Aborto Legal

Una revolución imparable

Legalización del aborto. Una marea de mujeres, principalmente jóvenes y adolescentes, logró con su lucha política que se visibilice públicamente toda la problemática de género y está haciendo tambalear el statu quo.

Viernes 15 de Junio de 2018

La votación favorable a la legalización del aborto ayer en la Cámara de Diputados es un nuevo hito del movimiento feminista argentino, una corriente que se muestra imparable no sólo en el país, sino en gran parte del mundo occidental. En los últimos años se produjo una fuerte irrupción de las mujeres, principalmente jóvenes y adolescentes, que salieron a tomar la calle, la plaza pública, para rechazar la sociedad conservadora y machista en la que han crecido y que fue construida durante décadas.

Está aflorando así una sociedad que busca modernizarse, que quiere vivir y ejercer su libertad, y que no acepta más tutelajes de ninguna institución religiosa. Es una marea de jóvenes y adolescentes, de todas las clases sociales, ideologías y partidos, que a fuerza de la lucha política ha logrado que se visibilice públicamente toda la problemática de género y está haciendo que tambalee el statu quo. La imagen del lunes pasado a la tarde en la plaza San Martín, de Rosario, fue elocuente: una cuadra y media de cola de chicas esperando para tener su pañuelo verde de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito. En la calle el tema está mayoritariamente saldado.


La causa de la libertad de las mujeres para poder decidir sobre su embarazo ha tenido ayer en Diputados un triunfo largamente esperado por el feminismo argentino. En este caso, hay que destacar la actitud del presidente Mauricio Macri que habilitó el tratamiento del tema en el Congreso, aunque se expresó en contra de la legalización. Poco importa si lo hizo por conveniencia política o ante la convicción de que la sociedad se debía un debate al respecto. Lo que sí quedará registrado en la historia es que lo hizo. Y entre tantas pálidas económicas, esta es una buena noticia.

Y se equivocan los diputados que basados en dogmas religiosos se opusieron al proyecto de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, ya que no supieron distinguir entre política de salud pública y fe. Las creencias religiosas deben quedar en el ámbito privado de cada legislador. Pero no se puede dejar de mencionar que son los mismos sectores que se opusieron a las leyes de divorcio, de matrimonio igualitario y de educación sexual.

Esto es lo que no entendió el diputado santafesino Luis Contigiani, ahora ex bloque socialista. Creyó que la banca era de él, personal, que con la misma podía hacer lo que quisiera, lo que le dictaban sus convicciones, sus creencias, sin tener en cuenta a quienes lo votaron, a la fuerza política que lo impulsó y que programáticamente siempre apoyó la legalización del aborto. No sólo eso, con su voto contrario a la iniciativa desconoció las propias prácticas que viene realizando su fuerza política en el municipio de Rosario, que fue tomada como ejemplo a nivel nacional por cómo logró reducir a cero la mortandad materna por causas vinculadas al aborto. Contigiani, un representante que cortó lazos con sus representados, quiso poner un tronco para detener el avance de la historia, pero esta pegó un pequeño salto y lo esquivó. Con la aprobación en Diputados su comportamiento apenas quedó en una anécdota. Otra hubiera sido la historia si el proyecto era rechazado por diferencia de un voto.

Sin embargo, donde esta verdadera revolución de género todavía no logró imponerse con fuerza es en la población mayor de 50 años. Es la barrera de la edad la única que está quedando un poco en pie en medio de este debate sobre la legalización del aborto. Pero es una barrera que inexorablemente caerá con el tiempo. Es irremediable. Esta historia es imposible de detener. Las nuevas generaciones se han puesto a la vanguardia de todas estas reivindicaciones, y tal es así que muchos ya la bautizaron como "la revolución de las hijas".

Tras aprobar la ley de divorcio durante el gobierno de Raúl Alfonsín, la de matrimonio igualitario en la gestión de Cristina Kirchner, ahora la sociedad a través de sus representantes está tumbando el último gran tabú que queda del conservadurismo.

El histórico voto de ayer por la legalización del aborto en la Cámara de Diputados redobla la presión sobre el Senado, que ahora tiene en sus manos la posibilidad de convertirla en ley. No hay dudas de que las mujeres argentinas están haciendo historia. Habrá que ver si los senadores están a la altura. Habrá que ver si toman conciencia de la magnitud de la transformación social que el país puede alcanzar como sociedad si avanza con este tema.

Como bien dijo la cantante Miss Bolivia, en una de las audiencias sobre el tema en Diputados, "en el fondo de este debate, todas y todos admitimos la posibilidad del aborto: algunos quieren que siga el aborto clandestino, nosotras peleamos por el aborto seguro, legal y gratuito".

Bienvenidos a la revolución de las mujeres.


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