Jueves 29 de Noviembre de 2018
Cada uno atiende su juego. Está en la búsqueda de sacar el mejor provecho posible de una situación grotesca, con una Copa totalmente manchada. Los organizadores permanecen con la presión de que se juegue para recuperar el dinero invertido, evitar juicios de sponsors que pagaron para estar en la final y decenas de compromisos económicos. La CD boquense, con el aval del plantel y socios, buscan la revancha de 2015 y eliminar a su eterno enemigo futbolístico en el escritorio. Y presionan con presentaciones y escritos en el tribunal. Los millonarios están que trinan y D'Onofrio dejó la cordura para salir con declaraciones más punzantes: "Terminá con esto, dejá de presentar carillas, vení a jugar. Firmaste y me diste tu palabra. No le hagas caso a lo que te están diciendo que tenés que hacer, te están llevando a hacer algo que no tenés que hacer, no sigas llenando páginas de abogados".
En su monólogo insistió: "Vengan a jugar sin miedo. Mis jugadores lo quieren jugar. Si se pierde, habrá tristeza en el hincha y dolor. Pero no es la final del mundo. Es la final de la Copa que la juegan dos clubes importantes. Hay cosas más trascendentes, como que el 30 por ciento de los argentinos son pobres".
Los partidos siempre deben definirse en una cancha. Tendría que mantenerse el espíritu deportivo que le da vida al deporte más pasional del mundo. El más lindo. Pero en este caso puede ser atendible la posición xeneize, que padeció y pagó caro el gas pimienta en 2015. River insiste en que son situaciones diferentes y es cierto. Aunque también lo que sucedió el sábado fue grave y hasta pudo ser aún peor. La pésima seguridad tiene que ver y altos funcionarios del Estado son responsables de lo sucedido porque los de Núñez pagaron para que nada suceda. Esa ineficacia lleva a que los millonarios sean castigados, como pasó con sus pares hace tres años.
Conmebol estableció el 8 o 9 de diciembre como fecha de disputa cuando aún no hay una resolución final. Presiona como lo hizo el sábado y domingo en el Monumental porque "el show debe seguir". River se desespera porque puede perder la pelea, mientras Boca se mantiene firme en su postura de ir por el camino del reclamo legal.
Alguien ganará la batalla, pero nada será como antes. La final más larga del mundo (hoy se decidiría que sea en Qatar) perdió atractivo. Y aquellos que invirtieron sus ahorros por vivirla con alegría fueron estafados en la pasión.