ex forward.

Martes 02 de Octubre de 2018

Los cambios siempre traen aparejados algún temor, pero cuando se tienen los objetivos claros, esos temores pasan a un segundo plano. Si no habría que preguntarle a Andrés Bordoy, quien hace once años que está en Francia pero decidió pegar la vuelta y regresará a Argentina en diciembre para acompañar a Gonzalo Quesada en el staff de Jaguares para la temporada 2019.

Actualmente Bordoy es entrenador de forwards del club Section Paloise, institución a la que llegó en 2011 y se desempeñó además como jugador y preparador físico. También jugó en Brive (2007/2008) y La Rochelle (2008-2011). En Argentina hizo sus primeras armas en Provincial y luego de un fugaz paso por Universitario fue a Duendes, club en el que jugó en todas las divisiones juveniles y debutó en primera división en 2001 En 2011, Santiago Phelan, por entonces DT de Los Pumas, lo incluyó en la lista para Pensacola como una de las grandes sorpresas y estuvo cerca de jugar el Mundial en Nueva Zelanda, pero finalmente no se dio. Sin embargo se mantuvo en la órbita del seleccionado nacional y debutó en Los Pumas un año después ante Francia, cuando sumó sus dos únicos test con la camiseta albiceleste.

El Dogo, como se lo conoce a Bordoy en el ambiente de la ovalada, contó que tomar esa decisión de volver no le costó. "El contacto con Gonzalo (Quesada) fue bueno desde la primera vez que hablamos. Yo creo que todo lo que me planteó, la forma que tiene de trabajar, sus logros y cómo lo tienen visto acá en Francia, sumado al intercambio que tuvimos, hizo que sintiera que se me estaba dando una buena oportunidad. No fue fácil, pero yo siempre tomo la decisión que creo es la mejor para mi carrera. En esta creo que no me equivoco. Lo que quiero es seguir creciendo, aprendiendo, hacer más experiencia y tener nuevos desafíos como lo es este. Más fácil y cómodo hubiera sido quedarme en Francia, porque estaba en una buena situación en el club, al punto tal que ya estábamos hablando para renegociar mi contrato, porque el club quería que me quedara. Estuve seis temporadas en Pau, pero creo que llegó el momento de conocer otro rugby, como el del Súper Rugby, que me apasiona y lo miro todos los fines de semana. No fue difícil, pero es un cambio grande, sobre todo en lo cotidiano, en mi familia, es una mudanza a otro país, con todo lo que eso significa.


¿Qué te dijeron en tu casa, porque allá ya tenés una familia armada?

Sí, tengo tres hijos: Carmen,que tiene siete años; Antonio, que va a cumplir seis, y Alfonso que todavía no tiene dos años. Tengo la suerte de que mi mujer, María Cecilia Cuberli, me banca en todas. Sabe cuál es la prioridad y por qué estamos en Europa. Sabemos que los cambios generan un poco de temor, pero esta decisión la tomamos en conjunto. Creemos que es lo mejor para nuestra familia y para mi futuro como entrenador, ya que me va a permitir seguir creciendo.


¿Qué fue lo que llevó a irte a jugar al exterior?

Fue una decisión que tomé y fue muy pensada. Yo jugaba de tercera línea en Duendes y sabía que por mis características físicas si quería apuntar a jugar en el exterior o en un nivel superior era un jugador más, por no era tan alto y tampoco tan rápido como para hacer alguna diferencia por ahí. Sabía que tenía una buena defensa, pero me di cuenta de que con eso solo no alcanzaba. Y llegó un momento que en Duendes, el gordo Hugo (Céspedes) se estaba por retirar, no había primeras líneas y tomé la decisión de jugar de pilar derecho. Consideraba que si hacía las cosas bien, aún sabiendo que iba a ser muy duro, podía tener más chances. Sabía que dentro de los primeras líneas, con un poco de movilidad, un buen scrum y buena defensa podía salir de la media y asomar un poco la cabeza. Fue lo que me plantee y laburé para hacerlo.


¿Qué te dejó el paso por Francia?

