Opinión

Trabajadores, inflación y mercado interno

Que el gobierno procure establecer una guía de porcentaje para las paritarias del 14 o 15 por ciento (en la práctica será un techo) es inaceptable y, además, una paradoja en un modelo que en teoría debería defender la libre competencia.

Viernes 05 de Enero de 2018

Que el gobierno procure establecer una guía de porcentaje para las paritarias del 14 o 15 por ciento (en la práctica será un techo) es inaceptable y, además, una paradoja en un modelo que en teoría debería defender la libre competencia. El gobierno no cumple ni con sus propios principios al regular la negociación entre empresarios y gremios. El camino adoptado en materia económica es el más inapropiado para las clases vulnerables y la clase media.

Se pretende detener la inflación a costa de la injusticia social que significa ponerle límite a la negociación salarial, de paralizar más el mercado interno. El 2017 para no ha sido bueno para los trabajadores. La inflación, la pérdida de puestos de trabajo, la caída del mercado de consumo por la merma del poder adquisitivo de los salarios debido a que las paritarias no cubren el proceso inflacionario, son un termómetro infalible. Lamentablemente, el 2018 no parece que será mejor. Al contrario.

Sin embargo el gobierno insiste con una receta absolutamente equivocada, que seguramente ha sido escrita por organismos de crédito internacionales. Voceros del Ministerio de Trabajo de la Nación han dicho que los gremialistas "se den cuenta de una vez que bajar la inflación es lo que más va a devolver poder adquisitivo". Algo absolutamente falso, porque el poder adquisitivo y el mercado interno reviven cuando la economía crece, cuando hay producción y fuentes de trabajo.

Durante el 2107 cerraron más de 7.500 pymes y los despidos masivos se sucedieron. Los aumentos en los tributos y los servicios son notables, y la inminente suba de los combustibles que se aguarda para las próximas horas será otro empuje para la inflación, cuyo porcentaje, lo sabe muy bien la familia, no es el que se declama, porque en realidad el índice está muy por encima de las cifras que se dan a conocer. El chango en el supermercado y los precios de muchos productos no mienten.

El gobierno vuelve a apostar a medidas inadecuadas que terminarán pagando trabajadores, pequeños comerciantes y empresas, y la clase media en general, que será la que deba asumir el compromiso de pagar, como siempre, la deuda contraída.

En este contexto desalentador, el rol del gremialismo debe ser responsable y comprometido con los sectores más postergados, pero las circunstancias determinan que el sindicalismo no solo defienda a los trabajadores sino que se ocupe de un amplio espectro social abandonado. La pobreza en Argentina sigue siendo un problema grave que está muy lejos de atenuarse. La solidaridad no debe ser considerada como una mera palabra o virtud de otros, sino un compromiso de todos, especialmente de los que tienen el rol de conducir.

Alberto Botto

Secretario general-Sindicato Luz y Fuerza (Rosario)

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