Viajeros del Tiempo
Rosario 1905/1910

Sábado 19 de Enero de 2008

Una nueva profesión: el “ingeniero iluminador”. Una profesión nueva acaba de abrirse en Inglaterra para los jóvenes que buscan una carrera, la de “illuminating engineer”. Si bien el hombre no ha podido todavía arrancarle a la naturaleza el secreto de cómo producir luz sin pérdida de calor, arte que sólo es conocido por la luciérnaga y la mosca de fuego, los especialistas que se han consagrado a la ciencia del alumbrado eléctrico han sabido sacar consecuencias útiles y prácticas del estudio de las leyes de la incandescencia. Así, han reemplazado por un conjunto de principios científicos las disposiciones arbitrarias y de alta fantasía que prevalecían en otro tiempo en la elección de las tintas y en la decoración de los departamentos. Un papel que absorba la luz es el más peligroso enemigo del alumbrado artificial (*). Una pared blanca refleja el 50% de la luz, mientras que si está recubierta de tapicería roja no refleja más de un 15%. Un papel amarillo crema refleja el 45%, el verde manzana a 40%, etcétera. El papel unido de un solo color es preferible a los que tienen dibujos complicados, que eran la gran moda en otros tiempos y que en un cuarto de enfermo no servían más que para provocar el delirio y mantener una constante sobreexcitación nerviosa. Un ingeniero de esta nueva escuela debe tomar nota de todo esto y también de la disposición de los muebles y del color del piso y del techo, y una vez conocido todo calcula con absoluta precisión el número de watts necesarios para abastecer debidamente el lugar con una luz artificial. (1910)
(*) Nótese que por entonces, hablar de “alumbrado artificial” hacía referencia exclusivamente al alumbrado eléctrico, y, por histórica costumbre, los otros tipos de alumbrados -como la velas o lámparas de aceite, gas, etcétera- pasaban a ser vistos , por consecuencia, como “naturales”.

Fuente: La Capital

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