Ovación

A pedir de los flashes

Djokovic se reencontró con su mejor nivel en Londres y cerró dos semanas de gran tenis con un triunfo en sets corridos en la final ante Anderson. Levantó el trofeo por 4ª vez y ya es uno de los más ganadores de la historia con 13 Grand Slam.

Lunes 16 de Julio de 2018

Exactamente un año después, Novak Djokovic cerró el círculo, una pequeña historia dentro de la gran historia que es su carrera como tenista. De nuevo en la élite de la élite, se quedó con su cuarto Wimbledon, el 13º título de Grand Slam y la ratificación de que está definitivamente de vuelta. Hace un año, por problemas en el codo, el serbio puso punto final a su participación en el All England en cuartos de final y luego de que mucha agua pasase debajo del puente apareció en su máximo esplendor para quedarse con uno de los torneos más codiciados del mundo. Y si bien la final no fue ni cerca lo emocionante que fue la semifinal ante Rafael Nadal, nada puede opacar el enorme mérito de Nole para vencer al sudafricano Kevin Anderson por 6/2, 6/2 y 7/6 (3). Precisamente Anderson dio la sorpresa en cuartos sacando al máximo favorito, Roger Federer, pero no pudo propiciar un golpe de impacto en la definición. Djokovic fue más. Tiene más tenis y está muy parecido al mejor Djokovic. Está de vuelta y contra esa versión es complicado luchar.

El dato de color y hasta quizás paradójico fue que el serbio remató con un ace un partido en el que su rival, especialista en ello, apenas presentó resistencia en los dos primeros sets, pese a que en el tercero desperdició cinco pelotas para llevarse ese segmento, lo que le hubiera permitido alargar la final o ilusionarse con una remontada, como lo hizo ante Federer, ante quien caía 0/2 y terminó ganando en 5 sets.

A los 31 años, Djokovic no disputaba una final de un torneo del Grand Slam desde 2016, temporada en la que se quedó con el abierto de Australia y Roland Garros. Su último título había sido el ATP 250 de Eastbourne, del 1º de julio de 2017, justamente uno de los ATP antesala de Wimbledon.

"No hay mejor sitio en el mundo para volver, este es un lugar sagrado para el tenis", dijo un emocionado Djokovic al levantar la copa. "Estoy muy agradecido a mi equipo y a todos los que me han estado apoyando en estos dos años, que no fueron fáciles", añadió el serbio. Sus problemas físicos empezaron cuando una lesión de codo le obligó a retirarse de Wimbledon 2017 y pasarse el resto del año inactivo. En medio de intentos de vuelta al inicio de la temporada, que no lo mostraron en la mejor forma en el abierto de Australia, decidió meterse al quirófano para ponerle fin a la dolencia. En febrero se operó el codo y luego fue intentando recuperar su mejor versión. En mayo de este año cayó al puesto 22º del ránking, pero la victoria en Londres lo devolverá de nuevo al top ten desde hoy.

"Hubo momentos de duda, de frustración, cuando te preguntas si quieres seguir", admitió Nole.

Sin embargo, el nuevo título terminará de convencerlo de que el esfuerzo valió la pena. Y la paciencia que por momentos perdió, también. Definitivamente Nole es uno de los grandes de la historia del tenis. Con un nuevo major se instaló muy cerca del podio de los más ganadores. Tiene 13 coronas y quedó sólo a una de Pete Sampras. Más adelante sólo están Nadal (17) y Federer (20) en cuanto a los más ganadores de Grand Slam.

La próxima gran escala del tenis en la temporada será Nueva York, con el último grande del año, el US Open. Para entonces, Roger Federer, Rafael Nadal y los colados de ocasión en las definiciones grandes deben saber algo más: que el serbio Novak Djokovic está de vuelta. A pedir de los flashes.

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