Un presidente ajustado al libreto, pero con sorpresas
Javier Milei se despachó en el Congreso con un llamado a un pacto nacional, aunque los condicionamientos acotan las expectativas

Viernes 01 de Marzo de 2024

Ajustado al libreto, pero con sorpresas: en su primera apertura del período ordinario de sesiones del Congreso nacional, un contexto institucional que redefine el futuro inmediato de la Argentina, el presidente Javier Milei defendió su programa de desbloqueo de la economía y el reinicio estatal en áreas reguladoras y de asistencia social. De hecho, la fase inaugural del discurso potenció la confrontación con aquellos que lo repelen, incluso algunos aliados.

En la previa, la oposición amigable, tras repasar los recientes reveses políticos-parlamentarios del oficialismo, esperaba captar señales menos intransigentes en boca del jefe del Estado. Y, si bien movió el tablero al proponer un Pacto del 25 de Mayo en cancha local (Córdoba) a los mandatarios provinciales y expresidentes, la jugada luce como un convite a adherir sin atenuantes a la terapia de shock que, según Milei, es la única traza que desembocará en el cambio pregonado.

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Como un espejo de su campaña, y luego de un desembarco legislativo alejado de la austeridad declamada, el presidente marcó con resaltador sus diferencias con la estructura política tradicional hablando desde un atril y dándole la espalda a la Presidencia de la Cámara baja, aunque más cerca de los legisladores que en el debut del 10 de diciembre pasado. “El Estado como organización criminal”, bramó delante de todos ellos. El tono de la alocución fortaleció la impronta que hoy caracteriza al debate público en el país.

De cara a la “casta”, Milei detalló la herencia que encontró en el principal despacho de la Casa Rosada y repasó y ensalzó las reformas encaradas en 82 días de gestión -sin titubeos- por Luis Caputo. También las blindó con dosis de expectativa: dijo que “está cada vez más cerca” la salida del cepo cambiario y un posterior rebote económico.

Sin embargo, esquivó todo ataque verbal a la Justicia. Entre el megadecreto de reforma del Estado, uno de los imanes de fuerte controversia, y otros expedientes ligados a los recursos que esperan las provincias, la Corte Suprema sigue dilatando pronunciamientos de fondo que pueden alterar el equilibrio institucional.

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Ahora los gobernadores, entre ellos el santafesino Maximiliano Pullaro, recibieron la oferta de un pacto fiscal.

En lo inmediato, el presidente debe definir si disemina temas de la ley ómnibus (frenada por Diputados) en algunos decretos, para eludir el Congreso -o “nido de ratas”, Milei dixit-, y otras normas. O si vuelve a todo a nada con la iniciativa, incluso con nuevos tópicos agregados. Antes del cierre, adelantó otra dura batalla por venir en el Parlamento: el cese de la reelección indefinida en los gremios.

Pero lo que abre mayores interrogantes es el estado de la opinión pública frente a un combo de deterioro salarial y del poder adquisitivo, recesión económica y reconfiguración de la actualización jubilatoria y planes sociales, entre otros efectos simultáneos de la motosierra y la licuadora de Milei.

Las dudas también siguen siendo tonificadas por una performance basada en el uso y abuso del choque y el desapego al consenso -en modos presencial y virtual-, como reflejó la reciente puja con los gobernadores, a los que el presidente continúa sin reconocerles legitimidad plena. Esta noche les acercó un pacto fiscal, pero no deja de castigarlos. No resultará una negociación fácil.

Pese al rigor de la coyuntura, a los leales el crédito (y la dicotomía “nosotros/ellos”) todavía les alcanza para acompañar el rumbo. El jefe de La Libertad Avanza (LLA) logró cimentar un núcleo duro que, en principio, le haría prescindir de una sociedad ampliada con el exmandatario Mauricio Macri. Pero en torno al Congreso y en distintos puntos del país, como Rosario, otros hicieron sentir su disconformidad. El pulso de los días cercanos marcará si la luna de miel del gobierno llega a su fin. Tensión política habrá de sobra.