Miércoles 02 de Agosto de 2023
El marcador final no arrojó conclusiones definitivas. Todo lo contrario. Lo bueno y lo malo que expusieron Newell’s y Corinthians no derivaron en una situación taxativa. El 2-1 deja abierta muchas certezas, muchas dudas, y muchas puertas por abrir de cara a la revancha que se desarrollará en el Coloso del Parque, el próximo martes.
Este Newell’s está vivo y si ajusta algunas clavijas seguramente tendrá muchas chances de pelear por obtener el pasaje a cuartos de final de la Copa Sudamericana.
Por encima de las cuestiones tácticas (en San Pablo usó cinco defensores), el equipo que conduce Gabriel Heinze sufrió desconcentraciones, fallas posicionales y errores en el control y el traslado de la pelota que condenaron su suerte y que lo llevaron a dejar su invicto en esta competición internacional.
Orejeando lo que puede ser el encuentro decisivo en Rosario, este Newell’s debe ser más maduro, rocoso y debe aprender rápido a manejar los momentos de este tipo de partidos. Otra vez una falla infantil (el penal de Facundo Mansilla a Ruan Oliveira) lo puso contra las cuerdas y tiró por la borda, demasiado fácil, todo lo que le costó conseguir la ventaja.
Esa versión de Newell’s que todavía está moldeando Heinze aún no adquirió ciertos rasgos de madurez que se necesitan para seguir haciendo camino en la Sudamericana. Le falta templar su espíritu para volverse confiable, previsible y para respetar una hoja de ruta que hasta ahora no luce bien aprendida. Este conjunto leproso jugó bien y mal, bajo todos los dibujos tácticos, en cualquier condición (local o visitante) y contra adversarios de distinta envergadura.
En San Pablo volvió a quedar demostrado que en estas instancias coperas no hay márgenes para regalar estos errores no forzados, hay que esconder las debilidades y apoyarse en las fortalezas, porque esto quedó abierto para la revancha.