Esa última bola, en la que el empate castigó a Central, el DT canalla quedó invalidado de sumar una pizca de credibilidad frente a los hinchas canallas
18:50 hs - Domingo 06 de Septiembre de 2026
Yael Falcón Pérez marcó el final y todo fue desazón en este nuevo clásico que Central mereció irse con los tres puntos bajo el brazo. El aplauso del hincha fue el fiel reconocimiento a esa superioridad que vio en cancha, pero que al no concretarse le impidió al técnico Jorge Almirón atesorar una cuota, por mínima que hubiese sido, de empatía por parte de la gente. Hubiera significado el segundo triunfo en el clásico en los dos que le tocó afrontar.
Si alguien necesitaba que Central se quedara con este clásico era sin dudas Almirón. El entrenador viene siendo cuestionado desde hace tiempo y todo lo que cuesta más de la cuenta, por supuesto porque el equipo no termina de dar ese salto de calidad que se le exige.
Con el resultado puesto, el Canalla tomó el resultado final como una puñalada trapera. Porque no mereció que le escaparan esos dos puntos que hoy se lamenta y que va lamentar en el tiempo. Y tras eso, Almirón teniendo que explicar las razones de un empate que nunca pareció cerca para Newell's.
Almirón ganó la pulseada táctica
En el análisis del partido, algunos detalles para analizar. Almirón le ganó la pulseada a Frank Darío Kudelka. Porque Central fue siempre superior, imponiendo condiciones, con ambiciones muchísimo más definidas y con una idea clara.
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¿Hubo algo que le faltó? Seguramente. Algo de eso es la merma en el rendimiento que tuvo el equipo en el segundo tiempo, en el que nunca logró sostener la intensidad de los primeros 45 minutos. Sí con mucho menos que lo hecho en la primera etapa le alcanzó para mantener al raya al rival.
Por eso Almirón debe ser quien más habrá lamentado este empate con sabor a derrota. Pensó el partido de una manera y su equipo le respondió dentro del campo de juego. Pero en el fútbol mucho de lo que cuenta está sujeto al resultado y ese empate de Newell's en final forma parte del combo.
El manotazo del otro lado que lo afectó
Hubo un punto de inflexión en el cierre del partido y fue el manotazo de ahogado de Kudelka, cuando mandó a la cancha a Scaperccio para llevar de pelotazos el área canalla. La respuesta de Almirón no tardó en llegar. Adentro Sebastián Zaracho para contrarrestar la altura del juvenil leproso, que fue quien la bajó en la previa del gol de Cóccaro.
Que Almirón haya sacado a Di María parece simplemente un detalle. Era Fideo como podía haber sido Campaz. Por ahí optó por dejar al colombiano en cancha porque tiene más explosión que Di María. Pero el ingreso de un central más (pudo haber sido Facundo Mallo) era algo que se imponía.
Lo cierto es que el gol del empate, en una jugada en la que participaron los tres centrodelanteros que la Lepra tenía en cancha, fue un granito de arena más en medio de esa arena movediza sobre la que se viene moviendo Almirón desde hace meses. Si la historia hubiese terminado como merecía terminar, el técnico hubiera metido una enorme bocanada de aire puro a sus pulmones.
La eliminación en la Copa Libertadores primero y ahora esta victoria que debió anidar en Arroyito. Todos pasos que, claramente, le juegan en contra a este Almirón que logró que su equipo fuera muy superior desde lo futbolístico a su rival en un partido en el que las tensiones suelen ser obstáculo para el lucimiento. Además de la pelea por el Clausura, a Central le queda la bala de la Supercopa Internacional, lo que será un nuevo examen para este entrenador que pudo escalar en la consideración, pero que una jugada le tiró el freno de mano.