Opinión

Una reforma a medida de Cristina pero con peligros para el presidente

La reforma judicial a medida de Cristina Kirchner es lo que pasa mientras la sociedad está (pre) ocupada haciendo otras cosas.

Jueves 30 de Julio de 2020

La reforma judicial a medida de Cristina Kirchner es lo que pasa mientras la sociedad está (pre) ocupada haciendo otras cosas.

   Las catástrofes nunca le vienen del todo mal a alguna gente. El peronismo liberó al entonces juez Norberto Oyarbide del juicio político el 11 de septiembre de 2001. El mismo día del atentado contra las Torres Gemelas. La absolución (que pasó casi desapercibida) se dio por el voto casi completo de la bancada del PJ. En 2009, Oyarbide sobreseyó a Néstor Kirchner y Cristina Kirchner de la acusación de enriquecimiento ilícito. Sugerencia al lector: cuando pueda, observe Boss (la mejor serie política de la historia) para reinterpretar algunos episodios.

   Todas las argumentaciones respecto de prejuicios políticos a la hora de criticar la potencial reforma judicial que ingresa al Parlamento se da de bruces con la mayoría del plantel designado por el presidente Alberto Fernández en materia de asesoramiento. Sin ir más lejos, Carlos Beraldi es el abogado de Cristina en todos los casos de corrupción.

   Esta innecesaria movida de Fernández, que parece destinada a favorecer a la persona que lo designó candidato a presidente produce el efecto ¿boomerang? de unir a la oposición.

   Es peligrosa la decisión del jefe del Estado de impulsar una modificación en estos tiempos de peste y mala onda. Corre el riesgo de transformar la reforma judicial en otra Resolución 125.

   Esta vez, los halcones y las palomas de Juntos por el Cambio no tienen otra posición que el rechazo. Y lo mismo deberían hacer los progresismos instalados en la Cámara de Diputados, aunque algunos de ellos estén coqueteando con el peronismo.

   Por lo pronto, un grupo de socialistas (Antonio Bonfatti, Eduardo Di Pollina y Claudia Balagué, entre otros) compartieron un evento virtual con Fernando Chino Navarro y Victoria Donda, entre otros funcionarios del actual gobierno peronista.

Un momento extraño

 Momento extrañísimo de la política santafesina. Para ganarle al peronismo, el Frente Progresista necesita unificar posiciones con sectores de Juntos por el Cambio (o viceversa), pero dirigentes socialistas parecen mirar con ganas al peronismo nacional. Al mismo tiempo, hay radicales para todos los gustos. Otra vez, parece ser que el que la tiene más clara es el PJ, hoy Frente de Todos.

   La “unidad en la diversidad” les servirá para seguir ganando elecciones, mientras todo se parta a su alrededor. A la par del aumento de la gravedad de la pandemia en la provincia se acelera el calendario que marca a 2021 como un año electoral.

   ¿Cómo harán los políticos de toda laya y cargo para que el ciudadano común se interese por las listas legislativas y a concejal? Es un misterio que desde esta columna no se puede responder.

   Las particularidades de Santa Fe parecen propicias para la oposición, pero si hubiera una sola oposición y no un abanico de opositores que sólo favorecerán las chances del oficialismo. La situación de la economía y la seguridad adoptaran roles protagónicos en una historia que, por ahora, sólo escribió el prólogo.

Todo cambia

   Fernández, Perotti y Javkin adquirieron índices extraordinarios de imagen positiva mientras la cuarentena se asomaba al balcón durante marzo-abril-mayo. Hoy logran tener buenos números relativos, pero la economía y la inseguridad van incorporándose como cuestiones centrales.

   Las demandas de la sociedad santafesina y los reclamos por la realidad irán in crescendo si no hay respuestas a los temas clásicos de la agenda que ya tuvieron sus etapas de crisis durante los gobiernos progresistas. Nunca deben olvidar los gobiernos aquellas movilizaciones impactantes por los problemas de seguridad. Antes de que eso ocurra, es mejor ofrecer mejor gestión en el área. Justo ahora en que la economía hace estragos.

   En lo que va de la pandemia, la situación de inseguridad ya se cobró 3 cúpulas policiales (Chaco, Jujuy y La Pampa). Y hay una crisis formidable en provincia de Buenos Aires.

   Y la cuarentena es como la pasta dental. Una vez que fue extraída no hay forma de volver a introducirla en el tubo.

   Perotti dixit.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario