Ovación

A veinte años de la última función del más grande

Diego Armando Maradona arengó a sus compañeros en la boca del túnel, se acomodó la cinta de capitán y asomó la cabeza al campo de juego para apagar sus oídos a los silbidos de los 60 mil hinchas de River que colmaban las tribunas del Monumental y abrirlos solamente para escuchar la ovación que partía desde la tribuna Centenario, copada en su totalidad por diez mil personas de Boca.

Jueves 26 de Octubre de 2017

Diego Armando Maradona arengó a sus compañeros en la boca del túnel, se acomodó la cinta de capitán y asomó la cabeza al campo de juego para apagar sus oídos a los silbidos de los 60 mil hinchas de River que colmaban las tribunas del Monumental y abrirlos solamente para escuchar la ovación que partía desde la tribuna Centenario, copada en su totalidad por diez mil personas de Boca. Levantó los brazos en dirección al sector visitante y se acercó al trote hasta el banco millonario para estrechar la mano del DT local,Ramón Díaz, su amigo de la juventud que se había convertido en uno de sus más grandes enemigos públicos. Por la cabeza de nadie, ni por la suya misma, rondaba siquiera una mínima idea de que ese superclásico del 25 de octubre de 1997 sería su último partido como profesional. Diego no tuvo un buen partido. Cuando los equipos salieron a la cancha luego del entretiempo, Maradona ya no estaba entre los once: Veira puso en su lugar a Caniggia (aunque la creencia popular es que su reemplazante fue Riquelme, quien por planilla ingresó por Vivas). Ese día fue el último juego del más grande.

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