Central Córdoba

A Central Córdoba la Copa Argentina le quedó muy lejos

Central Córdoba fue goleado por Estudiantes y la diferencia entre un equipo de primera y otro de la C quedó a la vista. Igual, el charrúa fue digno.

Miércoles 25 de Julio de 2018

Central Córdoba fue goleado por Estudiantes y la diferencia entre un equipo de primera y otro de la C quedó a la vista. Igual, el charrúa fue digno y debe dar vuelta rápido la página para enfocarse en lo que importa: el ascenso

El consuelo vendrá rápido. Claro que sí. Así debe ser por otra parte. Había múltiples razones para pensar que el desenlace sería la pronta eliminación de Central Córdoba de la Copa Argentina y eso sucedió. Al cabo, Estudiantes hizo valer su peso y lo eliminó de entrada. Pero a no abrir heridas innecesarias. Fue digno lo que mostró el inicio del ciclo de Claudio Pochettino y no sólo en la actitud indispensable. En esta excesiva exigencia que afrontó en un estadío demasiado temprano de su preparación, dejó la sensación que tiene desde donde crecer. Este sueño imposible terminó. El otro, el del ascenso posible, está por empezar.

El resultado marcó las diferencias entre equipos de cuatro categorías de distancia. Además, porque ya ningún club de primera guarda sabiendo que esta Copa es una puerta de acceso a la Libertadores. Por eso Estudiantes, que empezó antes los trabajos y ya viene con cierto rodaje, puso lo mejor en cancha. Y cuando salió Lugüercio al toque entró Pavone por ejemplo o luego la Gata Fernández, mientras en la cancha el equipo era conducido por la experiencia de mil batallas del Chapu Braña.

Ante ese poderío buscó Córdoba jugar de igual a igual. Aún cuando apenas este nuevo conjunto, armado sobre una parte del plantel que arañó la gloria, lleve dos amistosos encima de menor relieve con su nuevo entrenador y que el único gran jugador de jerarquía como el Mágico Grazzini recién se sumó para hacerse cargo de lo más difícil: el juego de su equipo.

Por eso valió el esfuerzo para tratar de aguantar primero, hasta que Schunke desniveló de cabeza, y de jugar después. Aún sin profundidad y con evidente desconocimiento entre varios de sus jugadores, Grazzini buscó socios y por momentos encontró uno en el pibe Armoa, de muy buena técnica. O en el lungo Trejo. O en las criteriosas trepadas del debutante zurdo Senra. Bien apoyados por la dupla de volantes centrales Funes-Saucedo.

Casi no alcanzó a traducirse en situaciones, es cierto. Y encima Estudiantes lo cacheteó dos veces seguidas más en el comienzo del complemento, o al final con Pavone, como para meterle en su mochila más desilusión.

Pero después del primer gusto amargo que le habrá quedado en la boca, Central Córdoba deberá enjuagarlo rápido y empezar de nuevo. Los flashes del gran escenario tientan por supuesto, pero está claro que es otra la puesta en escena que precisa para trepar por otra escalera, más dura pero necesaria para emparentarse mejor con su rica historia. La categoría anoche fue lo de más. Hay que dar vuelta rápido la página. Le quedan muchas otras, de menores luces pero más importantes que la de anoche, por escribir.

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