Viajeros del Tiempo © Rosario 1905/1910
El eterno problema de la carga y descarga en el centro. Uno de los principales obstáculos que se oponen al buen desenvolvimiento del tránsito en las calles centrales de la ciudad es el eterno problema de los vehículos que efectúan operaciones de carga y descarga de mercaderías durante las horas más transitadas y en los lugares más céntricos, donde las vías son más estrechas y mayor movimiento hay.

Domingo 11 de Mayo de 2008

El eterno problema de la carga y descarga en el centro. Uno de los principales obstáculos que se oponen al buen desenvolvimiento del tránsito en las calles centrales de la ciudad es el eterno problema de los vehículos que efectúan operaciones de carga y descarga de mercaderías durante las horas más transitadas y en los lugares más céntricos, donde las vías son más estrechas y mayor movimiento hay. En todo momento pueden observarse largas hileras de carros estacionados, muchos de ellos vacíos, que dejan a sus costados tan pequeño espacio al paso de otros vehículos que forzosamente se han de producir esas frecuentes congestiones generadoras de accidentes, disputas interminables y paralizaciones. ¿No hay una forma de evitar este perenne obstáculo al tráfico? La Intendencia bonaerense ha prohibido el estacionamiento de los carros cargadores en el radio céntrico de esa ciudad; ¿la municipalidad aquí no puede hacer lo mismo? (1908)

Las desagradables vías de entrada a la ciudad. Es tristísimo y desconsolador el aspecto que presentan las vías de acceso a la ciudad. Por la parte del río se presenta un aglomerado confuso y antiestético de edificación que deja suponer una ciudad muy distinta que la que se encuentra una vez traspuesta la ribera; la rinconada del antiguo túnel del F. C. C. A. es un refugio de vagos y maleantes; la avenida Belgrano presenta los jardines destrozados, los árboles mal alineados y los bancos desvencijados y sucios; la parte cercana a la usina de gas, sin pavimentar, se convierte en un lodazal apenas caen cuatro gotas, y todo por el estilo. De las entradas por vía terrestre, por ferrocarril, lo primero que se ve son terrenos llenos de malezas y desperdicios, amén de las calles sin pavimento y con aguas estancadas, innumerables terrenos baldíos y veredas convertidas en depósitos de basura. ¿No es hora ya de darle a esto un corte definitivo? (1908)

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