Hay renovación de crédito para Jorge Almirón, con un triunfo bárbaro ante River y donde la presencia de Cantizano jugó un papel clave para cambiar el humor
06:10 hs - Martes 04 de Agosto de 2026
Los críticos de Jorge Almirón podrán seguir basando sus quejas en los mismos argumentos, pero el tiempo no puede volver atrás. Seguramente no lo dirá, tampoco se lo preguntaron directamente en la conferencia de prensa. ¿La decisión de ratificar a Giovanni Cantizano en el Monumental fue empujada por aquellas críticas o por convencimiento propio? En todo caso, el 1 a 0 de Central sobre River, y la buena actuación del juvenil, dejó a la inquietud en un plano secundario. Hoy todos en Arroyito están más contentos y aliviados, la mamá de Gonzalo Belloso no apremiará a su hijo para que desplace al entrenador. Hay un crédito renovado. Justo a tiempo además, porque después de Aldosivi el viernes en el Gigante se vienen los octavos de final de la Copa Libertadores.
“Son los partidos que hay que ganar y Central lo hizo”. Así, con absoluta claridad describió Almirón la importancia de lo que estaba en juego el domingo. Un mal resultado hubiera puesto difíciles las cosas en el momento más inadecuado y también al ciclo del entrenador, pero al mismo tiempo hubiera avalado aquella postura suya tan criticada de no poner como revulsivo a Cantizano, ante el mismo rival, en la misma cancha, hace apenas dos meses y pico en una semifinal. Historia conocida.
Es que Almirón ahora sí metió al pibe, y de entrada como en la fecha anterior. Y la cosa salió como la mayoría de los hinchas imaginaban: bien. Seguramente como el mismo entrenador lo pensó también, porque no por nada le dio la responsabilidad. Es que no deja de ser un juvenil, de solo 19 años, al que ir llevándolo. Tenía más sentido, a modo de comparación, que fuera titular en un partido por la tercera fecha de un torneo que en una semifinal. Eso hay que entenderlo.
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Los pibes que siempre hay que cuidar
Alguna vez, un gran entrenador de estos pagos dijo de un juvenil que la rompió en un partido de visitante, que la gente iba a pagar la entrada para verlo. Eso no pasó. Ergo, se puede pagar costo por dejarse ganar por el entusiasmo. No por nada, los experimentados compañeros de Cantizano, afirman que todavía tiene que madurar y crecer. Lo están cuidando, así debe ser, para que complete la explosión que se ve venir.
Por eso, ni tanto ni tan poco, ahora que las cosas parecen haberse acomodado un poco. Porque Cantizano jugó bien, pero también el nivel de los que disputaron aquella semifinal creció mucho. Sobre todo del lado del Bicho Campaz, que por entonces era imposible que no tuviera en la cabeza la partida pronta a su primer Mundial y volvía además de una dolencia muscular.
También Ángel Di María estuvo ahora más entero, porque llegó al fin del primer semestre menos pleno, con mucho desgaste físico. Y así cada uno, porque los nombres casi no cambiaron. Ibarra y los zagueros centrales atrás, Ovando y Avila, fueron los mismos en ambas ocasiones. Pero se posicionaron más adelante, no se metieron tan atrás.
La victoria de Central, pero también las formas
El triunfo cambia todo, pero obviamente también las formas. River pudo llegar al empate, o hasta ponerse primero en ventaja como aquella vez. La diferencia estuvo en la postura de un Central más determinado a atacar, a responder y a contraatacar. Más consciente, más seguro de sus posibilidades, como tal vez no lo estuvo tanto en aquella semi.
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Central tuvo también momentos buenos ante Belgrano cuando Cantizano no estuvo en cancha. Fueron los minutos en que no solo empató el partido sino que parecía con la mesa servida para ganarlo, hasta que a 3’ del final Almirón decidió meter al pibe Verón por un agotado Di María en vez de apostar por Giovanni.
Y al toque llegó el segundo del campeón. Aquella semi ante River y ese final en Córdoba, que tanto malestar generaron, tal vez movieron algo en el interior del pensamiento de Almirón.
La decisión de optar por Cantizano
Que no fue cabeza dura, que por esas críticas o porque estaba seguro que este era el momento, ante la lesión de Julián Fernández mandó a Cantizano a la cancha contra Racing, repitió en el Monumental y empezó a cosechar frutos jugosos.
En todo caso, de ahora en más y cuando vuelva Julián Fernández, tendrá un problema de los lindos cuando se tiene más de una opción buena entre manos. Cantizano empezó a ponerlo ya en esa encrucijada y Almirón deberá saber llevarla, más allá del qué dirán y siempre en beneficio de Central. La semi, un partido que también había que ganar, es tiempo pasado. Su equipo ganó el nuevo partido que había que ganar. Hora de dar vuelta la página.