Opinión

Vienen años de tensión con Estados Unidos

Quienes pensaron que la visita del secretario de Estado Rex Tillerson a América latina suavizaría la tensión creada por la actitud hostil y el lenguaje soez de Donald Trump hacia la región se equivocaron.

Miércoles 07 de Febrero de 2018

Quienes pensaron que la visita del secretario de Estado Rex Tillerson a América latina suavizaría la tensión creada por la actitud hostil y el lenguaje soez de Donald Trump hacia la región se equivocaron. Obviamente, es mejor tratar con un señor bien educado como Tillerson que con un patán como Trump, pero desde el momento en el que el secretario de Estado prologó su visita a México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica con un discurso que califica a la Doctrina Monroe como una política "claramente exitosa... y tan relevante hoy como el día en que fue escrita" se apagaron las luces.

"Invocar la Doctrina Monroe de 1823 en 2017 —me dice Michael Shifter, presidente del Diálogo Interamericano— muestra poca sensibilidad al bagaje histórico de EEUU en América Latina". Con la Doctrina Monroe, EEUU no solo intentó impedir la intromisión europea en el hemisferio, sino apropiarse del continente.

‘América para los americanos', entendido el gentilicio como estadounidenses, afirmaba su auto-otorgado derecho a decidir el destino de países a los que consideraba inferiores. Este es el antecedente de los "países de mierda" de Trump.

Luego vinieron el ‘Corolario', de Teddy Roosevelt, y la ‘política del gran garrote', que declaraban a EEUU ‘policía mundial. La combinación de estas dos políticas propiciaron intervenciones militares estadounidenses en toda la región.

El desmedido elogio de Tillerson a la desprestigiada Doctrina Monroe obedece al temor estadounidense de que China y Rusia extiendan sus vínculos económicos en los países de la región. Pero es también el reflejo de una mirada anacrónica en la era de la globalización y una falta de respeto a Latinoamérica. Otro tropiezo grave de Tillerson fue sugerir que quizá la solución al problema en Venezuela era un golpe militar.

Tillerson pide cooperación en asuntos migratorios al tiempo que Trump insiste en su muro en la frontera sur, llama "países de mierda" a los países del área, amenaza con recortar la inmigración legal y añora importar inmigrantes blancos de Noruega.

La presencia de Estados Unidos en la región es real, importante y duradera. Tan sustancial que es capaz de resistir los embates de Trump y los dislates de Tillerson.

Nos esperan años de tensión, porque es muy poco probable que Trump madure en los próximos tres años y que su ego disminuya. Mientras tanto, América latina debe ampliar su relación comercial con otros países y aprender de los chinos su paciencia milenaria.

Sergio Muñoz Bata

El Tiempo (Bogotá)

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