Ovación

Al diablo con el Diablo

El canalla terminó rapiñando un punto ante Independiente.

Jueves 25 de Enero de 2018

Central fue muy distinto a lo que había mostrado en las tres presentaciones oficiales que terminaron cerrando el 2017 a todas luces. Tan distinto que en instantáneos flashes se transformó en desconocido. Así y todo lo ganaba de guapo en el infierno de Avellaneda. Pero Independiente lo devolvió a la realidad en el complemento. Finalmente fue 1 a 1. Y tiene varias lecturas. Puede tomarse como que anoche no pudo estirar la racha ganadora que acarreaba del año pasado. O que recién arranca la temporada y tiene que ponerse a punto. O bien que le arrebató un punto al Diablo, que venía dulce tras la conquista de la Copa Sudamericana. Todas las conjeturas son válidas.

En cierto pasaje de la noche parecía que no iba a haber un sólo indicio que permitiera ilusionarse con un empate. Porque el rojo era más. Generaba las situaciones más claras. Sin querer queriendo hacía lucir además a Jeremías Ledesma.

Con orden y paciencia de monje tibetano, el local se las rebuscaba para marcarle la cancha al canalla. Lo hacía a través de la inteligencia de Nicolás Domingo, quien se comió la apertura a los 7' por atorado, para distribuir cada bocha. La picardía y habilidad de Leandro Fernández y la guapeza de Emanuel Gigliotti. Un Puma que tuvo dos claras chances que no supo capitalizar en el primer acto.

Un primer tiempo en el que a Central le costó acomodarse y desplegar ese juego agresivo y punzante que figura en el manual de estilo. Sin embargo, se fue al descanso inflando el pecho y viendo cómo todo el Libertadores de América masticaba impotencia.

Es que a los 34' llegó el bálsamo para los auriazules. El Colo Gil mandó una pelota de fuego al área del Diablo. Y Fernando Zampedri se erigió en el verdugo al decretar la sorprendente apertura con un cabezazo tan letal como esperanzador. La conformidad que presentaba un triunfazo comenzó a corporizarse más en el tramo final. Cuando el Diablo estaba endemoniado consigo mismo.

Claro que desde el juego en sí el canalla no sacaba ventaja. Al contrario. Estaba como partido al medio porque sus intérpretes no podían sincronizarse como lo habían ensayado en la previa.

Fue así que antes de la mitad del segundo tiempo llegó lo inevitable: el 1-1. El autor material fue el Puma Gigliotti. Esta vez Ledesma no pudo evitar sacarla como minutos antes lo había hecho ante Sánchez Miño, Leandro Fernández en dos ocasiones y Diego Rodríguez Berrini. Pero sí contó al toque con la ayuda de los palos ante un remate de Fernández y dos de Benítez, uno de cabeza.

El equipo mostró una imagen menos equilibrada que la del final del 2017, es cierto. Pero como así y todo en las tres del final casi gana, de asentarla le deparará sensaciones más placenteras que las de este 1 a 1 que terminó rapiñando anoche en la caldera del Diablo.

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