Cuando estás afuera, crecés. Salir de la cultura de tu país, de tu círculo íntimo, de las amistades, del club y encontrarte solo te sirve realmente para crecer como persona. Al principio intenté adquirir los mayores conocimientos posibles o experiencia como jugador, pero creo que cuando más aprendí fue cuando tuve que dejar de jugar (N. de la R.: tuvo una hernia discal entre las cervicales C6 y C7 que lo obligaron a colgar los botines a los 31 años) y pasar a formar parte del staff, que había empezado como preparador físico, con una espeficidad que era el scrum. Fue ahí cuando realmente empecé a acaparar conocimientos y a tener los ojos bien abiertos para asimilar la mayor cantidad de cosas posibles. Es como que me puse otro chip, empecé a formarme, capacitarme, a ver qué hacía el otro, a mirar mucho rugby... En mi paso por Europa creo que fue donde más aproveché para aprender.


¿Desde el punto de vista deportivo?

Lo que aprendí estando en un staff profesional es que los objetivos a largo plazo no son muy fáciles de plantear. Yo creo que en un deporte como el rugby, si uno mira un poco más lejos del partido que viene el fin de semana puede perder el foco en los detalles, que en este nivel son muy importantes. En esta profesión, al tener tanta presión por el resultado, por tener que ganar, se pueden poner objetivos a largo plazo, pero yo nunca lo hice y siempre trate de hacer una buena semana, que sea lo mejor posible para llegar de la mejor manera al partido.


¿Cómo recibiste la noticia?

Gonzalo Quesada se puso en contacto conmigo. Nos cruzamos de casualidad en Biarritz, charlamos un rato, me preguntó cómo era mi situación en ese momento, me comentó que tenía la posibilidad de ser head coach de Jaguares y que estaba buscando un entrenador de forwards y ahí me dijo que yo podía ser una alternativa. Después seguimos avanzando con charlas más técnicas, de contenido y de formas de trabajo, que fue en definitiva lo que de a poquito me fue convenciendo para tomar la decisión de embarcarme en este nuevo proyecto.


La forma de jugar en el rugby francés es muy distinta a la que se juega en el Súper Rugby. ¿Jaguares puede modificar su forma de juego?

Eso sería en cuestiones muy específicas. En cuanto a la forma de juego, el rugby sigue siendo rugby, jugués en Francia, el Súper Rugby o la Premiership. Cada equipo tiene su sistema de juego y lo que creo que cambian son las presiones y los tiempos del campeonato.


¿Se puede hacer una comparación entre el Súper Rugby y el Top 14?

Hay muchos parámetros para comparar, pero mucho del Súper Rugby no te puedo contar, ya que lo sigo solamente como hincha. Lo que sí te puedo asegurar es que hay mucha más presión en el rugby francés. En realidad son otras las presiones.


¿Como cuáles?

El Top 14 es un torneo muy largo, en el que hasta por cuestiones climáticas te ves obligado a variar en el juego. Además tenés la presión del descenso, ya que hay dos equipos que descienden y otros tantos que suben. Es un rugby muy profesionalizado en el que los sponsors que colaboran quieren ver resultados acordes a la plata que ponen.


Hablando de presión... Ledesma les dejó un techo muy alto.

Seguí durante el año a Jaguares como un hincha más, pero ahora estoy volviendo a ver todos los partidos que jugaron y analizándolos un poco más en detalle y veo que lo que hicieron fue buenísimo. Lo mejor que le pudo haber pasado a nuestro staff es que Jaguares haya terminado con esa confianza y con esos resultados obtenidos. Aun así, creo que siempre se puede mejorar y ese es el objetivo, pero hay que ir paso a paso.


Sos parte de Jaguares, ¿qué sentís?

Para mí, después de mi undécima temporada en Francia, es muy lindo volver a mi país, porque me permite volver a trabajar con un grupo de jugadores con los que tenemos la misma formación, los mismos conceptos de lo que es el rugby en Argentina, los mismos valores, esos que nos han hecho destacar en muchos países.

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