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Una cuarentena apresurada y fallida

El 20 de marzo Argentina entró en la cuarentena más drástica de su historia con 97 casos y 3 muertos por el nuevo coronavirus (entonces las cifras las daba la OMS).

Sábado 18 de Julio de 2020

El 20 de marzo Argentina entró en la cuarentena más drástica de su historia con 97 casos y 3 muertos por el nuevo coronavirus (entonces las cifras las daba la OMS). El día anterior, 19 de marzo, se habían registrado 18 casos nuevos. Este viernes 17 de julio, con 4.518 casos y 66 muertes diarias, se anunció la salida de ese régimen estricto en el AMBA, Area Metropolitana de Buenos Aires, la región más poblada del país y donde se concentra la enorme mayoría de esos miles de casos diarios. Ese día el país llego a un total de 2.178 muertes y 119.301 contagios o "positivos" totales, mientras la "curva" seguía sin encontrar su techo, lejos de torcer su dirección hacia abajo como había pronosticado el ministro de Salud Ginés González García el 8 de julio ("creo que en dos o tres días cambiará la tendencia").

Argentina entró a la cuarentena nacional el 20 de marzo en una profunda recesión y ese solo dato hubiera debido prevenir al Gobierno sobre las limitaciones que tenia el "paciente" para recibir un tratamiento de shock tan prolongado. El resultado es malo: se alivia la cuarentena justo cuando la curva se empina dramáticamente por razones claramente no epidemiológicas sino "meramente" económicas, o más bien de lisa y llana supervivencia. La destrucción del tejido productivo en estos meses ha sido enorme.

Se da fin así a una cuarentena estricta a la que se entró sin estar equipado el país con los test PCR necesarios, lo que dejó a ciegas a las autoridades y a la sociedad hasta que muy recientemente el número de pruebas llegó a un nivel aceptable. Mientras, la nación vivió bajo un régimen de limitación de las libertades constitucionales más elementales (de movimiento y de trabajo) en nombre de un mal que había causado, al momento de tomar tan drástica decisión, 3 muertes y 97 casos. Más allá´del tema de las libertades, que a pocos al parecer les importam resulta dificil, sino imposible, no considerar que se está ante un fracaso de diseño del régimen de cuarentena decretado por el Estado. A al menos para ese 40% del país del AMBA, la suma la Ciudad de Buenos Aires y de gran parte del Conurbano bonaerense. Para explicar esta decisión, se dejó ahora de lado la "curva" y se recurrió a otra métrica: el promedio de días de duplicación de casos. Un índice algo abstracto como todo índice, a diferencia de la contundente realidad material y humana de la suma de casos diarios. Es además un cambio oportunista, dado que el 30 de junio, cuando se decretó la vuelta a la cuarentena estricta en el AMBA, no se invocó este índice como medida guía de las decisiones gubernamentales, sino el empinamiento de la curva, que ese día había llegado a 27 muertes y 2.262 nuevos casos. El 26 de junio, el presidente Alberto Fernández, flanqueado como siempre por Kicillof y Larreta había anunciado desde Olivos: “Hoy, el 97 por ciento de los casos ocurren en el ÁMBA, y en los últimos 20 días los casos aumentaron un 147 por ciento, y los fallecidos aumentaron un 95 por ciento”. Claramente lo que preocupaba era esto y no la tasa de duplicación, que nadie mencionó entonces.

En el Amba se llegó a los 120 días, cuatro meses, de cuarentena estricta, con un leve período intermedio de alivio. En Santa Fe y casi todo el interior, incluido el de la provincia de Buenos Aires, la situación fue a partir del 8 de junio y hasta ahora más aliviada. Pero la economía recibió un golpe tremendo en todo el país. Además, con el AMBA paralizado, el interior no recibe insumos y bienes finales fundamentales para su vida económica, desde metalurgia a alimentos envasados. Será difícil recuperar a la economía, es algo que tal vez lleve años.

Dentro de este replanteo tardío de la cuarentena, estuvo bien el jefe de gobierno de la CABA, Horacio Rodríguez Larreta, al poner énfasis en "recuperar las libertades" afectadas por la cuarentena. Un discurso similar hizo el presidente de Uruguay, Lacalle Pou, en una reciente entrevista muy comentada. En Uruguay, con números muy parecidos sino idénticos los de la provincia de Córdoba, no se impuso cuarentena alguna. El pequeño país ya mira la pandemia como algo superado.

Sobre las dudas que causa la política argentina de cuarentena, valen los cuestionamientos que plantearon en una carta pública un grupo de médicos, Epidemiólogos Argentinos Metadisciplinarios. Le preguntaron al Presidente Alberto Fernandez, entre otras dudas: "¿Por qué se instrumentó una cuarentena para individuos sanos cuando no hay registro de tal restricción en la historia de la humanidad? ¿Qué criterios científicos y particularmente epidemiológicos se aplicaron para extender la cuarentena total a cinco provincias sin casos y a otras seis con uno o dos casos? ¿Cuál fue el argumento para que la cuarentena y las restricciones comenzaran en el mismo momento para toda la población en las veinticuatro jurisdicciones del país, si hay circunstancias incomparables para cada lugar, zona, región, población y actividad?". Todas buenas preguntas que esperan una respuesta oficial.

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