Ovación

A un año de la otra despedida

Paraná se engalanó para ver correr por última vez al Gurí Martinez. En 2018, el Tati Angelini brillaba en su adiós.

Lunes 23 de Septiembre de 2019

En este mismo circuito que se engalanó para despedir a un verdadero ídolo entrerriano como el Gurí Martínez, Juan Marcos Angelini cumplía el año pasado una de sus mejores actuaciones, con un segundo lugar que no fue triunfo por culpa del siempre voraz Matías Rossi. Fue la última carrera del gran representante del automovilismo regional, de Carreras precisamente. Días después, antes de la cita en La Pedrera, el Tati volaba hacia otro mundo, enfrascado en su otra gran pasión: la aviación.

Aquel 9 de septiembre de 2018, el Tati Angelini se retiró de Paraná con una sonrisa enorme, la misma con la que atendía siempre a los fans, curiosos y a la prensa. Esa tarde, después del podio, de atender a todos los medios, de prestarse a mil y una fotos, recibió a Ovación detrás de su box. Interrumpió una merecida hamburguesa y antes que nada convidó otra. Así era, sencillo, amable, con los lentes que nunca lo abandonaban y era otro de sus sellos distintivos.

Volvió feliz a Carreras, al fin de semana siguiente fue parte de una exhibición en el Fangio rosarino en su aeroplano y al otro no pudo girarlo a tiempo luego de sacarlo del hangar para seguir practicando y aprendiendo.

Ayer el Gurí fue el centro de atención siempre. El box del piloto de Nogoya, de 53 años, lució atestado de gente todo el tiempo y, pese a su timidez, fue generoso con todos los que pidieron una foto o un autógrafo. Bien temprano, cuando salió a pista para la segunda serie recibió una conmovedora ovación en cada tribuna que pasó a 20 por hora. Antes de la final volvieron a pasearlo en una camioneta y luego salió solo para un giro con su Ford. Siguió una plaqueta de la ACTC y una bandera gigante amarilla que portaron todos los pilotos en plena grilla, quienes lo saludaron efusivamente. Y tras llegar 23 subió al podio para celebrar además el 1-2 de su equipo. Fue el moño de una jornada histórica.

Durante toda la mañana, en un box cercano al del Gurí, el de la punta, el paranaense Mariano Werner le disputaba protagonismo por ser local. Bien en el otro extremo, en el box del UR Racing, trabajaban a destajo sobre el Dodge de Josito Di Palma, la butaca que dejó libre Angelini. Arriba, en el cartel de identificación, una foto del Tati con una dedicatoria de “Los Dodgeros del Interior” oficiaba también de pequeño gran homenaje.

El Gurí se llevó todas las miradas y los aplausos en su despedida. Hace un año el autódromo también fue testigo de otra, la del Tati. Aunque nadie entonces podía suponerlo, claro.

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