Opinión

Tres finales y una gran encuesta

Claves. Faltan siete días para que se diriman competencias potentes (Irizar vs. Javkin, Perotti vs. Bielsa y Boasso vs. López Molina). El resto es un sondeo gigante, pensando en las generales.

Domingo 21 de Abril de 2019

A siete días de las primarias, una buena parte de los santafesinos no tiene definido su voto. Lo hará horas antes de los comicios, o en el momento mismo de estar adentro del cuarto oscuro. Que nadie se haga los rulos.

En algún momento, la política deberá replantearse la continuidad en el tiempo de las primarias obligatorias, que apenas sirven en la mayoría de los casos para que los candidatos y sus séquitos puedan auscultar cómo están parados en medio del fárrago electoral. Una encuesta demasiado cara.

Ese lectura teórica debe estar acompañada de un ejemplo práctico. Y lo puede demostrar el escenario electoral actual en la provincia de Santa Fe: hay solamente una competencia a gobernador. Omar Perotti vs. María Eugenia Bielsa representará un duelo potente, activo, interesante. Hay que felicitar al peronismo por haberse animado a ofrecer esta final.

En Rosario hay dos competencias. La más atractiva —la que puede definir, incluso, otras cuestiones más importantes está a cargo de Verónica Irizar y Pablo Javkin. Esa compulsa del Frente Progresista (con dos buenos candidatos) es un imán trascendente, atractivo, francamente seductor para la ciudad. La campaña es de connotaciones clarísimas, con tácticas y estrategias muy marcadas.

El duelo progresista

Javkin, esta vez, arrancó con conocimiento más amplio, con un juego de seducción hacia la clase media, posicionándose como contraplano de la candidata socialista. Irizar tiene el aval del gobernador Miguel Lifschitz. Arrancó tarde la campaña, teniendo en cuenta que no se trataba de una dirigente conocida. El laboratorio socialista tiene dos objetivos: hacer conocer a la postulante y superar al ex secretario General, de buena llegada en las seccionales del centro.

La caída de Cambiemos —en Rosario y la provincia— movió las estructuras de la política. Téngase en cuenta que la marca del macrismo se impuso con tanta amplitud en 2017 que todo parecía reducirse a una cuestión de tiempo: Cambiemos ganaría la Gobernación y la Municipalidad de Rosario. Pero pasaron cosas.

Por estas horas, Jorge Boasso intenta atraer la mayor parte del voto radical, criticando la falta de experiencia de Roy López Molina. En los últimos días el impetuoso ex concejal consiguió el apoyo de Ernesto Sanz, tal vez el mayor cuadro político que tiene la UCR en todo el país. De acuerdo a lo que pudo saber LaCapital, por estas horas también recibiría Boasso el aval del presidente del radicalismo, Alfredo Cornejo.

López Molina juega su propio partido. De sus últimos tuits, es notoria la decisión de no aparecer junto a referencias nacionales del gobierno. El último posteo fue con Rogelio Frigerio, tal vez el funcionario menos lastimado por la caída de Cambiemos. Recuérdese que, en la campaña de 2017 contra Anita Martínez, el edil fue el único que utilizó la cartelería con Mauricio Macri. López Molina cosechó 207 mil votos hace dos años.

Fuera de esas tres competencias, no hay más que una gran encuesta obligatoria. Sin competidor para el domingo próximo, el peronista Roberto Sukerman aparece a la cabeza como el candidato con mayor intención de voto, y el Frente Progresista como frente. Pero son sondeos. El partido es el domingo.

Detrás de ese objetivo está Antonio Bonfatti, quien al no poder cruzar guantes en la Paso del Frente Progresista debe imantar la primaria con el aval de los votos propios y esperar que la interna del peronismo le regale sonrisas en la pos primaria.

Perotti cuenta con el apoyo de superficie del kirchnerismo y de la estructura del PJ santafesino. Bielsa busca transversalizar y adquirir un sufragio que no se adapta en las estructuras, pero que tiene una mirada positiva sobre los gobiernos kirchneristas.

Claramente, el socialismo salió durante toda la campaña a visibilizar al rafaelino y se olvidó de la arquitecta. Incluso, el gobernador Miguel Lifschitz dijo que el acuerdo de Perotti y el kirchnerismo era un "rejuntado" que tendría complicaciones para mantener la gobernabilidad si Juntos ganaba las generales. Perotti y Bielsa —cada cual con su estilo— son dos buenos candidatos. Como lo es toda la oferta de la política santafesina a gobernador, al menos con los que tienen más chances.

Bonfatti, Perotti, Bielsa y José Corral han demostrado ser apotos para gobernar y/o ganar elecciones. Es un plus que tiene la provincia respecto de otras.

Corral no se anda con chiquitas: anoche reservó mesa con Mirtha Legrand. A diferencia de otros candidatos, no tuvo pudor en fotografiarse con funcionarios del gobierno nacional. Y recibió también —como Boasso— el aval de Sanz. Corral tiene dos desafíos: el de ganar la Gobernación y el de lograr que Albor Cantard retenga la Municipalidad de Santa Fe.

Se llegará a las primarias en el peor momento del gobierno nacional, lacerado por la crisis económica y encuadrado en un mar de dudas hasta por la candidatura final de Macri a la reelección. Ni el pronóstico de llegar en subida a los comicios le resultó asertivo al macrismo.

Así como la economía le genera dolores de cabeza a Cambiemos, la inseguridad le produce lo propio al Frente Progresista en Rosario. La saga de los últimos homicidios confirma lo que se escribe desde hace tiempo. La economía nacional y la seguridad provincial son dos grietas.

Faltan siete días de descarga adrenalínica de los candidatos y sus microclimas. El ciudadano común es capaz de reversionar a John Lennon: la campaña es lo que pasa, mientras estás preocupado, haciendo otras cosas.

Pero el domingo hay que ir a votar.

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