Ovación

A Rosario Central se le escurrió el triunfo en los últimos minutos

Vaya manera de perder un partido. De no creer lo que vivió Central anoche en el Nuevo Gasómetro, después de tener el triunfo bajo el brazo. O al menos el empate. Por más que a esa altura la...

Viernes 07 de Marzo de 2014

Vaya manera de perder un partido. De no creer lo que vivió Central anoche en el Nuevo Gasómetro, después de tener el triunfo bajo el brazo. O al menos el empate. Por más que a esa altura la cancha era un tobogán con caída libre sobre el arco de Caranta, con un San Lorenzo que iba y no dejaba de ir, pero sin demasiadas ideas. Claro que nadie contaba con dos quedos muy marcados de la última línea canalla, que le costaron dos goles en contra. Ambos por parte de Blandi. Y así se fue una preciosa chance para el conjunto auriazul, que había hecho méritos, pero sobre todo había expuesto mucho coraje para llevarse al menos un punto de vuelta a Rosario.

El despertar del partido no pudo ser mejor para Central. Casi que ni se habían acomodado en la cancha cuando Carrizo trepó por izquierda y envió el centro al segundo palo para la entrada libre de Acuña, quien le dio como venía, pero su remate dio en el travesaño. Claro, a esa altura Luna también había pisado el área azulgrana y en el rebote la metió de cabeza por encima de los defensores que intentaban cerrar el arco de Torrico. Gol y a jugar otro partido. También a pensar en algo distinto. O no.

Lo cierto es que a partir de ahí Central se paró de una forma particular. Con Acuña y Carrizo como laderos de Ferrari y Delgado, y con Luna peleando allá arriba en soledad. De todas formas, el accionar de San Lorenzo le fue facilitando algunas cosas al Canalla, que supo salir rápido de contra, pero sobre todo en bloque.

Fueron minutos de desconcierto por parte del Ciclón y unas cuantas réplicas canallas que si no terminaron con mayor peligro sobre el arco de Torrico fue por la dificultad en el último pase, ese que requiere de pausa, inteligencia y, sobre todo, precisión.

Así, mientras el Ciclón iba de manera alocada, Central gozaba de algunas situaciones que quedaron reducidas a meras aproximaciones. Pero San Lorenzo de a poco inclinó la cancha. No fue una tromba ni mucho menos. De hecho las pocas situaciones que tuvo en el primer tiempo fueron de córner. Una que la defensa auriazul sacó sobre la línea (38') y otra con un cabezazo de Matos, previa intervención de Caranta, que dio en el travesaño (45'). Pero el panorama general no había cambiado. Por eso Central tuvo la última de esa etapa, con un tremendo remate de Acuña que terminó en el tiro de esquina.

Esa arremetida que San Lorenzo iba a imponer desde el primer minuto del complemento era una fija. Pero Central lo siguió controlando. A su manera, con sus volantes ofensivos más encargados de la marca que de atacar.

Matos lo tuvo a los 7' y Caranta debió exigirse un par de veces en sendos remates desde afuera del área. Pero el peligro no era demasiado. Es más, en más de una ocasión Central pudo otra vez poner en jaque a la defensa del Ciclón, pero otra vez esa casi displicencia en el último toque le jugó en contra.

El quiebre del partido fue la expulsión de Delgado (58'). Y a remarla. Era aguantar a como dé lugar. Ya con Elías Gómez en cancha para tapar ese hueco. Pero el pibe fue quien peor la pasó. Es que desde ese lado llegó el desborde de Villalba y el centro para la primera arremetida goleadora de Blandi.

Quedaba poco y el punto servía. También casi que se merecía. Pero... Correa hizo lo mismo por el otro lado y otra estocada de Blandi. Golpe de nocaut. No había tiempo para darlo vuelta y tampoco resto físico. Sólo hubo tiempo para otra expulsión: la de Encina.

Así, todo ese coraje que se había desparramado en la cancha quedó en la nada. En bancarrota. Sin reservas y con otra caída que hasta el final no estaba en los planes.

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