Ovación

Adrenalina en rally y derecho penal

Bárbara Reynoso, abogada penalista, es navegante de su papá y corre en el rally de Santa Fe

Miércoles 07 de Marzo de 2018

Adrenalina y obsesión. Las dos sensaciones movilizan a la misma persona, Bárbara Reynoso, en el circuito de rally y en los pasillos de Tribunales. Dos escenarios distintos, o no tanto si se tiene en cuenta lo que resulta de la charla con ella. Es que esta mujer de 27 años es la única de la ciudad que corre rally junto a su papá como navegante (copiloto) y es también abogada penalista. El año pasado padre e hija salieron subcampeones de la categoría ZF en el Rally Santafesino. Y ahora comenzó a calentar motores: la próxima competencia será el 23, 24 y 25 en Villa Eloísa. Allá va.
   En la charla con Ovación, ambas actividades que protagoniza Bárbara se homologan porque ella marca los puntos de contacto. Dice que esas dos sensaciones las vive cuando visita a sus clientes en algún penal, o lleva adelante la defensa de algún caso criminal. Y dice también que las mismas sensaciones se reeditan en cada decisión que toma en mínimos segundos sobre la hoja de ruta que lee en el trayecto de la competencia, a los tumbos, en medio de una polvareda y a toda velocidad. Ambos desafíos le gustan y asegura: "El rally es toda adrenalina, como el derecho Penal. Y a los dos les pongo el cuerpo".
   Esa frase termina en carcajada por su literalidad. Bárbara muestra una foto de cuando en Humberto Primo, el Fiat 128 con el 94 que conduce su papá se paró a pocos metros de la meta aunque a ella le parecieron "millones" de kilómetros. "El me miró y dudó, yo no: «empujemos» le dije". Y así fue: una tracción a sangre.
   Nació en Colón (Buenos Aires) y vino a estudiar abogacía a la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Todo lo que tiene que ver con el automovilismo lo lleva en los genes. Comenzó a correr hace cuatro años y el rally es lo que la vuelve a conectar constantemente con sus orígenes.
   "Al principio corría con un amigo, pero después tanto mi hermana Victoria como yo lo empezamos a acompañar a mi papá. Muchos no me tenían fe porque me descompongo cuando viajo en auto, pero cuando corro, no. A 160 kilómetros por hora, en caminos de tierra, con curvas sinuosas, no. Así funciono", se ríe, antes de aclarar que le apasiona mirar carreras por televisión y de contar que viajó especialmente el año pasado a Córdoba a una fecha del Rally Mundial.
   Maneja por las calles de la ciudad sin problemas, pero en cada tramo del rally el dueño del volante es su papá, Carlos, transportista, de 53 años, amante de los fierros y el que conoce de mecánica lo suficiente como para mantener a punto a "El Wachi", el cuatro ruedas rosa y azul con el que compiten los Reynoso.
   "Y a mí me gusta que sea así, que él conduzca, porque arriba del auto hacemos un trabajo en equipo. Yo me encargo de buscar la hoja de ruta previo a la carrera y recorrer los tramos, calcular y llevar los tiempos, apuntar marcas particulares, dejar marcas en los frenajes de cada curva. Todo un trabajo de campo que me fascina", explica.
   Corre en promedio un rally por mes. "Arranqué por primera vez en un rally en Soldini, sumé puntaje y me embalé, el año pasado fueron nueve las carreras. "A diferencia de lo que se cree es un deporte muy seguro, te protege el casco, la cuellera, la jaula dentro del vehículo. En el tiempo que llevo compitiendo sólo volcamos una vez, en Zavalla. ¿Moretones? Varios. Pero nada grave. Las carreras son breves pero me encanta vivir esa sensación de los tiempos contados. Reconozco que lo mismo vivo en una audiencia cuando el caso es muy complejo. La noche anterior me cuesta dormir, en ambos casos", cuenta.
   Otro aspecto que resalta como común es la supremacía de varones en ambos escenarios. "Tanto en el automovilismo como en la Justicia, son mayoría y siempre están en los puestos de decisión. Así como no es común encontrar corredoras, tampoco lo es encontrar abogadas penalistas en el ambiente privado. En ambos espacios hay riesgos pero en ninguno tengo miedo y eso que ser joven y mujer al entrar sola en la cárcel de Piñero pueden parecer desventajas, pero son gajes del oficio y una se hace el camino. El rally también es un ambiente muy familiar, terminás durmiendo en una carpa, no siempre los baños están pensados para nosotras, pero podemos sobrellevarlo".

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