Ovación

Aguirre y Acuña, dos jugadores rápidos que ofrecen alternativas al juego canalla

Más allá del triunfo sobre Defensa y del momento clave para encauzar rendimiento y expectativas, Central se trajo algo más de su excursión por Florencio Varela. Consiguió variantes y certezas.

Lunes 01 de Septiembre de 2014

Más allá del triunfo sobre Defensa y del momento clave para encauzar rendimiento y expectativas, Central se trajo algo más de su excursión por Florencio Varela. Consiguió variantes y certezas. De esas que alimentan el arsenal de recursos y extienden el caudal de confianza. Se demostró que puede jugar a otra cosa, por abajo, con velocidad y apetito destructivo, y que en ese marco pueden ser muy importantes los aportes de Walter Acuña y Jonás Aguirre, dos de las figuras en la victoria ante el Halcón.

   Russo, tras el partido, salió del humilde vestuario visitante del estadio Tomaghello con una sonrisa inmensa. Tenía que ver con un resultado positivo obtenido a tiempo, con una producción que no dejó lugar a dudas, pero fundamentalmente con nombres propios que exhibieron un alto nivel y que siguen pidiendo pista más allá de algunos altibajos ocasionales.

   Cachete y Jonás conforman un estereotipo de jugador en el que la desfachatez de la juventud y la producción física son cualidades esenciales, distintivas, que desembocan en una apreciable capacidad de desequilibrio. Son rápidos, picantes y furiosos. Irreverentes trajinadores. Al menos en la victoria del sábado demostraron que están en condiciones de serlo.

   Si bien les falta rodaje en primera división, y Russo siempre se encarga de resaltarlo para ubicar a los jugadores en su verdadero punto de evolución, queda claro que estos dos futbolistas ya superaron el rótulo de promesa y están haciendo un esfuerzo notable para convertirse en piezas determinantes. Para eso necesitan mayor regularidad y el aplomo que sólo brinda la continuidad de partidos.

   Transitan el camino correcto. Y saben que los ojos inquisidores del universo canalla están puestos sobre sus posibilidades de crecimiento. Alrededor de un potencial latente que busca una explosión que se arrima de a poco, pero con gestos confiables. Como los expuestos en la cancha de Defensa.

   Esta versión de Central no tiene un enganche, no cuenta con un conductor clásico y su proceso de elaboración de juego no se desarrolla por los carriles habituales. No tiene un jugador que pise la pelota, levante la cabeza y pueda cambiar el ritmo, o la dirección de un ataque. La dupla de Musto y Barrientos en la mitad de la cancha parece estar más abocada a asegurar las tareas de contención que a formar parte de las intenciones ofensivas. Por eso, este equipo lastima por las bandas. Presionando, forzando el error rival y recuperando pelotas en terreno enemigo. Respondiendo con arremetidas electrizantes y llegando rápido a zona de gatillo. Y si cuenta con una jornada inspirada y efectiva, puede alcanzar triunfos importantes.

   El partido en Florencio Varela también sirvió para ratificar que Acuña es delantero por naturaleza y que desde esa posición aporta, propicia y se acerca mucho más al gol. Allí se suelta, se envalentona y hace daño. No debería ser desperdiciado como volante, salvo casos extremos.

   En tanto, también se reflejó que Jonás debe ser el volante por izquierda, más allá de algunos rendimientos irregulares, y que debe finalizar mejor las jugadas. Por características, por potencia física y capacidad de tracción, tiene que ser el dueño de ese puesto. Y sumar partidos.

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