Aguas Abiertas

Al agua fría con amor: la pandemia atrajo nadadores

Si bien la tendencia mundial venía mostrando incremento de deportistas en esta disciplina, el Covid-19 terminó de beneficiarla. Más gente se sumó a practicar en bajas temperaturas

Viernes 07 de Agosto de 2020

Más allá de las dificultades que la pandemia por el Covid-19 implantó en la práctica deportiva, también aparecieron oportunidades. No sólo porque con ellas surgió tener que ser creativos para entrenar, primero en confinamiento obligatorio y después en convivencia con nuevos protocolos, sino porque incluso la búsqueda posibilitó que algunas disciplinas empezaran a crecer en cuanto a cantidad de practicantes. En este sentido, la natación en aguas frías se benefició. Si bien se trata de un deporte extremo, que por lo general no tiene números tan altos de deportistas, desde la ONG Nadadores de Aguas Frías Argentina (NAF) sostienen que algo esperaban, aunque el aumento fue una grata sorpresa.

No hay números oficiales y certeros al día de hoy (se están reempadronando), pero se estima que en el país, los nadadores de aguas frías pasaron de 600 a 900, aproximadamente. Y en especial, en aquellos lugares donde se hizo más complicada la habilitación de las piletas. Las aguas abiertas y los paisajes naturales aparecieron como una opción tentadora. E incluso, aunque la tendencia mundial de esta disciplina la mostraba en ascenso teniendo en cuenta el incremento de nadadores en certámenes internacionales, esta vez, el contexto pandemia hizo su parte. Más allá de que la mayoría siga aplicando luego a una práctica recreativa.

“Cuando empezó la cuarentena nos dimos cuenta de que esto iba a pasar, porque la gente no está pudiendo volver a las piletas. En Uruguay, por ejemplo, donde sucede lo mismo, en corto tiempo se incorporaron 70 nadadores. Es que, los clubes están cerrados pero los espacios al aire libre no están prohibidos. En algunos lugares de acá (Argentina) está pasando exactamente lo mismo, la gente se tiró a nadar en estos espacios, en cuero o neoprene. Esperábamos un aumento, aunque no sé si tanto, por lo que es llamativo”, le dijo a Ovación Camilo López, presidente de NAF Argentina.

En Rosario pasó algo similar. Así lo explicó el referente de NAF en la ciudad, Rogelio Bramajo, quien relató que a nivel regional y mundial se está dando un crecimiento sostenido en los últimos años, pero en la Cuna de la Bandera, en este tiempo, aumentaron las consultas (y los nadadores) para tirarse en las aguas frías (ya son 20, había 8). En principio están nadando en piletas que sí están habilitadas por la provincia de Santa Fe bajo estricto protocolo, pero esperan la aprobación para poder hacerlo en aguas abiertas, en este caso el río Paraná. “Si bien el río para nosotros no es tan frío, porque está a 12° o 13° y solemos viajar para nadar en aguas a menos de 10°, se usa como base”, explicó. Bramajo contó además que más allá de que aquí la búsqueda viró hacia un deporte extremo, a él no lo alarma el crecimiento porque “esto es desconocido en Argentina, pero no en el mundo”. Y aseguró que “se trata de algo muy saludable que en algunos países tiene incluso ceremonias, hay lugares donde la gente se zambulle y rompe los hielos”.

Más allá de las aguas frías, específicamente en las aguas heladas (más gélidas aún), el país y la región tienen un nombre propio indiscutido: Victoria Mori, la sanlorencina, de 26 años, que fue campeona del mundo en 2016 y 2019. Vicky reside en República Checa varios meses al año y fue la primera nadadora argentina de aguas heladas en competir a nivel internacional. Palabra más que autorizada en el asunto fue consultada por Ovación sobre este tema. Contó que la sorprendió haber recibido tantos mensajes en sus redes sociales en este tiempo, justamente con preguntas acerca de qué recomendaba para iniciarse en este mundo de la natación y con qué consejos.

“Está buenísimo, lo veo como algo positivo, hay más aceptación a mi deporte. Creo que hay mucha gente que se está animando a esto, que le está buscando también la vuelta de tuerca para seguir entrenando, manteniéndose activa y sin dejar que la pandemia le impida hacer algo. Desde ese lado es muy bueno, me alegra que vaya a salir mucha gente de todo esto para seguir participando en los eventos y haciendo crecer al deporte”. Sin embargo, desde ese lugar de referente, también mostró algo de mesura: “Me da un poquito de preocupación lo que es seguridad porque este es un deporte extremo, hay que tener cuidados, no hay que tratar de romper todos los límites. No porque ayer nadé 10’ hoy puedo nadar media hora, 40’, porque hay fluctuación en lo que es la tolerancia al frío. Es importante ser progresivo y que la gente se mantenga sana y con buenas recuperaciones para que siga la visión positiva de este deporte. Si empiezan a haber accidentes o lesiones vamos a tener más connotación negativa y eso no es lo que necesitamos”.

Vicky, que durante mucho tiempo estuvo “sola” en este deporte por estos pagos, rió: “Lo bueno es que ahora va a haber más gente que pueda compartir conmigo la opinión sobre las aguas frías. Si bien nadarlas parece una locura y lo es, también trae muchas cosas buenas a la vida, desde la salud hasta lo anímico”.

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