Ovación

A metros de la meta

El aprendiz Carlos Benítez aguarda el retorno de la actividad para graduarse como jockey.

Miércoles 01 de Julio de 2020

Profesión difícil y sacrificada la del jockey que arriesga su vida montando a un sangre pura de carrera de 500 kilos y a 60 kilómetros por hora, exponiendo su físico por esa pasión que se gesta desde temprana edad o que se forja por simple necesidad de adolescente-.

El turf debe es una de las contadas actividades que no tienen pausa. Salvo contadas excepciones no hay domingos, feriados ni inclemencias del tiempo en su calendario.

Los jinetes siempre están prestos desde que despunta el alba para internarse en su hábitat natural, la pista, su segunda casa. Vareos y aprontes forman parte de un rito que luego se traslada a las jornadas de carreras, momento donde la adrenalina se apodera de sus cuerpos.

La circunstancias actuales postergan ese medio de vida, ya que la pandemia que azota al mundo entero obligó a cerrar la mayoría de los hipódromos repercutiendo notoriamente en sus bolsillos. La incertidumbre de no saber cuándo volverán a empuñar la fusta trastocó todos los planes, los dejó en la cornisa y haciendo malabares para subsistir.

Y el Independencia no escapa a ese mal trance. Por el momento ese horizonte parece lejano, sólo se nutren de los pocos ingresos que perciben por montar en las mañanas de entrenamiento.

Uno de esos casos es el del jockey aprendiz Carlos Maximiliano Benítez quien, en poco tiempo, se convirtió en uno de los referentes de la hípica local. Egresado de la Escuela de Aprendices del Independencia dirigida por Froilán “Tití” Maldonado y Luis Espinoza realizó su bautismo a comienzos de 2016 con 18 años.

Fue en la reunión del 14 de febrero. Seis compromisos de monta firmó ese día. Dos 5° para tomarle la mano, un 2°, un 7° y un 3°, hasta que en la octava se dio el gusto de visitar el recinto de los vencedores con Master Pepe, pensionista de Miguel Roch en una oficial disputada sobre la milla.

Ese primer año le sirvió para sumar fogueo. Al año siguiente comenzó a demostrar sus dotes.

Los eficaces rendimientos obraron para que el cuidador Daniel Cima se fijara en sus condiciones, convirtiéndolo en el jockey que le correría sus pupilos casi con exclusividad, tanto en el orden local como en los hipódromos de Palermo y San Isidro.

Su camino ascendente tuvo un merecido premio cuando a fines de 2017 las autoridades del Independencia lo distinguieran como “jockey aprendiz revelación”.

Ese derrotero exitoso lo tuvo como partícipe necesario en 2018 y 2019, años en los que se quedó con las estadísticas de su rubro en el Independencia, siempre de la mano de Pucho y teniendo al stud San Lorenzo como estandarte de sus victorias.

¿Cómo estás sobrellevando esta pausa obligada?

La verdad es que se nos está haciendo difícil, porque nosotros vivimos el día a día y si no hay carreras se nos complica mucho. En mi caso haber tenido un buen rendimiento me permite tener un poco más de aire, pero se siente mucho el parate. Si bien nos dieron alguna ayuda, igual con eso no alcanza. Por lo menos nos dieron permiso para ejercitar durante cinco días a la semana como para mantenernos en training. Entre la caballada del cuidador Daniel Cima y otros a los que también les monto, me sirve para estar preparado para el momento que vuelvan las competencias.

¿Cómo fueron tus inicios en esta difícil actividad?

Empecé en la Escuela de Jockeys Aprendices que en ese entonces era comandada por Tití Maldonado y Lucho Espinoza, No tuve ningún lazo familiar, me metí en el turf porque me gustaba andar a caballo. Debuté el 14 de febrero de 2016 corriendo seis ejemplares y me di el gusto de vencer en la milla con Master Pepe, que estaba al cuidado de Miguel Roch, y la verdad es que fue un sueño ganar una carrera el día del debut. Ese año me sirvió mucho para sumar experiencia.

Enseguida llegaron las victorias y comenzó el camino ascendente.

Gracias a Dios las cosas me salieron bien y al final de esa temporada me premiaron como jockey aprendiz revelación.

Eso motivó que Cima y el stud San Lorenzo te eligieran como su jockey.

Sí. Siempre le voy a agradecer al hombre como también a otros entrenadores que confiaron en mis condiciones y al stud San Lorenzo, que es la caballeriza a la que más le corro. No tengo exclusividad, puedo firmar otros compromisos de montas sin problemas.

Te diste el gusto de ganar las estadísticas de 2018 y 2019, ¿qué se siente?

Es el sueño que todo jockey quiere alcanzar y a mí se me dio en poco tiempo. El sacrificio que uno hace y el profesionalismo con el que uno toma a esta actividad tiene su recompensa, Sinceramente es una alegría inmensa haber logrado las dos estadísticas seguidas.

Después de algunos años acá, varios colegas decidieron radicarse en Buenos Aires, ¿perseguís la misma meta o tu lugar en el mundo es este?

Por el momento prefiero quedarme en el Independencia. Tuve propuestas para radicarme en Buenos Aires, pero todo quedó ahí, veremos más adelante, por ahora estoy cómodo acá.

¿Tenés una modalidad preferida para correr o te adaptás a cualquier desarrollo?

No, en realidad me adapto a cualquier desarrollo, me da lo mismo, depende de la forma de correr de cada caballo.

Estás cerca de graduarte como jockey, ¿te desespera o lo tomás con calma?

Llevo 106 carreras ganadas, me faltan 14 para ser jockey, las tengo bien contadas, pero lo tomo con calma, tranquilo, había empezado bien este año y pensé que se me podía dar. Habrá que esperar un poco más.

De todas las que lograste, ¿cuál fue tu mejor victoria?

Es difícil elegir una, hay varias. Pero recuerdo una que “ligué” en el viaje en auto hacia San Isidro. Francisco Goncalves se enfermó y tuvo que dejar el compromiso. Pucho Cima me dijo si lo quería correr y yo acepté. Fue un final ajustado, gané por el hocico con Diamante Azul –pupilo del stud Marcelo y Sergio–, en la milla.

En 2020 y con sólo 5 reuniones, Benítez sumó 12 éxitos oficiales, hasta que llegó la pandemia y le cortó la atropellada. Hasta el momento y luego de haber cosechado 106 conquistas oficiales, Maxi espera el regreso de la actividad y de esa manera ir en busca de los 14 triunfos que le faltan para graduarse como jockey.

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