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Al fin canallas, Marco Ruben volvió al grito de gol en Victoria

"Al fin", gritaron los canallas que esperaban que se cortara la sequía del goleador. Y el propio Marco Ruben lo habrá pensado cuando la pelota fue hacia el fondo del arco de Tigre después que la conectara de manera imperfecta a los 79'. Era el 1 a 1 de Central, no había tiempo para un festejo ni de esos sacándose la mufa del cuerpo. Tampoco daba para celebrar porque el equipo quería más y podía buscar dar vuelta el resultado. Pero no pasó. Igual, hay que pararse del lado positivo y mirar que el 9 dejó atrás una racha de 905' sin convertir.

Martes 31 de Octubre de 2017

"Al fin", gritaron los canallas que esperaban que se cortara la sequía del goleador. Y el propio Marco Ruben lo habrá pensado cuando la pelota fue hacia el fondo del arco de Tigre después que la conectara de manera imperfecta a los 79'. Era el 1 a 1 de Central, no había tiempo para un festejo ni de esos sacándose la mufa del cuerpo. Tampoco daba para celebrar porque el equipo quería más y podía buscar dar vuelta el resultado. Pero no pasó. Igual, hay que pararse del lado positivo y mirar que el 9 dejó atrás una racha de 905' sin convertir.

Trece minutos habían pasado desde que Paolo Montero lo mandó a jugar para perseguir esa pelota que le quedara para convertir, para meter a Central de nuevo en camino de un partido en el que merecía igualar y no podía.

Y Marco lo buscó, claro. Fue atrás de cada pelota. En alguna se le tenía que dar. Aunque fuera con una mala definición, que no es la costumbre del goleador auriazul. Pero cuando la mala racha se prolonga no importa cómo se corta. No hace falta meterla en el ángulo ni abajo junto a un palo, sino que entre. Y fue así como la pifió de aire e hizo estéril cualquier reacción del arquero de Tigre y concretó el 1-1.

No se le había dado de penal contra Godoy Cruz en Copa Argentina, cuando a los 38' se lo había atajado el uno mendocino. Y con el final de ese partido los números se estiraban a 892'. Anoche fueron apenas 13' porque el técnico lo preservó mandándolo al banco, pensando en la semifinal ante Atlético Tucumán, a la que ahora llegará sin la presión de convertir y eso es de vital importancia para un goleador de sus características.

Diez partidos habían pasado de su última conquista, aquel 14 de mayo frente a Newell's. Cinco meses y medio sin mover la red. Pero esa racha ya es parte del pasado.

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