Domingo 22 de Octubre de 2023
El año electoral entra en la recta final. Puede terminar hoy mismo si alguien llega al número mágico para evitar el balotaje. O bien la definición puede estirarse hasta el 19 de noviembre. En cualquier caso, un fuerte olor a fin de ciclo impregna el aire en el escenario político. Habrá cambio, ¿pero hacia dónde?
Javier Milei, Sergio Massa, Patricia Bullrich, Juan Schiaretti le ponen voz y cara al réquiem del andamiaje económico y político levantado entre 2001 y 2003, tras la eyección de Fernando de la Rúa y el colapso de la convertibilidad.
Hoy, 35 millones de argentinos están llamados a las urnas en medio de una crisis que perfora todos los niveles. Una economía destartalada por la inflación y la falta de dólares. Un Estado diseñado para que no estallen los conurbanos pero que se quedó sin nafta. Una crisis de representación que ensancha la distancia entre la sociedad y la dirigencia.
A diferencia de la implosión del gobierno de la Alianza, esta vez la crisis le quema las manos al peronismo. Y el “que se vayan todos”, encuentra en Milei un canal donde expresar la bronca, ahora desde el extremo derecho del arco político. El péndulo se mueve en sentido contrario.
El cambio del ecosistema político ya está en marcha y a gran velocidad. Las Paso sepultaron el esquema de la grieta que organizó la política desde el conflicto por la resolución 125 a esta parte. La retracción de Unión por la Patria y Juntos le abrió el lugar al candidato de La Libertad Avanza, instalado como el nuevo centro de gravedad del sistema. De todos modos, falta el resultado de las elecciones para conocer el dibujo final del tablero.
Lo que es seguro es que hoy se definirá la composición del futuro Congreso. Allí nadie tendrá mayoría propia y deberá tejer acuerdos con otros bloques para sacar adelante las reformas necesarias.
En este terreno, como en otros, el mayor signo de interrogación pende sobre la cabeza de Milei. Por tres motivos: el escaso músculo político inicial con que contará, la radicalidad de su plataforma y su dogmatismo, que podría chocar contra la dura pared de la realidad. La duda es mayor porque ni aún en el escenario más optimista el diputado nacional llegará siquiera al tercio en ambas Cámaras.
En caso de ganar el premio mayor, el execonomista de Máxima AFJP y la Corporación América tendrá una manta corta. O sacrifica gobernabilidad y camina al borde del juicio político o resigna identidad para pactar con la casta, una etiqueta flexible y adaptable a las necesidades de cada coyuntura.
Después de meter el batacazo en las primarias, Milei subió con la espuma electoral, después bajó, superó la prueba de riesgos de los debates presidenciales y ahora se estacionó en un nivel incierto.
Si los estudios coinciden en que el libertario llega adelante, a partir de ahí las lecturas difieren. Mientras algunos especialistas lo ven cerca de ganar en primera vuelta, otros observan cierto estancamiento y dificultades para perforar su techo. En cualquier caso, quienes auscultan la opinión pública alertan sobre un agujero negro cada vez mayor en el electorado, inaccesible para sus instrumentos de medición y que resalta el carácter meramente orientativo de sus investigaciones.
Lo cierto es que la moneda está en el aire y el lado en que caiga depende de fenómenos como la forma en que metaboliza el electorado acontecimientos recientes —como el yate de Insaurralde y las declaraciones estrafalarias de Milei y su troupe—, las condiciones climáticas y cuántas tijeras reparten los intendentes del conurbano bonaerense. Una elección en modo random.
Vaya como le vaya hoy, Milei ya reseteó tanto las formas como los contenidos de la discusión pública con su fundamentalismo de mercado, su reacción visceral a la igualdad de género y una visión del período 1976-1983 casi indistinguible de la narrativa de la comandancia de las Fuerzas Armadas de aquel entonces.
Por fuera del círculo que ve al defensor de la escuela austríaca como un profeta redentor, Milei conecta emocionalmente con un sector más amplio de la ciudadanía que ve en la motosierra el instrumento para cortar con la agonía. La consigna es que pase lo que tenga que pasar, pero pronto. Como cantaba Luca Prodan: “No sé lo que quiero, pero lo quiero ya”.
