Newell's

"A mi viejo le decía que iba a llegar", confesó Nadalín

El lateral derecho Facundo Nadalín comenzó a jugar a los 6 años con la camiseta rojinegra

Domingo 10 de Junio de 2018

Newell's es su mundo. Creció en la sede del club del Parque, adonde sigue concurriendo. Facundo Nadalín comenzó a jugar a los 6 años con la camiseta rojinegra, persiguiendo el sueño de estar en primera. "A mi viejo le decía que iba a llegar", cuenta el defensor, titular en los últimos tres partidos oficiales de la Lepra. Las dudas de si lo conseguiría eran lógicas. El mismo reconoce que le costó hacerse un lugar en las inferiores. Pero perseveró y lo consiguió. "Toda la vida corrí de atrás", dice con sinceridad el lateral derecho, cuyo debut se produjo en 2017. Aparte de la pelota, el futbolista de 20 años hace la carrera de técnico superior en seguros. Es un hincha más de la Lepra, con la particularidad de que es protagonista de una historia que él mismo repasa.

"Me crié en Newell's. Incluso ahora voy al gimnasio del club y salgo a correr por el parque Independencia. Ahí me conocen todos porque desde los once años voy a la pileta, cuando se reabrió con (el presidente Guillermo) Lorente. Pero puertas afuera no me conoce nadie (risas). A la pileta empecé a ir con un grupo de amigos con los que jugábamos en décima y predécima".

Por lo visto, tu mundo pasa por Newell's.

Desde chiquito, adonde vaya llevo puesta la ropa de Newell's. Ahora me fui unos días de vacaciones y lo mismo.

¿Se complicó el estudio con el fútbol?

Muchísimo, por los horarios de los entrenamientos que se fueron modificando entre la mañana y la tarde. Tuve que cambiarme de colegio cuatro veces, el Verbo Encarnado, Cristo Rey, otra vez Verbo Encarnado y San Antonio. En 2016 arranqué la carrera de contador público, pero con el tiempo me di cuenta de que no me gustaba mucho. Tampoco me daban demasiado los horarios. Era demasiada carga. Estaba en una etapa en la que era ciento por ciento la facultad o el fútbol. Además casi nunca había jugado en AFA. Cuando dejé la facultad, en 2017, empecé a tener un mejor rendimiento. Este año empecé a estudiar productor de seguros en el Iset Nº 56, cerca de mi casa en barrio Tablada. Curso a partir de las 19 y lo más tarde que salgo es a las 22.30.

No debe ser fácil tener que cursar en esos momentos en los que la mayoría de los futbolistas aprovecha para distenderse.

Esta carrera es un poco más tranquila. Tiene menos carga horaria. A veces cuesta porque estoy cansado y quiero quedarme en mi casa. Pero los compañeros y los profesores tienen buena voluntad conmigo, más que nada cuando debo concentrar o entreno en doble turno, lo que me hace imposible ir.

Ya estás proyectando una vida más allá del fútbol.

Siempre hay que estar preparado. No se sabe lo que puede pasar. Aparte de proyectar mi vida en el fútbol, una vez que deje de jugar tengo que seguir viviendo y hay que estar preparado para eso.

¿Cuantos años tenías cuando empezaste en Newell's?

Seis años. El 17 de marzo de 2004 fue mi primer partido.

No hay muchos casos de futbolistas que empezando de tan chicos en el club lleguen a primera.

En primera se da la casualidad de que hoy también están otros que empezaron desde chicos, Leo Ferroni, el Loco Alexis Rodríguez, Denis Rodríguez, el Turquito Jalil (Elías) -cedido a préstamo a Godoy Cruz-. De mi categoría, el único que llegó fui yo. Y también de la 97, pero habiendo comenzado con unos años más, Joaquín Torres y el Caballo Callegari.

¿En algún momento te cansaste de la rutina y pensaste en largar?

