"A Central le di todo lo que pude", admitió Bauza
El Patón le confió a Ovación que es momento para reflexionar sobre su futuro y puso en seria duda su continuidad. Realizó un análisis futbolístico de lo que fue este año y remarcó "que se necesitan cinco o seis refuerzos de jerarquía".

Miércoles 12 de Diciembre de 2018

Edgardo Bauza disfruta su momento. Como la letra de la canción. Esa que reza "primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamiento". El Patón vino a buscar el eslabón que le faltaba para completar su cadena de felicidad futbolística. Y lo consiguió. Campeón también como técnico canalla. Por eso hoy conjuga su futuro en un tiempo de verbo condicional. No da certezas. Dice que ahora es tiempo de reflexión en familia para luego decidir. Admite su agotamiento y las dificultades que les genera la distancia con su esposa Marisa y su hijo Nico, el menor de los herederos. Sabe que el domingo estará en Quito. Pero no sabe que hará después. No proyecta. Y así se lo adelantó a Ovación ayer en una charla franca y sin retaceos.

¿Ahora sí pensás que a Central le diste todo?

Sí. Le di todo lo que pude. Todo, de verdad. No me queda nada más para darle. A Central fui por primera vez a los cuatro años, cuando mi viejo me llevó a la cancha. De ahí en más anduvimos juntos a la par con Central. A los 13 años comencé a jugar en las inferiores. Llegué a primera, salí campeón, me fui y volví, y ahora también vuelvo como técnico y logro festejar. Me siento tan identificado que vivo todo con mucha intensidad. Por eso el hecho de haber logrado esto representa una de las emociones más grandes que tuve. Porque si bien disfruté ganar las dos copas Libertadores, Recopa y los dos torneos con Liga en Ecuador, esta Copa Argentina es especial porque es con Central. Y ojo que también Central me dio todo. Como persona, jugador y entrenador.

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¿Y cómo sigue tu historia?

Ahora viene una etapa de reflexión para después tomar decisiones. Pero cuando hablo de reflexión me refiero a todo nivel. No sólo de mi vida profesional sino también personal. Hace mucho tiempo que estoy lejos de mi casa, a mi familia la llevé para todos lados, así que tengo que pensar muy bien lo que voy hacer. Y definir qué voy hacer el año que viene. Voy a pasar las fiestas en Quito. Después veré. La pretemporada está planificada para el 3 de enero, con Di Leo y el profe Militano. Pero también creo que los dirigentes deben hacer una reflexión exhaustiva, porque es verdad que estábamos todos ilusionados con ganar la Copa Argentina y lo logramos, pero costó mucho, muchísimo. Y ahora deben analizar y discutir cuál es la próxima meta. Pero lo deben hacer con realismo y profesionalismo, y asumiendo el contexto. Porque el equipo dio todo. Hubo mucho esfuerzo. No es fácil salir campeón. Pero también es cierto que para afrontar la Copa Libertadores hay que elevar el nivel. Hay que traer cinco o seis jugadores de jerarquía. Pero más allá de todo esto, yo hoy estoy muy tranquilo porque siempre tuve la seguridad de lo que debía y debo hacer.

Volviste por vos, por tu gente y porque querías salir campeón también como entrenador de tu club. Y como bonus extra en el camino ganaste tu primer clásico rosarino como DT. Pero aquel que te escucha pareciera que estás cerrando tu ciclo.

Es que como entrenador de Central había quedado en la puerta de la gloria. Segundo a un punto de un gran River en el torneo y en la Libertadores en semifinales frente a un gran Cruz Azul. Por eso cuando hablamos con los directivos en Quito les dije que mi deseo era volver para salir campeón y ya lo logramos. Lo que nunca pensé es que iba a ser tan duro, pero durísimo de verdad. Desde el primer partido hasta la final misma, que fue muy complicada. Por eso además de la alegría que sentí en Mendoza cuando lo logramos, también sentí un gran alivio. Me saqué de encima esa materia pendiente que tanto quería. Porque salir campeón como técnico de Central es lo que me faltaba, porque después había logrado todo. Ya está. Misión cumplida. Y así me lo hace sentir la gente en la calle.

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Y ahora sos rubio de ojos celestes...

Sí, sí. Pero no hay nada más lindo que ver y compartir la felicidad de los canallas. Es algo hermoso haber podido alcanzar juntos un festejo tan merecido como demorado. Todo esto me pone muy feliz y siento que ya logré mi objetivo.

Una vez le confiaste a Ovación que dirigías a Arabia Saudita en el Mundial y que ese era tu broche de oro. Y que así se lo habías prometido a tu familia. Eso no pudo ser. ¿Este es el broche de oro a tu carrera?

Lo estoy pensando seriamente. Porque es una promesa que pesa ya que se la hice a mi señora y a mi hijo Nico, que va a cumplir cinco años ahora. Y la verdad es que me acompañaron de una manera incondicional, pero ellos también están cansados de ir de un lado a otro, por eso digo que es el momento para reflexionar, así que me voy a Quito, vamos a conversar, a pensar y decidir lo mejor para la familia. Creo que todo lo que hice en el fútbol fue mucho más de lo que imaginé cuando arranqué. Hoy siento una gran alegría pero también sé que necesito descansar.

En algún momento se aludió a tu nivel de estrés. Es más, hasta surgió alguna preocupación por tu salud. ¿Te enteraste de esto?

Sí, se dijeron muchas cosas sin ningún tipo de asidero, y algunas hasta ofensivas. Pero la única verdad es que en algún momento el estrés fue muy alto, y es lógico porque tiene que ver con el nivel de exigencia que me impongo, siempre el máximo, más en Central, por lo que representa en mi vida. Me fastidiaba mucho perder y no lograr que el equipo mejorara su rendimiento. Pero el estrés convivió conmigo y nunca me preocupó porque lo pude manejar. En esta ocasión me ocupé porque ya tengo 60 años y hay que cuidarse más, pero sólo eso. Se dijeron barbaridades y muchas estupideces, pero estoy bien y siempre estuve seguro de mí. Y muy tranquilo.

