Opinión

Unos se rompen, otros festejan

El histórico justicialismo santafesino con vocación de poder quedó hoy en el peor de los mundos. La decisión de Agustín Rossi de jugar por afuera es una muestra del estado de repliegue y letargo que embriagó al PJ desde la caída de la ley de lemas...

Sábado 29 de Enero de 2011

El histórico justicialismo santafesino con vocación de poder —y en el que para un peronista no había mejor que otro peronista— quedó hoy en el peor de los mundos. La decisión de Agustín Rossi de jugar por afuera y de no participar en el congreso partidario del 5 de febrero es, apenas, una muestra del estado de repliegue y letargo que embriagó al PJ desde la caída de la ley de lemas y, por correlato, desde la derrota electoral en manos de Hermes Binner.

  El peronismo no kirchnerista padece ahora la ausencia de sus dos principales imanes electorales. La salida de escena de Carlos Reutemann tras la muerte de Néstor Kirchner hizo creer a buena parte de ese espacio que tendría como correlato un gesto de la Casa Rosada a la hora de aupar una deshilachada unidad de la mano de las internas abiertas. El Lole dio cincuenta pasos al costado, dejó en claro que no participaría del ordenamiento de su sector en Santa Fe y todos quedaron prendidos de la sensación de que sin Néstor todo iba a ser distinto. Pese a que antes de morir, el ex presidente ya había mandado una orden: “A jugar por afuera”.

  La renuncia de Jorge Obeid a su candidatura es el nuevo episodio que deja flotando en el aire la sensación de derrota anticipada para los peronistas locales. Aun sin una intención de voto que se corresponda con quien gobernó la provincia durante 8 años, Obeid representaba en el poroteo interno una salida decorosa para enfrentar el nuevo turno electoral. Eso sí, con todo el justicialismo no kirchnerista jugando con él.

El fantasma. El ex titular de la Casa Gris carga sobre sus espaldas con el mote de “mariscal de la derrota” desde la victoria frenteprogresista del 2007 y no quería volver a participar de una contienda que (con el rupturismo K en el horizonte) se asomaba como un fantasma. Su declinación a la candidatura opera en ese sentido y a la vez se convierte en otro síntoma de debilidad respecto a la estrategia de Balcarce 50.

  Si Cristina quería ver al PJ santafesino como un león herbívoro rendido a sus pies antes de decidir qué ficha jugar, el escenario de hoy parece a simple vista el más propicio. Pero, un análisis sustancioso de las tácticas y los dichos de las últimas semanas, abrevan en una única lectura: nada tienen que hacer juntas las espadas santafesinas del kirchnerismo y el reuteobedismo.

  Sí se abre el interrogante respecto al único factor de gestión que hoy por hoy tiene el peronismo santafesino: sus intendentes. La decisión de Rossi de jugar por afuera les abre abismos a los que intentarán el 24 de julio retener sus ciudades y comunas. La división desperdigará sus votos frente a un oficialismo socialista-radical que intenta sumar con una lógica que antes era ciento por ciento justicialista: vocación de ir por más, léase vocación de poder.

  Sostienen desde el reutemismo que la ruptura del rossismo fue tomada como “una locura” por buena parte de los intendentes y jefes comunales, que consideran que es una movida destinada a que ese sector sume concejales y diputados provinciales propios, que sólo termina beneficiando “a algunos que ya se fueron hace tiempo atrás con el Frepaso”. Pero, el devenir inmediato demostrará si esos devaneos teóricos tienen correlato en la práctica.

  La primera gran señal estará mañana, cuando la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, clave los tacos en el centro norte de la provincia para inaugurar la autovía Santa Fe-Paraná. A priori no resulta casual que la jefa del Estado haya decidido dar el presente en momentos en que el peronismo local vive su punto de mayor ebullición.

El grupo K. Sea como fuere la resolución de la pelea peronista, algo parece claro: desapareció de la escena la omnímoda centralidad que ejercía Néstor Kirchner a la hora de decidir políticas sobre los territorios. Han reaparecido como hongos después de la lluvia los operadores políticos que animan diferentes posicionamientos. Por eso, desde el reutemismo dicen que la decisión de incentivar a Rossi para jugar por afuera obedece “al grupo más radicalizado del gobierno: Carlos Zannini, Juan Abal Medina y Horacio Verbitsky”. Aunque esa pueda ser una lectura real, los últimos movimientos de la presidenta parecen consolidar su viaje político en esa dirección.

  En el campamento no kirchnerista han quedado como candidatos Ricardo Spinozzi, Juan Carlos Mercier y Omar Perotti, quienes intentarán ahora sumar al obeidismo de cara a la internas de mayo. Resulta todo un enigma lo que hará Rafael Bielsa si es que se confirma la estrategia de la Casa Rosada. “Sería casi una tomada de pelo al PJ santafesino que la orden sea uno por afuera (Rossi) y otro por adentro (Bielsa). Eso sería todo ganancia para el gobierno”, especulaban ayer cerca del reuteobeidismo, que lucía descorazonado.

Más allá de posicionamientos, un gran interrogante se mantiene: ¿la decisión de Reutemann de romper el Peronismo Federal se hizo con gratuidad y sin tener compromiso de correlato de parte de la presidenta? ¿Se rompió algún acuerdo no escrito entre el senador santafesino y el poder político nacional? Y, la madre de todos los interrogantes: ¿frente a la derrota segura del peronismo —como todos pronosticaban en 1991— habrá un cambio de decisión de Reutemann en la última curva?

  Por ahora, los últimos episodios de la vereda peronista han levantado hasta el paroxismo los ánimos de socialistas y radicales. La sensación es que la cautivante interna entre Rubén Giustiniani, Antonio Bonfatti y Mario Barletta definirá mucho más que al candidato del sector. En verdad, en esa puja se resolvería quién será el próximo gobernador santafesino. Un regalo con inédito remitente peronista.

  La imagen victoriosa del Frente Progresista _jugando en el bosque mientras el lobo peronista no está_ sigue siendo una postal vigente en el tórrido verano santafesino. El final de la película está a la vuelta de la esquina.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario