Alerta: caída colectiva

Viernes 30 de Mayo de 2008

Cualquier jugador, en cualquier deporte puede tener un mal torneo. Pero lo acontecido en estos pocos días que lleva Roland Garros es un toque de alerta, sobre todo por el año que está viviendo el tenis argentino respecto a la Copa Davis, con una semifinal bajo el brazo y serias chances de dirimir la Ensaladera de Plata de local.

Afortunadamente, todavía faltan varios meses (la serie ante Rusia será del 19 al 21 de septiembre). Porque si la caída estrepitosa que sufrieron todos los tenistas argentinos en París (Eduardo Schwank es el único que sigue con vida) hubiera sucedido más adelante, Alberto Mancini se estaría haciendo más problemas de los que seguramente se está haciendo hoy.

El gran problema fue la forma en la que se dieron las tempranas derrotas. A saber: Nalbandian cayó ante un juvenil; Cañas no sólo demostró poco tenis, sino que no evidenció respuestas desde lo anímico ("No le encuentro solución a este mal momento", dijo), Acasuso y Calleri, sobre todo el misionero, anduvieron muy por debajo de su nivel ("Mi retiro no está muy lejos", tiró el cordobés); Mónaco anduvo por el mismo carril, al igual que Del Potro. No es casualidad que lo apenas rescatable, además de la labor de Schwank, sea la grata presencia de Guillermo Coria.

Hay mucha tela para cortar todavía hasta que llegue el choque ante Rusia. Aún deben sortearse la temporada de césped, el retorno a algunos torneos sobre polvo de ladrillo y el inicio de la gira por canchas duras (además de los Juegos Olímpicos), por lo que el tiempo para levantar está. El tema es que esa levantada se produzca porque lo que se viene (instancia y rival) es demasiado duro.