“Antes la mística era kirchnerista y ahora es libertaria”, señala un armador opositor, que ve en la decisión de Milei de rescatar al menemismo y, sobre todo, de apuntar los cañones hacia el radicalismo una jugada brillante. “Le pega en la línea de flotación al macrismo y a la vez toca una fibra del electorado típico del peronismo”, analiza.
Con apoyos bien diferenciados por grupos etarios —los libertarios dominan en la franja sub40; el peronismo, entre los votantes de entre 40 y 60, y Juntos, entre los de 60 para arriba— un interrogante para este turno electoral y los siguientes es si un segmento típìco del electorado peronista como la clase media baja y los monotributistas que no están bajo el agujereado paraguas del Estado de bienestar a la criolla abandonaron la casa peronista para siempre o están dispuestos a volver.
Hoy se definirá la composición del Congreso, un escenario clave de la nueva etapa política
Pese a los números en rojo en aspectos sensibles de la gestión, en el peronismo buscan contagiarse del entusiasmo a prueba de todo del ministro-candidato, que después de las Paso ocupó la centralidad, con sus beneficios y sus costos, de la campaña de un peronismo hambriento de liderazgo.
Con un plan semana a semana, Massa mantuvo la iniciativa con medidas como la eliminación de la cuarta categoría del impuesto a las ganancias, los reintegros a las compras con tarjeta de débito y la discusión sobre los subsidios al transporte. “Mantuvo viva la llama”, dice un dirigente santafesino que le prende velas a que el exintendente de Tigre se meta en la segunda vuelta y empiece otro partido.
“La piña de los subsidios entró, incluso forzó a Milei a decir que privatizaría los trenes”, celebran desde el búnker de Unión por la Patria, donde apuestan a recuperar terreno en el noroeste y a bancar los trapos en la franja central. En Santa Fe, el objetivo es arrimarse al medio millón de votos que cosechó Marcelo Lewandowski en las generales santafesinas. Además, en la cocina de UxP observan la posibilidad de que hoy se configure una segunda vuelta de hecho. Un escenario con sus beneficios pero también sus riesgos.
Otro de los enigmas que se resolverá recién entrada la noche es cuán extendido está el voto oculto tanto hacia Milei como hacia Massa. En este caso, de votantes típicamente cambiemitas que adelantaron su decisión de votar en el balotaje al líder del Frente Renovador a la primera vuelta, ante el miedo de que el libertario se convierta hoy en presidente electo.
En una campaña en la que siempre le costó encontrar su lugar en un escenario inesperado, cerca de Bullrich ven un trayecto ascendente después del segundo debate. “Estamos de vuelta en un escenario de tercios, estamos palo y palo”, aseguran desde el círculo santafesino de la ex ministra de Seguridad.
"Patricia debería descontar en Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Ahí están puestas las expectativas. Y si la diferencia en provincia de Buenos Aires es muy grande, le va a resultar muy difícil remontar", reconoce un operador radical.
En el bullrichismo local apuestan a sumar adhesiones entre quienes no fueron a votar en las Paso y en un segmento muy específico: votantes de más de 40 años que agarraron la boleta de Milei para castigar al gobierno pero que ahora temen por las posibles consecuencias de una llegada del minarquista al poder.
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Más relegados, Schiaretti y Bregman, los dos que más jugo le sacaron a los debates presidenciales, buscan no quedar desdibujados y engrosar su contingente en un Congreso donde cada voto será valioso.
El resultado de esta noche impactará ya mañana en los mercados y la vida de millones de personas, pero también dejará marcas para los próximos años. Es la elección más incierta y a la vez más decisiva de las últimas dos décadas. Con diferencias nítidas entre proyectos y estilos de liderazgo. En un momento donde la frustración acumulada empieza a desbordar a los gobiernos y empieza a dirigirse hacia la democracia. Por esa, esta elección marcará un antes y un después. A partir de hoy, nada será igual.