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Ahora, un desafío Gigante: Rosario Central debe volver a ganar de local

Tras la resonante victoria en el clásico en condición de visitante, ahora los canallas intentarán regresar al triunfo en el Gigante de Arroyito, donde ganan hace cinco partidos.  

Jueves 30 de Julio de 2015

Un clásico ganado. Una efervescencia que, sobre todo del lado de la gente, es palpable. La posibilidad de acentuar el muy buen transitar en el torneo para hacer que la ilusión no decaiga. Todo eso en la antesala de un nuevo partido en el Gigante, en el que, seguramente, el clima podrá tener algún tipo de incidencia. La referencia va de la mano con lo que a Central le está costando realizar en Arroyito lo que logra cada vez que sale de su estadio. Hasta aquí la campaña contempla méritos. Insoslayables por cierto. Pero si a este presente el equipo del Chacho Coudet le agrega una mayor eficacia en su casa, la cosa podría resultarle mucho más viable. Es que son cuatro los partidos en el que el Canalla no logra sumar de a tres en el Gigante. Seguramente no se trata de una mancha ni mucho menos, pero tal vez sí eso pueda ser tomado como un punto a mejorar.
  No está de más dejar de resaltar la buena fisonomía de equipo que se está exponiendo, basando gran parte de su potencial en la efectividad en condición de visitante. De hecho en la previa del clásico desde estas páginas se hizo referencia a ese atributo. Lo que se trata de exponer en este caso es ese paso que el Canalla necesita para potenciar aún más sus virtudes.
  Fue el propio Coudet quien marcó en el vestuario visitante del Coloso (en medio de la enorme satisfacción que aún cargaba por el triunfo en el clásico) las dificultades que estaba teniendo su equipo a la hora de ganar en el Gigante. Es que él más que nadie sabe que elevando la eficacia en Arroyito las posibilidades de pelear con más ahínco se potenciarían.
  Claro que no será fácil. Nunca lo es. Y más en esta ocasión, cuando posiblemente la intención de los hinchas sea que su equipo resuelva el partido contra Sarmiento ya en los primeros minutos, lo que podría llegar a ser contraproducente.
  Para lograr eso será necesario modificar toda una estructura de pensamiento, dejando atrás los últimos antecedentes, que son precisamente los que hacen que hoy se hable de que a Central no le resulta sencillo imponerse ante su gente. Es que son cuatro partidos (Huracán 1-1, Lanús 1-1, Independiente 1-1 y Vélez 0-0) en los que el equipo del Chacho no puede retirarse triunfador jugando en su casa.
  Hay una mirada optimista, claro. Tiene que ver con que en Arroyito el equipo se mantiene invicto. Contra eso hay poco que objetar. Pero de los ocho partidos disputados hubo tres triunfos (el último ante San Martín de San Juan, en el último minuto, por la 9ª fecha) y cinco empates. En esa tabla el Canalla marcha 13º, con una eficacia del 58 por ciento.
  En los planteos que los otros equipos llevan a cabo a Rosario puede estar una de las explicaciones. Si es así, el objetivo es claro y preciso: intentar encontrar las recetas para abrir esos cerrojos, contemplando mayor circulación de pelota o más tranquilidad. La respuesta la tienen el técnico y sus jugadores.
  Tal vez no merezca el mote de “urgencia”, precisamente por esa compensación que encuentra el equipo cada vez que actúa de visitante, haciendo que el equilibrio sea suficiente para sostener ese espíritu combativo, lo que es un verdadero logro. No obstante, la posibilidad de transformarse en un equipo más incisivo actuando en condición de local ayudará a modificar algunos estándares futbolísticos y de protagonismo. La oportunidad se presenta después de un clásico y en medio de un clima tan especial como festivo. De Central depende esa capacidad de servirse de una mesa que parece servida. En medio de tanta alegría, será algo así como un desafío Gigante.

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