Al Central del mal andar le espera un cierre complejo
Con un equipo que hace siete partidos que no gana jugará ante Atlético Tucumán y River, dos que pelean por el título y ambos de visitante. Un panorama difícil

Miércoles 12 de Octubre de 2022

Si es cierto eso de que “lo que mal anda mal acaba”, a Central no le quedará otra que resignarse a la desidia de aquí hasta el final del torneo. Con siete partidos sin victorias y un equipo que no halla el rumbo, es difícil pensar que el canalla podrá hallar una luz al final del camino, básicamente porque le queda muy poquito camino por recorrer y que por más que logre un par de buenos resultados el final de la historia lo encontrará hundido en el fondo de la tabla. Pero lo más preocupante, hoy, para este Central de Carlos Tevez es que de esos tres encuentros que le quedan por disputar, dos son frente a equipos que están peleando por el título. Y ambos de visitante. Primero llegará la excursión a Tucumán para visitar al sorprendente Atlético de Lucas Pusineri e inmediatamente al River de Marcelo Gallardo.

El primer análisis que debe hacerse es que el verdadero rival de Central es Central mismo. Porque se está en presencia de un equipo al que le cuesta horrores imponerse sobre el rival, cualquiera sea el nombre, el rendimiento que tenga y la posición que ocupe en la tabla.

Ya el dato de que son siete los partidos sin victorias del canalla habla a las claras de las dificultades que tiene Tevez para lograr que su equipo adquiera un mínimo de funcionamiento y que, por ende, obtenga resultados. Si no lo consiguió hasta aquí porqué habría que pensar que su rendimiento dará un vuelco de 180 grados en estas últimas tres presentaciones en diez días.

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El paso de Tevez por Central aún no dio los frutos esperados. Si sigue, el Apache deberá armar un nuevo plantel.

Atlético de Tucumán, de visitante, no parece ser el mejor escenario para que Central pueda ilusionarse con patear el tablero. Es cierto, en el fútbol nunca está dicha la última palabra y siempre hay lugar para alguna que otra sorpresa, pero lo que está claro que lo que habría que esperar es justamente eso, una sorpresa.

Hasta aquí al canalla le costó con todos y no pudo ni siquiera contra equipos que también venían con el paso torcido. Por eso, cuesta creer que estará en condiciones de dar un batacazo el jueves por la noche en el norte del país. Es que Atlético Tucumán tiene un libreto claro, una idea de juego definida y eso solo ya parece demasiado para que Central pueda aspirar a algo importante.

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Se recuerda, por las dudas, que en esta seguidilla de partidos sin victorias, Central no pudo con un Estudiantes que estaba golpeado por la salida de la Copa Libertadores, con un técnico que ya caminaba por la cornisa, ni con el Patronato acuciado por el descenso, ni con Platense ni con el desvencijado Unión, que llegó al Gigante con cuatro derrotas sobre el lomo. Y todo eso no hace otra cosa más que exponer las dificultades que encontrará el canalla en los dos partidos que se le avecinan.

Porque después del viaje a Tucumán tendrá unos pocos días de trabajo antes de ir al Monumental para enfrentar a un River que, pese a estar un poco lejos, no se resigna a la lucha por el título. La mención que se hace de la calidad de rivales que le tocan a Central tiene que ver justamente con el protagonismo que están mostrando ambos equipos, pero sobre todo por el grado de complejidad que tendría el canalla por sus propios problemas.

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Facundo Buonanotte es el jugador más desequilibrante en Central, pero uno de los más jóvenes.

Es cierto que contra Unión pudo haber merecido algo más que el empate, sobre todo por lo hecho en el complemento, que hizo un gran primer tiempo con otro candidato como Racing y que ante Defensa hizo lo méritos suficientes como para ganarlo, más allá de que en el final Servio evitó lo que era una derrota irreversible. Pero son demasiado chiquitos los elementos como para sentir que esto que le sucedió al equipo en los últimos siete partidos fue fruto de la mala suerte.

Los problemas futbolísticos de Central están a la vista y los resultados son contundentes. Tevez probó ya todo lo que tiene y de la forma que sea al equipo le cuesta pisar con firmeza. Mucho más no tiene para experimentar y encima para el partido del jueves no podrá contar con uno de sus jugadores más regulares como lo es Lautaro Blanco (ni Gino Infantino), lo que potencia la dificultad.

Para este Central no hay rivales sencillos y ese el ejemplo más clarificador. Por eso el pensamiento, lógico por cierto, de que los dos compromisos que tiene en lo inmediato atentan contra la confianza de que el equipo pueda romper algún molde. A este Central que anda a os tumbos lo esperan dos que tiene están peleando arriba. Todo un problema.