Opinión

Venezuela: ¿dictadura o "dictadura"?

El gobierno chavista es caracterizado como "una dictadura" por sus adversarios regionales, que han repetido el adjetivo ante la Asamblea General de la ONU. Desde los tiempos de Hugo Chávez (1999-2013) que se lo puede considerar sin dudas como un "régimen" de rasgos hegemónicos.

Jueves 27 de Septiembre de 2018

Luego de una presentación contra Venezuela ante la Corte Penal Internacional de La Haya formalizada el miércoles por Argentina, Colombia, Perú, Paraguay y Chile y a la que se sumó Canadá, el presidente Macri usó la expresión "dictadura" ante la Asamblea General de la ONU para caracterizar al gobierno de Nicolás Maduro.También lo hace desde hace tiempo el secretario general de la OEA, el ex canciller uruguayo Luis Almagro. Los medios se atienen en estos casos a su manual de estilo y entrecomillan el fuerte adjetivo.

Vale preguntarse si el gobierno chavista que encabeza Maduro es o no una dictadura. Asimismo,el apelativo "régimen" se usa normalmente para este tipo de gobiernos, a mitad de camino entre la democracia plena y la dictadura, y que hoy se aplica casi generalizadamente al gobierno venezolano. También en este caso hay margen para la duda, y muchos cientistas políticos seguramente ponen sus reparos al uso de ambos términos, de fuerte connotación negativa.

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Pero como mínimo el chavista ya era un régimen en este sentido negativo en los años de Chávez y mucho más lo es ahora, así que parece que sí, más allá del uso de uso retórico o emocional desde una tarima como la Asamblea General, hay bases para considerarlo válido a estas alturas. Desde poco antes del 2000 para acá han proliferado este tipo de gobiernos que sus adversarios pero también muchos analistas llaman "régimen autoritario" o "dictadura". El más notorio por la proyección global de su país es el de Putin, pero rápidamente pueden sumarse Erdogan, en Turquía, Daniel Ortega en Nicaragua, el ya citado Maduro y, por ahora con algún límite, Evo Morales, en Bolivia. ¿Cuál es el criterio para definir entonces qué es un régimen en este sentido de sistema político antidemocrático pero que no llega a calificar como dictadura lisa y llana? Ante todo, la falta de una posibilidad cierta, concreta y tangible de un cambio en la cima política del Estado por vía de elecciones competitivas. Esto no sucede en ninguno de los países citados. No porque el gobernante a cargo ofrezca un paraís sobre la Tierra, sino porque la oposición está continuamente sometida a hostigamiento, encarcelamientos arbitrarios e incluso asesinatos, como ha ocurrido con 28 periodistas rusos caídos bajo las balas de sicarios. La base electoral existe, desde ya, pero se niega toda chance de real competencia, y a los precandidatos competitivos se los anula, como ha hecho Maduro con Antonio Ledezma, Hernán Capriles y por supuesto el apresado Leopoldo López, así como con varios más que le hubieran ganado fácilmente la última "no-elección" presidencial de este año al desprestigiado Maduro. En el caso de Rusia, Putin no tolera la competencia ni siquiera de un candidato con potencial limitado como Viktor Navalny, quien acaba de salir de prisión y ya recibió otra condena.

Es por esto que se trata de democracias de máscara, de sistemas políticos en los que existen, sí, canales estrechos para expresar, no una oposición, sino una mera "disidencia" con el régimen omnipotente y para ejercer el periodismo independiente pero al riesgo de perder la vida. Un aparato de inteligencia abrumador, articulado en forma explícita con uno de represión, como el Sebin venezolano, y la censura y cierre de medios no alineados completan el cuadro. De nuevo: esto existe en Venezuela desde los tiempos de Hugo Chávez, pero este, con su carisma imbatible, se atrevía a desafíar a los opositores en elecciones más o menos limpias. Más o menos porque antes los había esmerilado sistemáticamente con su aparato de propaganda e intimidación y sus interminables "cadenas", mientras los opositores eran borrados del sistema de medios. Así le ganó a Capriles en 2012 poco antes de morir, cuando ya era claro que estaba gravemente enfermo. Pero con las elecciones siguientes, en las que Maduro ganó por estrechísimo margen al mismo Capriles, ya hubo muchas dudas, imposibles de verificar de manera independiente. Y en diciembre de 2015 se produjo el hecho bisagra: la oposición arrasó en las elecciones parlamentarias y se quedó con dos tercios de la Asamblea Nacional. A partir de esa ya fecha no hubo más elecciones limpias y regulares en Venezuela. Ni una: o se postergaron arbitraria e ilegalmente por la autoridad electoral o fueron descaradamente irregulares, como las elecciones de constituyentes de 2017 y más recientemente la "reelección" de Maduro, en mayo de 2018. Nadie cree en estos comicios, ni dentro ni fuera de Venezuela. Entonces, a partir de este punto, en el que no se hacen ni siquiera elecciones más o menos limpias pero con todas las garantías de ganarlas de antemano, sí puede decirse que se está ante una dictadura, que arma una competencia electoral que es una evidente farsa. A esto se suma un aumento exponencial de la represión, como la que lanzó Maduro en 2017 con cientos de manifestantes asesinados y un número altísimo de presos políticos y de exiliados forzados a elegir entre dejar su país y la cárcel, como el alcalde de Caracas Ledezma. Venezuela: ¿"dictadura" o dictadura?

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