Nunca fuiste una persona muy demostrativa ni expresiva. ¿Cómo hacés para estar tan tranquilo?

La tranquilidad me la daban los jugadores en las prácticas, porque las prácticas que hacíamos eran muy buenas...

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¿Te aclaro que en la cancha a los hinchas le daban nervios?

(Se ríe) Me imagino. Pero hay un análisis que va más allá. Cuando arrancamos había un desorden fenomenal y en esto no adjudico responsabilidades. En cuatro semanas logramos acomodarnos a una determinada organización futbolística, y la verdad en ese momento no soñábamos con salir campeón, pero sí progresar en todo sentido. La pretensión era lograr hacer algún partido agradable, no ser una máquina porque éramos realistas y conocíamos las limitaciones que nos imponía la falta de tiempo de trabajo. Teníamos en Ortigoza y Caruzzo a dos jugadores imprescindibles porque ordenaban al resto y de a poco cada uno se fue acomodando, y entre todos se fue adquiriendo una identidad, algo que Central no tenía cuando llegué. Y eso no es un dato menor. Por supuesto que todo en función de los recursos. Esa identidad es mérito del plantel, porque ellos se fueron exigiendo unos a otros para lograrlo, y así crecieron como equipo. Yo sé que no alcanzamos brillantez, pero sí construimos un plantel práctico, y ese pragmatismo nos llevó a la conquista. Porque adquirimos cierta solidez defensiva y también perseveramos en la búsqueda ofensiva, porque pese a que nos costaba llegar al arco rival, cuando lo hacíamos logramos contundencia.

También es cierto que hubo muchos errores técnicos que derivaron en derrotas. ¿O no?

Por supuesto, nosotros somos los primeros en reconocerlo, porque a algún que otro jugador le pesó, pero tuvieron actitud. Por eso digo que hay que sumarle jerarquía al plantel para el futuro. Cuando me refiero a que los directivos también deben reflexionar, hago alusión a que Central debe acomodar este tipo de cosas, que no es otra cosa que quedarse con los mejores de este plantel y sumarle cinco o seis futbolistas. Y cuando digo jerarquía me refiero a refuerzos. Sólo así podrá emparejar esa diferencia que hay con Boca, River y Racing, como así con muchos equipos que jugarán la Copa. Pero además hay que prestarle mucha atención a la necesidad de sumar puntos en la Superliga.

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Russo y vos se negaron a asumir la conducción técnica de Central cuando Usandizaga no aceptaba la exigencia de sumar refuerzos. El desenlace fue el descenso. Hoy volvés a hacer hincapié en esto. ¿Son situaciones comparables?

No, hoy la situación no es apremiante, pero no se pueden descuidar, no se pueden regalar puntos y por eso tienen que traer jugadores de jerarquía. El objetivo es estar de mitad de tabla hacia arriba, buscar el protagonismo.

¿Y Copa Libertadores?

Es muy difícil. Y esta edición será la más complicada, porque si mirás la grilla vas a ver que están los mejores de verdad de cada país, con planteles muy competitivos. Habrá que esperar el sorteo de grupos y a partir de allí visualizar el nivel de dificultades, que no sólo está dado por los rivales sino por los viajes, la altura y esas cosas.

Hablás de refuerzos. ¿Cuáles son las funciones a potenciar?

Según mi pensamiento futbolístico un zaguero, dos volantes externos, un volante central, un delantero.

Sé que vas a decir que jugaste con dos cinco, pero tu historia como entrenador impone la pregunta. ¿Se puede jugar sin un cinco definido, ese que banca solo el medio de la cancha?

Es cierta la observación, para mí el cinco es un puesto clave para el ordenamiento. En este caso complementamos muy bien a Ortigoza y Gil. Ortigoza ordena hablando y jugando, porque todas las pelotas pasan por él. Lo conocía. Sabía que le daba una indicación y él después la transmitía en la cancha con mucha facilidad. Es como el técnico dentro del campo. Y el Colorado tiene una dinámica excepcional, corre por él y por Orti. Además de tener buena pegada y una entrega increíble.

¿Este equipo podía haber jugado de otra manera?

No. Había que jugar con dos líneas de cuatro. Si hubiese defendido con menos gente hubiésemos tenido muchos problemas. Por eso jugamos sin enganche, tal es así que las veces que puse a Lovera tuve que sacar un delantero. Esto no quiere decir que no lo haya ensayado, pero cuando practicamos sin las dos líneas de cuatro el fondo tuvo inconvenientes.

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En los últimos años Central trajo zagueros, laterales y volantes por doquier. ¿Cómo puede ser que las inferiores de Central no promuevan juveniles en esos roles?

Yo no fui a ver cómo trabajan en las inferiores, pero...

¿Necesitás ver para comprobar la falta de jugadores propios?

No, por eso digo que hay falencias notorias. Una de ellas es la captación de jugadores, un aspecto que es fundamental. Y la otra es el trabajo. Dos elementos clave, imprescindibles en la formación de jugadores. Ahí está el máximo error, y Central debe hacer hincapié en eso, si no lo hace va a tener muchos problemas. Porque los recursos económicos para comprar tampoco sobran. Insisto, los directivos deben fijarse bien lo que se está haciendo abajo, quiénes lo están haciendo y ver cómo lo pueden corregir.

¿Por qué les dedicaste la Copa Argentina a los jugadores?

Porque sólo yo sé el esfuerzo que hicieron para ganarla.