Clásico rosarino

Abal jugó para sacarse el partido de encima

Erró en no amonestar a Callegari, pero pitó en cada roce, lo que hizo que el juego fuera muy cortado.

Lunes 11 de Febrero de 2019

Diego Abal llegó a Rosario con un sólo objetivo: sacarse el clásico de encima. Un razonamiento que no amerita otra posible lectura teniendo en cuenta su accionar a lo largo de los 90'. Se cansó de pitar, generalmente por infracciones que ameritaban ser sancionadas, pero por momentos pareció que el fútbol no fuera un juego de contacto. En cada roce Abal hizo lo más simple, lo más sencillo y lo menos comprometido: cobrar la infracción. Los futbolistas colaboraron para que el juego no fuera violento y tampoco hubo grandes polémicas, pero sí cometió un error prácticamente de principiante, cuando decidió no amonestar a Callegari luego de la patada descalificadora sobre Riaño, en el primer tiempo. El supuesto penal sobre Camacho fue muy fino, pero el juez estaba lejos.

Esa jugada fue la que más expuesto dejó a Abal, que en líneas generales no tuvo grandes errores, pero porque en todo momento dio la impresión de no comprometerse con el partido.

Sobre los 35' Riaño le ganó la posición dos veces a Nadalín y fue camino hacia el área, hasta que llegó Callegari para pegarle una patada descalificadora. En un primer momento se pensó que al defensor rojinegro le pudo caber una expulsión, pero después de tantas repeticiones quedó la sensación de que no. Ahora, de lo que nunca pudo haber zafado el zaguero es de la amarilla. Sin embargo Abal, incluso después de haber recibido el reclamo de todos los jugadores canallas, decidió continuar con las acciones y no amonestar a Callegari. Grosero error de parte del árbitro, quien a los pocos minutos amonestó a Parot por una supuesta infracción sobre Maxi Rodríguez (en realidad quien se le cae encima del tobillo es Allione).

Antes y después de eso todo fue toque e infracción, roce e infracción, para un lado y para el otro, como queriendo que el partido se jugara solamente de área a área.

Sólo en un par de ocasiones intentó dejar seguir las acciones, pero rápidamente volvió atrás y cobró la falta original.

Fue por esta actitud del árbitro (la gran mayoría fueron infracciones, vale aclararlo) que el partido se hizo demasiado cortado. Es más, las veces que tuvo que charlar con algún futbolista para intentar bajarle los decibeles se tomó su tiempo.

Quizá la forma de entender la clara intención de sacar el partido adelante de parte de Abal fue la adición que dio en ambos tiempos. En el primero cayeron Zampedri y Camacho, además se paró para que los jugadores pudieran hidratarse y hubo un solo minuto de más. Y en el complemento apenas tres, con la salvedad de que también hubo hidratación y que el juego estuvo parado no menos de dos minutos cuando Caruzzo y Fontanini chocaron las cabezas.

Sin grandes errores, a Abal quizá le haya faltado esa cuota de jerarquía de la que habló el Patón Bauza en la previa, aunque las palabras del DT canalla bien pudieron haberlo puesto en una situación incómoda. Lo concreto es que el árbitro no influyó en el resultado de un partido malo y muy cortado.

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