Opinión

Un atentado que merece una respuesta

El presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Antonio Bonfatti, publicó en La Capital y en otros medios, simultáneamente, la bonita pieza intitulada: "Un atentado que inventó agravios" (sic).

Martes 16 de Octubre de 2018

El presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Antonio Bonfatti, publicó en La Capital y en otros medios, simultáneamente, la bonita pieza intitulada: "Un atentado que inventó agravios" (sic).


Cuando su casa fue baleada yo no desempeñaba ningún cargo público ni lo hice hasta hoy, y en consecuencia no me siento aludido como partícipe de haber multiplicado su calvario "por la especulación y el aprovechamiento sectorial". Tampoco intervine en las "imputaciones públicas, interpretaciones mediáticas y manipulaciones políticas" sobre las peripecias judiciales que siguieron al estrago.

En 2013 el periodista Luis Novaresio publicó: "Antonio Bonfatti sigue atrincherándose en que el tema del narcotráfico es de competencia primera de la Nación. Y, en reserva, descarga su furia contra el secretario Rafael Bielsa por lo que define como un hostigamiento público personal. Su desagrado para con él es enorme. Cree que el funcionario nacional actúa con «vendetta» política y lo acusa de superficialidad en el análisis. «Resulta que Bielsa cree que todo se soluciona con un bibliorato que le muestra a los que van a verlo a su despacho»" ("Bonfatti y Cristina, una relación congelada", este diario, 10/03/13).

En los 12 primeros párrafos de su pluri-publicado escrito se mencionan las palabras "decente", "hombre honrado", "honor", "nombre" y "víctima", respecto de sí. A partir del párrafo 14 no cesa la estimulación manual a su orgullo, pero se mezclan las fechas, los hechos y los protagonistas. También se sesgan las interpretaciones sobre el fenómeno del narcomenudeo en la provincia y en la ciudad donde nací, Rosario.

No comparto la cita del célebre Molière: "Esforcémonos en vivir con decencia y dejemos a los murmuradores que digan lo que les plazca". Se ve que Bonfatti tampoco. Entonces, no tomará a mal que yo haga lo propio -con todo respeto- en esta nueva ocasión. Soy "… un paisano serio, soy gente del remanso Valerio", canta Fandermole.

Dice el caballero que algunos "… propagaron las infamias y cuando los hechos los desmintieron, callaron". Veamos.

La "vendetta" que me asignó el ex gobernador, en realidad me la propinaron sus acólitos. Nada personal tengo contra alguien a quien vi un par de veces en mi vida. Jamás existió una conjura nacional para fastidiarlo, ni prueba de ello. Y en cuanto al "bibliorato", que ni era bibliorato ni era uno, mejor hubiera hecho en comunicarse conmigo para preguntarme qué contenía, antes de apostrofarme como "superficial" sin enterarse de nada. Finalmente, si el narcotráfico es incumbencia federal, por entonces yo era secretario de drogas de la presidencia de la República. Nunca lo hizo, y enojarse no ha mejorado en absoluto la realidad de nuestra ciudad.

Por hablar de los últimos días, hace algunos la prensa nacional ("utilizada" según mi interlocutor en su desmedro) comparó el sur rosarino con "Fuerte Apache"; no fue una referencia futbolística, sino la cobertura de "la batalla narco entre los Camino y los Funes". La prensa local dio cuenta de que un preso (Ariel Máximo "Guille" Canteros), desde sus aposentos penitenciarios, había instigado diversas balaceras a objetivos públicos. El actual gobernador Miguel Lifschitz, por años intendente de Rosario, a quien Bonfatti lo corona por sus conocimientos sobre la "escala internacional de este flagelo", se tiró macetas por la cabeza con los organizadores de la Copa Argentina, porque estos (no creo que opositores) revelaron que la provincia no tenía a su alcance medios para organizar la seguridad del ¿inminente? Newell's-Central. También son rosarinos (y hasta donde sé, no conspiran ni acuñan neologismos como "narcosocialismo") Hernán Lascano y Germán de los Santos, autores de un libro de imprescindible lectura, "Los Monos", que no pudieron presentar por desmanes en la sala ciudadana donde pretendían hacerlo. En fin, nada que debiera sorprender de Bonfatti, quien declaró que no conocía la "realidad de los barrios" de la ciudad en la que vive (con "sobresalto" y "sin gozar de libertad") (este diario, 12/01/13).

