Opinión

Una reunión muy particular

Claves. El detrás de la escena del encuentro Lifschitz-Peña.

Jueves 23 de Agosto de 2018

Miguel Lifschitz siempre creyó que sin el aval del gobierno nacional y Cambiemos Santa Fe no habría reforma constitucional.

Se lo dijo él mismo a La Capital. La última oportunidad parece haberla jugado en la reunión que tuvo el martes con Marcos Peña, aunque jura y perjura que ni siquiera se trató de forma lateral.

El miércoles 29 de agosto la Cámara de Diputados rechazará el tratamiento sobre tablas de la declaración de necesidad de la reforma. Luego de la convocatoria a la sesión especial, sólo Cambiemos no se expresó pública y orgánicamente por la negativa. ¿Sabía que faltaba una última reunión entre el gobernador y el presidente o el jefe de Gabinete?

"Hubo reuniones muy reservadas entre un dirigente del PRO, una referencia de la UCR y un diputado provincial del socialismo. A la vera del Paraná, pese al frío de agosto. Ahí se barajaron muchas alternativas y se acicateó la posibilidad del encuentro en la Casa Rosada", confió una fuente calificada a este diario.

Un tesoro imposible

Se entiende: el lifschitzmo vende cara la posibilidad de no encontrar su tesoro más preciado: la reforma con reelección. "Hice todo lo que tenía que hacer. Y no entré en ninguna negociación por afuera de la institucionalidad. A mí nunca me van a encontrar en un cuaderno", suele decir Lifschitz.

En los últimos días apareció un intento de poner en la licuadora todos los proyectos presentados, incluso desde la oposición, y modificar la iniciativa que el oficialismo mandó a la Cámara y fue tratada con morosidad en comisiones. El gambito no pasó. El peronismo, por estas horas, duerme con los ojos abiertos.

Cerca del mandatario provincial reivindican que el PRO cumplió con lo que habían dicho sus referentes al mandatario: "No vamos a jugar a favor de la reforma constitucional, pero tampoco lo vamos a hacer en contra". De hecho, los macristas son los únicos que no salieron a anticipar posición por la sesión especial.

Desde la Casa Rosada, todas las fuentes consultadas por La Capital se posicionaron de igual manera: en el encuentro entre Peña y Lifschitz se habló del fondo sojero y de cuestiones vinculadas a la relación institucional. ¿Entonces por qué no sabían de la reunión ni los allegados más cercanos al gobernador? ¿Una reunión sin darle aviso a la prensa para tratar cuestiones no tan urgentes?

"Me va a tener que creer. No hablé de reforma constitucional con el jefe de Gabinete. No tuvo trascendencia previa porque quise evitar las interpretaciones posteriores", se le escuchó decir al ex intendente rosarino, ayer al atardecer, mientras apuraba unos amargos en su despacho del primer piso de calle Santa Fe y Dorrego.

Tras una última reunión, Antonio Bonfatti salió con toda la artillería a criticar la propuesta de Balcarce 50 para saldar la deuda con Santa Fe y, ahora, sobrevuela la posibilidad de que se pida una sesión extraordinaria para analizar la mora de la Nación. Cuesta creer, sin embargo, que a una semana de la definición de la declaración de la necesidad de la reforma no se hayan detenido un segundo en esa cuestión.

Al margen de lo que sucedió o no sucedió en el despacho del primer piso de Casa Rosada, en lo más alto de la pirámide del poder local (léase el gobernador) hay malestar con el justicialismo por la manera en que se desencadenaron las cosas respecto al rechazo a la reforma. Por eso, Lifschitz fue durísimo: "Hace 25 años que venimos insistiendo con la reforma y siempre es el mismo sector político el que le pone un pie encima: el justicialismo. Ahora, lo hace desde la oposición. Es el voto que se necesita. A mí, no me alcanzaría con los votos del PRO. Hay un sector de la clase política santafesina que dice una cosa y hace otra, y que no quiere ninguna reforma. Está cómoda con el status quo, y no lo quieren cambiar".

A la hora de negar que se haya hablado con Peña de la modificación de la Carta Magna, Lifschitz vuelve sobre el peronismo santafesino y recuerda que es el que tiene los votos para inclinar la balanza. "¿De qué me serviría hacer un acuerdo con Cambiemos, si en el Senado no tienen ni un solo legislador?", interroga el gobernador, mientras revisa su cuenta de Whatsapp.

Después del 29, Lifschitz apuntará contra los que se negaron a la posibilidad de cambios en la estructura institucional de la provincia de Santa Fe. Habrá comenzado la campaña, aunque faltan todos los jugadores en el tablero electoral del socialismo. Y nadie cree que el gobernador se quedará de brazos cruzados.

Una duda comenzará a recorrer las redacciones luego del 29 de agosto: ¿cuál será el futuro electoral de Lifschitz? También se lo preguntó el jefe de Gabinete. ¿A Cambiemos le convendrá que aparezca un frente de centroizquierda para dividir a la oposición? De eso también hablaron en la enigmática reunión.

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