Martes 28 de Noviembre de 2017
Prolongó la celebración por obvias razones. Agustín Maziero seguía destilando felicidad. El atacante de Central tuvo su bautismo en el profesionalismo ante Boca la noche del último domingo en Arroyito. A eso hay que sumarle que ayer el pibe estaba "festejando el cumple más lindo de todos, en familia, con amigos y en mi casa. Acá, en Luis Palacios". El goleador auriazul además le confesó a Ovación: "No me puedo quejar. Tuve el mejor regalo de cumpleaños (20 años). Nunca esperaba esto de debutar en primera, que fue lo que soñé toda mi vida".
"Estoy disfrutando de la vida que hago todos los días pero contestando además muchos mensajes. No es común lo que me pasó. Siento que es muy raro todo, por eso trato de disfrutar", desprende un calmo Maziero en medio del entorno íntimo.
¿Ya caíste de todo lo que te tocó vivir en estas últimas horas?
Sí, fueron horas intensas en las que me pasó de todo de verdad. Pero todas cosas muy lindas. Recuerdos imborrables. Debo confesar que el domingo me levanté temprano porque era como que no podía dormir más. No estaba nervioso, pero sí muy ansioso. Desperté contento y disfruté realmente cada momento vivido en la concentración. Era todo nuevo para mí. Pero ahora que quedó todo atrás trato de disfrutar este día con calma y sabiendo que cumplí un sueño. Que tuve el mejor regalo de cumpleaños que podía esperar. Aunque desde mañana (hoy) sé que deberé dejar todo en cada entrenamiento para ver si tengo la chance de seguir peleando por un lugar entre los concentrados.
¿Cómo fue haber concentrado junto a Nahuel Gómez, quien también estaba debutando en la convocatoria?
Muy lindo porque nos conocemos. Nos la pasamos hablando de lo que estábamos viviendo. Era como que no lo podíamos creer. Nos acostamos temprano, pero no nos podíamos dormir. Nos dábamos manija y nos deseábamos lo mejor si a uno de nosotros nos tocaba entrar. Fue un grato momento que también quedará en mi memoria.
¿Qué te llamó la atención o sorprendió del plantel?
El profesionalismo y gran compañerismo que tienen. Como pibe que soy me dio mucho gusto ver cómo trabajan y ayudan. Los más experimentados además nos brindaron toda la confianza en todo momento.
¿Recibiste algún consejo especial por parte de los más experimentados?
En realidad casi todos nos hablaron. No sólo los que estaban concentrados sino además los que se quedaron afuera. Ellos también se portaron muy bien porque nos decían que disfrutemos y estemos tranquilos. Eso habla además del gran compañerismo que hay en el grupo. Nos sentimos respaldados desde el primer día en ese sentido.
¿Pensaste sinceramente que ibas a entrar?
No. Me costaba imaginar que tendría la chance porque el rival era Boca y por ahí no me veía con posibilidades. Pero cuando me llamaron por primera vez, ahí es como que me cambió todo. Ni hablar cuando después me avisaron que iba a jugar. En ese momento miraba para todos lados. Era como que estaba cumpliendo el sueño de todo jugador.
¿Cómo fue el momento del debut, en qué pensaste?
Quería entrar y jugar, nada más. Miraba el número del cartel y me decía por dentro «ya entro, ya adentro». En ese momento miraba para todos lados y veía como explotaba el estadio de gente. Y eso era como que daba más energía.
¿Y qué te dijo Leo Fernández, porque es uno de los entrenadores que más te conoce?
Sí, es así. Leo me pidió que entrara y que hiciera mi juego con calma. Me conoce desde hace rato y junto al Cuis Daniele me dieron siempre chances de jugar en sus equipos.
¿Sabés que ahora viene lo más difícil que es mantenerse?
Coincido. Sé que lo que viví anoche (por el domingo) resultó algo maravilloso. Fue cumplir un sueño. Pero desde mañana (hoy) debo empezar de cero. Sobre todo porque soy un pibe y debo aprender mucho. Por eso buscaré entrenar y dejar todo para ver si puedo volver a tener la chance de ganarme un lugar entre los concentrados. Si no apoyaré desde el lugar que me toque como corresponde.