Opinión

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Rosario 1905/1910. ¿Dónde irán los niños abandonados? La Municipalidad tiene un alto deber que cumplir para con los menores callejeros, para con esas criaturas que vagan a la ventura...

Martes 29 de Enero de 2008

¿Dónde irán los niños abandonados? La Municipalidad tiene un alto deber que cumplir para con los menores callejeros, para con esas criaturas que vagan a la ventura, pululan a la hora del almuerzo por los mercados en procura de piltrafas y duermen por la noche en las plazas o en las casas en construcción. La orfandad miserable en que viven esas niños recuerda a los poderes públicos la obligación moral de suplir la ausencia o incapacidad de los padres para salvar a los pequeñuelos de la degeneración, el vicio o el delito. La sociedad no puede mirar con indiferencia el desarrollo malsano de esas jóvenes plantas lanzadas como semilla perdida al surco de la vida, porque en su propio interés está realizar una filantrópica profilaxia, de tal naturaleza que torne a los niños vagos y en tren de toda clase de vicios en hombres útiles, trabajadores y dignos. La Municipalidad debe fundar por su cuenta y con el concurso del público, escuelas industriales destinadas a los huérfanos y a los abandonados del hogar y de la suerte, donde aprendiesen oficios que les permitan más tarde ganarse honradamente la vida. Si la repartición municipal pone a disposición edificios donde instalar esas escuelas, el gobierno de la provincia podría luego contribuir con los profesores necesarios, las herramientas y demás materiales instructivos, mientras que los vestuarios y demás menesteres se podrían obtener por medio de donaciones públicas. De esta suerte, comenzaría a realizarse un ideal de profilaxia social, de defensa del niño contra las acechanzas del vicio y del delito. Tenemos como modelo la implantación de esta idea en diversos países de Europa, donde es difícil encontrarse con los espectáculos tristes de la niñez abandonada, y donde viene dando espléndidos resultados. Y no hay motivo para pensar que no podamos tener por los mismos medios iguales fines. (1908)

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