Opinión

Una sanlorencina en El Vaticano

Historia. Sor María Claudia, hermana de la caridad, fue la encargada de lavar dos veces por semana la vestimenta del Papa Pío X en el Asilo del Carmen, en Roma.

Viernes 24 de Febrero de 2017

Vincular al Sumo Pontífice con San Lorenzo en el siglo XXI es referenciar al club de fútbol porteño con el ex cardenal Jorge Bergoglio, ungido Papa (Francisco I) el 13 de marzo de 2013. Si bien esta analogía es válida y contemporánea debemos agregar otra relación anterior ligada de otra forma a principios del 1900. Nos referimos al Papa Pío X y a la ciudad de San Lorenzo a través de una religiosa que lo asistía en el Vaticano y que había nacido en la histórica ciudad: Sor María Claudia.

El "rescate" de esta curiosidad lo debemos a una nota publicada en la célebre revista "Caras y Caretas" número 579 del 6/11/1909 dedicada a "La vida íntima del Papa Pío X" donde se realizan reportajes al médico, al cocinero, la planchadora, el carnicero, frutero, panadero y a la lavandera de Su Santidad, en un intento de acercamiento a la personalidad de Pío X a través de sus servidores en la vida, digamos, terrenal.

"Caras y Caretas" es una fuente interesante donde recurrir en búsqueda de información curiosa y fiel a un estilo periodístico loable y que abarcaba diversas temáticas que, para el investigador, resulta fascinante pues nos transporta en el tiempo no sólo como semblanza sino como forma de ver el mundo hace más de cien años. Es válido para la región, como curiosidad simpática, recordar esa nota firmada por Juan José Soiza Reilly en octubre de 1909 que hace mención a la sanlorencina en el Vaticano.

¿Quiénes lavan la ropa del Pontífice?

Dada la costumbre tradicional de que en los dominios papales no viva ninguna mujer, la ropa del Santo Padre es llevada dos veces por semana al Asilo del Carmen, en Roma, donde una hermana de la caridad es quien en mérito a sus virtudes y en honor a su fe, tiene la elevada y preferida misión de lavarlas. Desde que Pío X ascendió al trono de San Pedro (4 agosto de 1903), una hermana de la caridad nacida en la República Argentina, es quien desempeña esa tarea. He ido a verla. Se llama Sor María Claudia. Tiene una hermana en Montevideo y una tía en el Rosario de Santa Fe. Ella nació en el pueblo de San Lorenzo, donde su madre falleció. Huérfana de padre y madre, ingresó a la hermandad que luego la envió a Roma.

"Dos veces por semana me traen las ropas del Santo Padre. El lavarlas no me ocasiona la menor fatiga. ¡Son tan pocas!... Cuando la ropa está algo gastada por el uso tenemos orden de no devolverla al Vaticano y la madre superiora la regala a los pobres que sostiene el asilo. Esa es la voluntad del Santo Padre…

-¿Y el pontífice sabe que una argentina es quien lava sus ropas?

"-Oh, si!... Con motivo del aniversario de su coronación, el año pasado, varias hermanas de esta casa y yo, tuvimos la felicidad de ser recibidas en audiencia por él. Como es un verdadero santo, tan bueno y tan misericordioso, nos fue preguntando a una por una, cual era nuestra nacionalidad para bendecirnos apostólicamente. Me llegó el turno a mí. Yo le dije que era argentina. Entonces una de mis hermanas, dijo al Santo Padre que yo tenía el honor de ser lavandera de Su Santidad. Me miró sonriendo y me preguntó:

-Hace mucho tiempo que saliste de tu país?

- Diez años, Santo Padre…

-¿Y estás contenta de las fatigas que yo inocentemente te origino?

-¡Oh, Santo Padre! — respondí. (Pero) no pude continuar. Y llorando de alegría le besé las sandalias. Entonces, él, levantó su blanca mano. Me bendijo. Desde entonces no he vuelto a verlo. Pero, su bendición me acompañará toda la vida".

Una historia casi desconocida, lamentablemente, no pudimos establecer fehacientemente la identidad secular de Sor María Claudia, a pesar de realizar algunas investigaciones en registros y censos parroquiales. Pero quisimos recuperar esta historia, mínima si se quiere, para aquellos que, como nosotros, gustan de ella y para decir que San Lorenzo y el Papa están relacionados, no sólo por el fútbol y también, por que no, que una mujer argentina estaba en el Vaticano hace más de cien años, cuyas manos eran encargadas de realizar una importante tarea, aunque anónima.

PÍO X

Su nombre secular fue Giuseppe Melchiorre Sarto, (Treviso, 1835 - Roma, 1914) segundo hijo de los diez que tuvo el matrimonio de Giovanni Battista Sarto (1792-1852), de profesión cartero, y Margarita Sansoni, costurera (1813-1894). Realizó su Papado entre el 4 de agosto de 1903 y el 20 de agosto de 1914. Precedido por León XIII y sucedido por Benedicto XV. Canonizado el 3 de setiembre de 1954. Gobernó la Iglesia católica con mano firme en una época de laicismo fuerte así como a numerosas tendencias del modernismo en los estudios bíblicos y teológicos. Introdujo grandes reformas en la liturgia y facilitó la participación del pueblo en la celebración eucarística. Permitió la práctica de la comunión frecuente y fomentó el acceso de los niños a la Eucaristía. Promovió el estudio del catecismo y ordenó la realización del (Codex Iuris Canonici) para reunir y unificar la legislación eclesiástica, dispersa hasta entonces.

Falleció a causa de un infarto agudo al miocardio, a los 79 años de edad, fue enterrado en las grutas vaticanas.

En 1951 sus restos fueron trasladados a la Basílica de San Pedro, bajo el altar de la capilla de la Presentación, donde están expuestos a la veneración de los fieles. En su epitafio se lee: Su tiara estaba formada por tres coronas: pobreza, humildad y bondad. Fue declarado beato el 3 de junio de 1951 y canonizado el 3 de septiembre de 1954, por Pío XII, en ambas ocasiones.

El 27 de septiembre de 1904, Pío X recibió la visita de Ceferino Namuncurá junto con Monseñor Cagliero, los sacerdotes José Vespignani y Evasio Garrone y otros salesianos. A Ceferino le encomendaron la tarea de pronunciar un breve discurso y obsequió al Pontífice un quillango mapuche. A su vez, Pío X le otorgó la medalla destinada a los príncipes. Al enterarse de la noticia del fallecimiento de Ceferino Namuncurá, el 11 de mayo de 1905, el papa Pío X dijo: "Era una bella esperanza para las misiones de la Patagonia pero ahora será su más válido protector".

El primo rosarino de Pío X

Caras y Caretas el 15/8/1903 en su número 254, página 14 reproduce la imagen de José Scavello, primo del Papa que vivía en Rosario, del que no ofrece más datos que se instaló años atrás en la ciudad y que se dedica al comercio minorista.

Roberto Colimodio y Ricardo Celaya


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