Ovación

A la actitud que mostró Central hay que agregarle fútbol

Con la gran victoria ante Godoy Cruz, el plantel respaldó a Montero pero aún no hay equipo.

Miércoles 25 de Octubre de 2017

La eufórica victoria copera en Córdoba evitó que el ciclo de Paolo Montero sucumbiera. También desnudó viejas falencias. El plantel pudo revertir ante Godoy Cruz el cuadro de situación. Pero no tuvo la capacidad de resolución colectiva que tanto urge en Central. Quedó a la vista de todos que desde el juego volvió a quedar acéfalo. Desde que comenzó la temporada el uruguayo viene lidiando para obtener sincronización y eficacia en cada una de las líneas. Quizá los puntos flacos de algunos protagonistas atentan contra la voluntad del entrenador. Por eso ante Tigre, rival que visitará el próximo lunes a la noche, si no logra revertir el andar en el plano local no hará más que ofrecer una nueva saga sin fin de esta historia.

El técnico auriazul volvió a decir que le daba vergüenza ver la tabla de la Superliga ni bien se había consumado el triunfo en cancha de Instituto. En realidad no hizo más que hacer foco en el problema que por ahora no le encuentra solución. El uruguayo es el primero en reconocer la enorme carencia que envuelve a este grupo.

Ya no es novedad enmarcar que Central carece de fútbol. Actores tiene. Algunos de reparto y otros que pueden darle ese salto de la calidad que tanto se persigue, pero no logran plasmar el libreto sobre el escenario real cuando es momento de mostrar pisada escénica.

A este equipo se lo nota sin rumbo en su momentáneo laberinto encantador. El oasis en Córdoba sirvió para potenciar el vínculo entre cuerpo técnico y jugadores. Esos mismos futbolistas que luego de pegarse un feo porrazo ante Argentinos Juniors plantaron bandera de apoyo hacia la legión uruguaya que comanda esta tropa desde principio de año.

Desde el plano deportivo todo es color de rosa en la actualidad. Sobre todo porque la mente se relajó en territorio serrano y el sueño copero sigue alimentando la esperanza popular en Arroyito. Sin embargo, en la Superliga vive otra realidad. Esa misma que la tabla de posiciones lo castiga en el fondo por mérito propio, ya que en seis jornadas no supo ganar. Y oportunidades se les presentaron.

Quizá ya no se recuerde con tanta pujanza que casi se pega la vuelta de suelo cordobés sin su entrenador. No obstante, las victorias en momentos espinosos ofician como dique de contención. Sostienen proyectos. También a jugadores. O a dirigentes. Y en este caso no fue la excepción.

Porque Montero sigue en pie en su cargo porque se le ganó a Godoy Cruz por el accionar de sus jugadores. Porque sacaron de la galera de las oportunidades un triunfo por momentos impensado para el mundo exterior.

Ahora se vendrá el turno de la ratificación. Ya no le quedan más excusas. Central debe mejorar desde el juego de manera inminente. Los protagonistas tendrán que asumir el riesgo y el compromiso que tienen con la historia.

Montero tendrá en esta semana que hacer mucho eje en la creación de juego. Debe darle otra impronta. Su equipo tiene que mostrar otra imagen. Porque más allá de la reciente victoria, la realidad es que tiene la cara llena de dedos en la Superliga. Y es ahí donde debe mejorar considerablemente. Y cuanto antes.

Sea para empezar a sumar puntos como también para no hacerse los rulos con el futuro cercano. Porque por ahora los canallas no miran ni de reojo los promedios. Pero llegado el momento todos se acordarán de este momento, en el que se viene resignando mucho.

Central necesita encontrarse como equipo. Y funcionar como tal. Porque con buenas intenciones no alcanza. Ni para sostener al técnico ni para ganar títulos. Ante Tigre deberá estar a la altura de las circunstancias. Caso contrario, protagonizará un nuevo episodio en esta historia que sigue teniendo en vilo al ciclo de Montero.

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