Ovación

Ahora, pasaje en mano para el Mundial

En menos de una semana, Julia Arino nadó 26 kilómetros de aguas abiertas.

Martes 26 de Marzo de 2019

En menos de una semana, Julia Arino nadó 26 kilómetros de aguas abiertas. La apuesta significaba cierto riesgo, pero le salió bien. Más que bien. Sobre todo, porque en la última tanda de brazadas ponía en juego su objetivo del año, el Mundial de Gwangju, Corea del Sur. El domingo 17 se presentó en la prueba de 10 kilómetros en los Juegos Suramericanos de Playa, en Rosario, su casa. Y el lunes 18 hizo lo propio para los relevos mixtos, de 6. Este sábado, en Santa Fe, nadó de nuevo 10 kilómetros, pero en busca del pasaje a la cita asiática. Lo consiguió.

Arino completó las 8 vueltas de 1.250 metros en 2 horas, 17 minutos y 36''. La secundó la santafesina Erika Yenssen, la nadadora que representará a Argentina en los Juegos Panamericanos de Lima, en julio. Tercera fue María José Sánchez. Otros nadadores de Echesortu, como Julia, también corrieron, pero quedaron lejos del objetivo mundial (Jeremías Muñoz, Franco Gamarra y Candela Muñoz en junior).

"De entrada planteé una carrera para separarme del resto y mantener una distancia que después me permitiera nadar fuerte pero no en la desesperación, sin tener que cerrarla de manera muy apretada. De entrada me separé, Germán (Calvelo), mi entrenador, me iba diciendo en cada vuelta que me hidrataba a qué distancia tenía a la chica siguiente", le describió Arino a Ovación. Y agregó: "Así que estoy muy contenta porque la planificación de Germán dio en la tecla. Cuando arranqué a correr estaba en un 70 u 80 por ciento recuperada de la carrera del domingo pasado de los 10 kilómetros y del relevo del lunes en los Suramericanos de Rosario".

Nunca antes Julia Arino había nadado tales distancias en tan pocos días, por lo cual la previa a Santa Fe también originaba ciertas incógnitas. Aunque los Suramericanos eran en casa, qué mejor. En este sentido, Arino disfrutó de las sensaciones de la localía, incluso con dos podios. Fue medallista de plata en los 10 kilómetros y de bronce en los relevos mixtos. "Tenía cierta incertidumbre, ya que nadar tanto en tan pocos días es bastante duro, por suerte por ese lado estuvo muy bien planificado y el resultado me acompañó".

Pasaje al Mundial en mano, la idea de Julia y su entrenador es poder seguir con una preparación en altura (Quito o México) y con la participación en dos copas del mundo, la de Setúbal, en Portugal, habitual sede de preolímpicos y en la de Balatonfüred, en Hungría, última plaza de este tipo de mundiales. A ambos circuitos los conoce muy bien, como para ir entrenado en calor hacia Corea. Es más, ahora que ya tiene el pasaje en mano, Julia reconoció que se puso a mirar imágenes de Gwangju y le parecieron "impresionantes". El lugar suena a paraíso.

Para cuando llegó a los Juegos Suramericanos de Playa de Rosario, Julia arrastraba una sensación amarga, un "golpe" del que intentaba no hablar, el de haber quedado afuera de los Juegos Panamericanos. La Confederación Argentina de Deportes Acuáticos no hizo selectivo para esta cita y la elegida fue Yenssen, compañera de equipo de Julia en los relevos de Rosario. Por eso los utilizó de envión anímico las medallas en casa, rindieron frutos. En julio estará en Corea, en la competencia más importante de este deporte en la temporada.

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