Martes 19 de Marzo de 2024
Ese mínimo de esperanza y expectativas para seguir con chances en la Copa de la Liga que Central trajo a La Paternal se esfumaron, se escabulleron como agua entre los dedos y el resultado adverso que el equipo de Miguel Ángel Russo volvió a cosechar en condición de visitante, no hizo otra cosa que dejar parado al canalla frente a un escenario en el que hay mucho para barajar y dar de nuevo. Apuntando por supuesto hacia otra dirección, que ya no es la defensa del título en el torneo local. El 0-3 que se trajo de cancha de Argentinos dejó a Central a cinco puntos del último (Talleres), que hoy está ingresando a los playoffs finales de la zona A, pero con apenas nueve unidades en juego. Un despropósito pensar que el canalla querrá dar batalla hasta el final sabiendo que en un par de semanas lo que se le viene es nada menos que la Copa Libertadores. Allí apuntaron los cañones tras el pitazo final de Lobo Medina y esa caminata cansina con la mirada clavada en el piso.
Hasta la noche de este martes Central se aferraba a la frase (no está muerto quien pelea), pero después de otros noventa minutos de martirio fuera del Gigante de Arroyito eso ya no corre, amén de que las matemáticas no lo hayan descartado por completo. Es que es mucha la distancia por recortar con tan pocos puntos en juego. Es ganar los tres que restan (Barracas, River y Riestra), y esperar la venia de algunos otros resultados. Sería lo más parecido a encontrar una aguja en un pajar.
Ahora, esa última ficha que Central tenía para tirar sobre el paño debía ser con una firmeza de la que careció, por ello el bicho le bajó prácticamente la persiana al partido en un primer tiempo en el que con el 2-0 arriba, lo mejor del canalla había sido Broun.
Ese centro de Lovera que Abel Hernández no terminó de impactar con fuerza al arco fue un oasis en medio de un flojo rendimiento. Porque Argentinos empezó a coparle el medio a Central, a entrarle por las bandas (preferentemente a espaldas de Sández) y a generarle situaciones. Broun le tapó un mano a mano a Gondou a los 9’, Prieto no pudo en la siguiente y a los 18’, otra vez Fatura se hizo gigante bajo los tres palos para ahogarle el grito a Maxi Romero.
¿Central? No reaccionaba. Intentaba algo con ese 4-3-3 cuando tenía la pelota, pero flaqueaba cuando la perdía, ya con un 4-4-2 más clásico, con Lovera en esa zona. Y el bicho insistió tanto que al final encontró lo que merecía: el gol. En una jugada de muy fácil resolución para Argentinos, Romero (Var mediante) definió de cara a Broun.
Lo poco que hizo Central en ese primer tiempo fue de los 30 a los 40 minutos, tramo que se inició con una gran jugada de Lovera por derecha y que tuvo algunas otras asociaciones interesantes, pero no mucho más. En ese veranito llegó el error de Campaz en ofensiva, la apatía en el medio y el mano a mano de Gondou, que terminó con penal de Martínez. Olor a partido liquidado.
Claro, si había algo a lo que podía aferrarse Central eran esos segundos 45 minutos que los arrancó como terminó los primeros y rápidamente pagó los paltos rotos, en esa corrida de Romero que Mallo no llegó a interceptar, el amague a Broun y la exquisita definición. Fin de la historia.
A partir de ahí Central empezó a hacer lo que podía y no lo que quería, porque al resultado lo tenía a una distancia inalcanzable.
Lo poco que mostró fue a partir de los pies de Lovera, pero con otros intérpretes muy apagados.
Argentinos, que ya jugaba a otra cosa, de a ratos pareció hacerle precio y de no haber sido por alguna otra intervención de Broun, como esa mano salvadora tras el remate de Oroz, el tropiezo pudo haber sido más grande.
Las cartas ya están tiradas para Central en el frente doméstico, “chau” Copa de la Liga y defensa del título, “hola” Copa Libertadores.