Ovación

A 10 años del final más inédito de la Fórmula Uno

Hamilton estrena el 5º título con el que igualó a Fangio justo en Brasil. Allí hace una década amargó a todo un pueblo en los últimos 30 .

Domingo 11 de Noviembre de 2018

Los tiempos han cambiado. La Fórmula Uno de hoy no se emparenta ni de casualidad con aquella que alumbró el primer campeonato hace 69 años. Pero las referencias son ineludibles. Desde entonces, todo piloto que se precie de tal y que ha peleado y ganado campeonatos ha soñado con alcanzar el hito del número uno. Sí. Porque aunque la cantidad de títulos ya fue superada, alcanzar los 5 conseguidos por Juan Manuel Fangio fue y será siempre un umbral donde se pasa a ser leyenda. Lo supo bien ayer Lewis Hamilton, que alcanzó hace dos semanas en México la quinta corona. "Todavía no lo digerí", dijo ayer el inglés en Interlagos, donde cumplió las dos tandas de entrenamientos. Y justo para el Gran Premio de Brasil, donde hace 10 años alcanzó su primer campeonato en un final inédito en la historia de la Fórmula 1. Tanto que el local Felipe Massa había llegado a la meta como ganador del GP y campeón, pero 30 segundos después, cuando arribó el moreno, le arrebató la alegría amargando a todo un país.

Hamilton ganó los últimos 4 títulos de taquito. De hecho, los dos últimos (el de este año y el del 2017) lo hizo en el GP de México. También los del 2014 y 2015, todos con Mercedes, los festejó sin rivales a la vista y mucho antes. Nada que ver con el primero, el que conquistó en 2008, un año después de la primera temporada en la F-1, en la que había perdido la corona también en Interlagos de manera increíble. Luego de haber llegado como líder a esa última fecha y de abandonar una carrera que tenía ganada en China, que lo hubiera coronado, perdió el duelo con Kimi Raikkonen y su compañero Fernando Alonso.

Pero el rookie de 2007 tendría su revancha al año siguiente ¡y cómo! Eso sí, con el mismo sufrimiento. A esa última fecha llegó como favorito y el único rival era el piloto local, el paulista Felipe Massa, que debía ganar y esperar que Hamilton terminara al menos 6º. Y aunque el brasileño venía ganando durante toda la carrera, Hamilton permanecía imperturbable en el cuarto puesto, hasta que una lluvia inoportuna empezó a caer en el circuito 8 vueltas antes de la bandera a cuadros, primero levemente, luego con mayor intensidad, lo que obligó a maniobras desesperadas en boxes.

De repente, la seguridad de Hamilton y del equipo McLaren se trastocaron. Paró Hamilton y detrás suyo el joven Sebastian Vettel, que con el Toro Rosso venía 5º y ya había dado muestras de su talento ganando dos meses antes el Gran Premio de Italia bajo la lluvia. Massa paró dos giros después y ya lo había hecho su compañero Kimi Raikkonen y Fernando Alonso, con el Renault que estaba intercalado entre ellos. Mientras, otros equipos sin nada que perder, como Toyota, dejaron en en pista con neumáticos slick a Timo Glock. Eso le valió que ingresara a la última vuelta 4º.

Un giro antes, Vettel había dado cuenta de Hamilton y lo dejaba 6º, sin título. Pero ya en esa vuelta la lluvia empezó a arreciar y los dos empezaron a descontarle a Glock, que estaba cerca de los 10 segundos adelante. Mientras, Massa llegaba a la meta como ganador y todo el autódromo explotó de alegría, pero poco más de medio minuto después Hamilton aparecía delante de la silueta del Toyota en el 5º lugar que le daba el campeonato. Faltando dos curvas, el alemán del auto japonés ya no podía sostenerse en pista y no tuvo armas para defenderse. Fue apuntado como el chivo expiatorio de la desilusión de toda una nación y hasta recibió amenazas de muerte. Una locura.

Quien escribe estas líneas fue testigo directo de esa increíble definición. Justamente Toyota había invitado a varios periodistas del país a presenciar la carrera y el grupo lo hizo desde una enorme tribuna de la marca, ubicado al ingreso de la recta principal, justo frente adonde pasó todo. La ovación y el estruendo cuando Massa llegó a la meta erizó la piel y fueron pocos los que se percataron de que Glock ya no podía mantenerse en pista y que por eso unos segundos después era rebasado por Vettel y Hamilton delante de toda la torcida de su equipo. Muchos segundos después, el repleto autódromo cayó en la cuenta de lo que había pasado y a un colega de Buenos Aires se le ocurrió decir con buen tino: "Vámonos de acá porque si los torcedores son como en Argentina, en un ratito se pudre todo". No pasó al cabo, nadie se desquitó con las casi 500 personas enfundadas en ropa de la marca japonesa. El diluvio para entonces era atroz y se asociaba cómplice a la enorme desazón del pueblo paulista.

Así ganó Hamilton su primer título hace 10 años. Los cuatro que le siguieron no se parecieron ni cerca a aquel final inédito en la historia de la Fórmula 1.

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