¿Por qué digo que me la propinaron? El policía Hugo Tognoli acaba de ser absuelto por "el beneficio de la duda" respecto de la acusación de participar "en una empresa criminal conjunta con narcotraficantes", tras pasar más de cinco años detenido. Aún tiene otra causa pendiente.

Tognoli en un comienzo fue apresado, y al poco tiempo recuperó su libertad. En aquella primera refriega su salida fue celebrada por la diputada nacional Alicia Ciciliani: "(…) la diputada nacional del PS Alicia Ciciliani aseguró que con la liberación de Tognoli «se cae la maniobra orquestada por el kirchnerismo contra el Partido Socialista (…)»", dijo la diputada y sostuvo que se trató de "una maniobra perversa" (05-11-12, Rosario3.com, "Tognoli libre: nuevos cruces entre socialistas y kirchneristas"). Luego, el primer jefe de policía de Bonfatti volvió a prisión, por lo que, si hubo una maniobra, empezó con un fracaso y culminó con otro. Ciciliani, jubilosa.

Cuando renuncié a la Sedronar, el entonces ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, sostuvo que mi desempeño para combatir el narcotráfico fue de "cero incidencia" en Santa Fe (20-03-13, Rosario 3.com, "El gobierno provincial le pega duro a Rafael Bielsa tras la renuncia"). El senador provincial Miguel Lifschitz mantuvo que "es muy poco lo que puede exhibir" Rafael Bielsa "de su gestión al frente de la Sedronar", al referirse a la supuesta campaña de desprestigio contra el gobierno de Santa Fe (20-03-13, www.lacapital.com.ar). El ex candidato presidencial Hermes Binner declaró que "… hubo un intento muy grande del gobierno nacional para tumbar al gobierno de Santa Fe. Lo que hicieron es antidemocrático hasta la médula. No podemos vivir pensando cuál será la próxima acción del gobierno para desestabilizar a Santa Fe" (20-03-13, El Litoral).

La diputada provincial (mandato perdurable) Alicia Gutiérrez eligió la vía de denunciarme en la justicia federal penal por algún motivo, cosa rara ante mi alegada irrelevancia. Tal vez, como en su presentación retoma todo lo expresado por sus conmilitones en el párrafo anterior, habrá sido por mi ineptitud. Ahora, purgar mi incapacidad con la cárcel me parece un exceso. Nadie le había pedido que exagerara tan espectacularmente.

Dice Bonfatti que los años de gobierno del socialismo dieron a luz políticas públicas que "son ejemplo de progreso, garantía de ciudadanía, expansión de derechos e inclusión social en nuestro país ". Por decoro, siempre es mejor que la obra elogie al maestro, a que sea el maestro el que elogia a su obra.

Voy a obviar la crítica al contenido de dicho canto a sí mismo, aunque no la oportunidad: con el debido respeto, gotea manipulación política, la misma que él fulmina. Y en estas oportunidades hay que ir despacito y por las piedras.

Algunos recordamos a Javier Echaniz, a cargo de una precipitada pericia a la computadora del acribillado Luis Medina, luego responsable del escrutinio más escandaloso que la provincia tuvo en nuestra "joven democracia", posteriormente impelido por el gobernador Lifschitz de su cargo y al instante retomado por Bonfatti nada menos que para confiarle el cargo de Secretario Administrativo de la Cámara que preside.

"No hay un socialista que se haya enriquecido tras pasar por la gestión pública", afirma Bonfatti tras una catarata de "canallas", "ruines", "mentirosos" y otros ejemplos de moderación. Es muy posible, pero de lo que estoy seguro es que la función pública sí se enriqueció, con el desinteresado aporte de infinidad de parientes de altos funcionarios socialistas.

De ello da cuenta el libro "La secta socialista" de Jorge Lagna y Sergio Battistoni (hoy agotado, del que conservo un ejemplar). El ex gobernador Hermes Binner asistió a la presentación hecha en Rosario (2006), y hasta donde sé, no querelló ni demandó a sus autores. Es lo mismo que, a pesar de haberlo prometido reiteradamente, hace Bonfatti con Elisa Carrió: nada.

Yo no corrí la misma suerte.

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