No. Siempre tuve en claro lo que quería hacer. Desde chiquito sabía que iba a llegar, me lo había puesto en la cabeza. No había nada ni nadie que me sacara esa idea. Incluso en mi casa hubo muchas discusiones por el hecho de que mis viejos me decían que vaya a jugar a otro club, obviamente porque querían lo mejor para mí, que era que juegue. A mi viejo le decía que se quede tranquilo, que me deje a mí que con el tiempo iba a llegar. Hasta que un día se dio. A veces parecía imposible y muy lejano. Nunca había jugado en inferiores de AFA de titular durante un año entero. Ni siquiera sé si lo hice 10 partidos seguidos, salvo en 2017 que fue mi último año en inferiores, el segundo mío en 4ª. En todos esos años había jugado en Rosarina y siempre iba al banco en AFA. En 2016 casi todo el tiempo jugué en la primera local.

¿Qué recordás del día que te enteraste de que debutabas en primera contra Racing?

Fue una sensación única. Un cosquilleo en el estómago. Era la felicidad plena de sentir que por fin llegué. Ese día íbamos a hacer fútbol en el estadio. San Román tenía cinco amarillas y estaba suspendido. Al repartir las pecheras suponía que Escobar iba a ser el titular. Pero me dieron la titular a mí. Después me enteré que a él lo estaban por vender y por eso no jugaba. No lo esperaba. Cuando subí a primera tenía tres jugadores adelante, Pepe (San Román), Escobar y Lionel Monzón. Fue un momento hermoso.

¿Te costó ese primer partido?

No. Lo difícil fue controlar la emoción cuando entré a la cancha. Vi a muchos de mis amigos, con los que comparto todos los veranos la pileta en el club, llorando en la tribuna. Me imaginaba cómo estarían mis viejos, mi hermano, mi novia, que se encontraban en la cancha. Cuando salí y la gente empezó a cantar fue una emoción bárbara y no lo pude controlar. Los días previos estuve muy tranquilo, pero sí quería que llegue el momento del partido, quería saber que se sentía estar ahí adentro.

Hablaste de la gente. ¿Escuchás los gritos y cantos o podés abstraerte de todo eso?

Con el tiempo te acostumbrás. En el partido anterior a Racing, contra Belgrano, había estado en la tribuna. A veces es entendible el fastidio de la gente y como jugador tenés que aprender a convivir con eso.

Después de Racing estuviste un tiempo sin jugar. ¿Entendías el hecho de quedar relegado?

Fue muy raro. Una vez que jugás, querés seguir. No querés que nadie te saque de ahí. Me había gustado mucho la sensación, la experiencia de haber sido titular, de lo que era el aliento de la gente y de compartir con el grupo un partido de local. Durante todo el tiempo que no me tocó jugar entrené al máximo esperando la oportunidad. Incluso cuando iba a la banco estaba con la expectativa.

Te tocó volver nada menos que en una competencia internacional, en la revancha contra Paranaense por la Copa Sudamericana.

Se me cumplió el segundo sueño. Como hincha tenía el sueño de jugar en primera en Newell's y después hacerlo en una copa internacional.

¿Cuáles son las diferencias principales entre el fútbol de inferiores y la primera?

No tanto en el ritmo o en el fútbol. Obvio que en primera hay otra intensidad en cuanto a la presión y la agresividad. La diferencia más grande que noté es la fuerza y los choques.

¿Con Defensa y Justicia fue tu mejor partido?

Sí. Pero todo el equipo anduvo bien y como digo siempre, lo colectivo potencia lo individual y lo individual potencia lo colectivo. Estuvimos todos muy bien y eso me sirvió como apoyo. Si tenés al lado a uno que está hecho una fiera, vos te contagiás.

¿Qué te gustaría mejorar en lo personal?

La finalización de las jugadas, los centros. En los últimos partidos que me tocó jugar estuve flojo en ese tema, teniendo dos o tres compañeros adentro del área.

¿Y con respecto al equipo?

Sumar puntos y tratar de poner a Newell's en donde se merece, que es lo más alto.

¿Qué te provoca que se hable de traer un marcador derecho?

No hay problema. Toda la vida corrí de atrás. Siempre tuve alguien adelante. A esa noticia la tomo bien. No sirve estar en una posición, jugando con la tranquilidad de saber que vas a estar siempre. Hay que tener alguien al lado, que te exija y que sirva la competencia, no sólo para vos sino para el otro.

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