Opinión

Un papelón parido por el discurso del entrenador

Puede pasar que el entrenador elija mal a los intérpretes para un partido equis frente a un rival de características bien definidas.

Martes 27 de Marzo de 2018

Puede pasar que el entrenador elija mal a los intérpretes para un partido equis frente a un rival de características bien definidas.
Puede suceder que equivoque la estrategia y termine arrollado y hasta goleado por el adversario al que pensó doblegar de una manera que no funcionó.
Puede que opte por lo que algunos entienden como la valentía de ir a jugar en el terreno del otro, lo que en verdad es una estupidez soberana.
Se puede elegir la precaución, la mecanización, la ralentización. Se puede apostar a la pelota parada cuando el rival es superior. Reconocerse inferior en caso de serlo es parte de la solución. Funciona casi siempre. Jugar a que el rival no juegue puede ser tranquilamente un formato para equiparar fuerzas desiguales.
Hay decenas de tácticas. Todas potables, todas aptas, aunque ninguna tiene la fórmula del éxito permanente.
Lo que no puede pasar, de ninguna manera, es que el entrenador baje un mensaje de inminente derrota antes de jugar. Primordialmente porque está al frente de la selección argentina, una de las potencias del fútbol mundial.
"España es superior al resto... Vamos a necesitar valentía y precisión para enfrentarlos. Iniesta tiene una claridad suprema y entiende el juego. Tiene jugadores como Isco, Asensio, David Silva que no está esta vez... España tiene consolidado un funcionamiento, lo que buscamos nosotros. Sabe cómo ser mejor. Es muy fuerte y competitiva".
Cualquier descuidado puede suponer que son declaraciones del entrenador de un equipo que por primera vez se va a enfrentar a una potencia o que afronta sus primeros partidos en el máximo nivel.
No, no, son los conceptos del entrenador de una selección bicampeona del mundo que por tercera vez en su historia tiene entre sus opciones al mejor jugador del mundo y a otras cuantas estrellas del fútbol europeo que supone ser la meca del fútbol.
Después de que Sampaoli pusiera a España en la estratosfera el día previo a enfrentarla, no podía esperarse otra cosa que una actuación opaca, indolente, exasperantemente dependiente de las bondades y los defectos del rival.
¿No influyó que Sampaoli pusiera a 4 volantes lentísimos para disputarle la posesión a España?
Muchísimo, pero la decisión de superpoblar el mediocampo nace de aquel concepto que sentencia el resultado y el desarrollo del partido antes de que se juegue.
Pero faltó Messi. Por supuesto, es una baja sensible para Argentina, fundamental. Pero es muy tentador echarle la culpa a la ausencia de Messi. A España le faltaron Sergio Busquets y David Silva.
Podía pasar lo que pasó. España tiene una gran selección y en la cancha de Atlético de Madrid hizo uso y abuso de sus virtudes.
Y ese uso y abuso no se apiadó de una estrategia timorata, de un planteo casi pusilánime, de un discurso derrotista impropio de un conductor de grupo.
¿Es una locura pensar que Argentina es candidata a ganar el Mundial después de semejante papelón?
Para nada. Fundamentalmente porque entre sus argumentos está el mejor jugador del mundo. Es cuestión de hacerse cargo nada más.
Es imprescindible que el entrenador esté a la altura de las circunstancias.
Estar a la altura de las circunstancias es saber y entender de qué se trata.
Esto es Argentina Zurdo, no todos los bancos son iguales.
Lo pasado, pisado.
El 14 de junio empieza el Mundial. Esta vez no está bueno seguir sin escuchar.


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