Opinión

Todos jugando al límite

Táctica y estrategia. La provincia se ha convertido en escenario de una dura puja política centrada en el manejo de los recursos económicos. La ciudadanía de a pie puede terminar siendo víctima de los egoísmos sectoriales. Es hora de reflexionar.

Domingo 01 de Marzo de 2020

“Miguel, no afloja”. La frase entró a la Casa Gris de boca de un recadero de confianza. Mientras, en la Legislatura todo era nerviosismo el miércoles a la tarde. Miguel es Lifschitz. El presidente de la Cámara de Diputados que, recluido en cuarteles de invierno, deja que el que se exponga sea el Ejecutivo y el gasto lo hagan los radicales en la Legislatura.

Por diferentes motivos, con las comas de un lado u otro de algún sujeto y tal vez con predicados distintos, ambos sectores quieren un texto para que la ley de necesidad pública sea aprobada. Es verdad, no quieren la misma pero necesitan una.

Los radicales gobiernan demasiados municipios y comunas en los que la urgencia de fondos es una emergencia real. El peronismo busca independizarse del cepo que se las ingenió para ponerle la administración socialista que los precedió aprobándole un presupuesto que, se quejan, le direcciona cada centavo de antemano y le quita capacidad de maniobra frente a las contingencias económicas del país.

Las negociaciones siguen, ayer lo ratificó el senador Felipe Michlig a este diario (uno de los que habla con los ministros Esteban Borgonovo y Rubén Michlig), porque ambos sectores quieren conseguir un consenso que, además, les importe consolidarse políticamente. Al socialismo y sectores afines, por ahora, los beneficia lo contrario. La derrota en este partido no sólo apagó los ánimos sino que despertó los rencores e insufló las rencillas intestinas de un modo no visto en lo que va de este siglo.

Por ello, un gobierno peronista complicado con el pago a proveedores y contratistas, con las obras públicas paralizadas, sin clases y con inseguridad en las calles es el mejor contraste que podrían esperar en relación a sus administraciones. Aquello de que todo tiempo pasado fue mejor es una mera ilusión de inventario en la memoria individual y social pero suele funcionar, incluso en política.

De allí que para la oposición “cuanto peor es mejor”. Y a Perotti le urge hacer recaer las culpas en sus predecesores que “no lo dejan gobernar”, tal como busca demostrar: pasaría de victimario a víctima. Y es sabido que toda víctima mueve a la empatía.

No sólo están enfrentados el Ejecutivo y la oposición en la Legislatura. La Justicia santafesina avisó que no está dispuesta a ser el pato de la boda. Ni aceptará cambiar sus ferias judiciales como le reclamara el ex ministro de Seguridad y actual diputado Maximiliano Pullaro; ni asumirá la responsabilidad excluyente por la inseguridad reinante que le atribuye el actual ministro, Marcelo Saín. Clarísimo lo dijo el presidente de la Corte, Rafael Gutiérrez, al abrir el año judicial el jueves pasado.

Hasta el mediodía de ese día el espectador más tranquilo seguramente era el silencioso Lifschitz. Las gravísimas acusaciones del ministro Saín en los medios nacionales hablando todo el tiempo de connivencia, sociedad, encubrimiento y complicidad del poder político con el crimen organizado apuntan directamente al más preciado capital de las gestiones socialistas: la carencia de escándalos y hechos de corrupción en doce años de administraciones provinciales que, se infiere, ratifican un ejercicio honesto y transparente de gestión.

Pero la estrategia de Saín es tan filosa y literal —sólo se espera que comience a decir nombres y apellidos cada vez que abre la boca— que no deja de sorprender. Al romper todos los parámetros de la coexistencia política, sus aportes parecen destinados sólo a provocar. Y ello debería tener plazos cortos. Una especulación que parece haber caído en la tarde del mismo jueves.

No sólo el gobernador dejó en claro que banca a su ministro y que está de acuerdo con él sino que el mismísimo presidente de la Nación, Alberto Fernández, fue algo más que contundente al respecto. Con su discurso en el Monumento a la Bandera, sin nombrarlo, rehabilitó tanto a Saín como a su confrontativo estilo.

Además, le prometió al intendente Pablo Javkin que le mandará más tropas federales que las que Bullrich desplegara (nunca la nombraron) en Rosario. Algo que el radical José Corral y Roy López Molina salieron a bancar. “Valoramos el compromiso presidencial”, dijeron pidiéndole, de paso, que lo haga y no sólo lo diga. Esto es que las tropas vuelvan a patrullar las calles de las grandes ciudades de la provincia y que se declare guerra sin cuartel al crimen organizado. Javkin, Corral y López Molina saben que ese es el talón de Aquiles del socialismo pero también que es un tema que le juega en contra al gobierno peronista. ¿Cuánto tiempo más resta para que la ciudadanía se desencante del todo con la consigna de paz y orden?

El riesgo es que con la inseguridad, los crímenes y las guerras del narcotráfico los rosarinos pasen antes la factura a la ventanilla más cercana y la termine pagando Javkin como antes tuvo que hacerlo Mónica Fein en la gestión de Lifchitz, lo que provocó el desalojo del socialismo de Rosario y perder la provincia.

Javkin es enteramente consciente de este riesgo. Tiene una variable que le juega a su favor. Con los socialistas, las muertes en Rosario o Santa Fe cuando ganaban las pantallas de todo el país no eran asociadas al gobierno nacional. Ni estando Cristina Fernández ni Mauricio Macri en la Rosada. Pero ahora, Alberto Fernández tiene en Perotti al gobernador que más se asocia a su gestión en una sintonía plena. Debe haber entusiasmado al gobernador que el presidente dijera que la cuestión era tema propio al punto de prometer que habría resultado para cuando vuelva a la ciudad el 20 de Junio al acto por el Día de la Bandera. El asunto es que es tema suyo. A su lado, Perotti sonrió y entre el público lo debe haber hecho Saín. Perotti dice que su frase de que “el silencio solo contribuye a que el delito se consolide” es originaria del presidente y que “no es cierto que porque se denuncien las connivencias y a las mafias se estigmatiza a una ciudad, eso pasa cuando se guarda un silencio permisivo y cómplice”. La promesa presidencial pasa no solo por las tropas, sino por una Justicia federal más activa y por inteligencia federal preventiva de delitos, incluso en materia económica. Aunque habrá que esperar a junio para ver qué dice la ciudadanía. Encima entonces, ya las elecciones legislativas nacionales del año que viene estarán casi a la vista.

Todos juegan al límite. Algo que, al decir del diputado Julián Galdeano, “es inquietante”. Y según su par Carlos del Frade, “el problema es la sensación de triste empate”. Aunque la caja de resonancia es por ahora el Senado, los sordos ruidos provienen de la Cámara baja. Por eso parece que nadie logra salir del mismo lugar. Y la política se asemeja a una pelea tribunera que impide mirar la cancha y el partido. Ese mismo, por el que cada sector dice pugnar. El de afuera: sin clases en las escuelas, con una ciudadanía acosada por la violencia y suspensiones en las fábricas.

El ala más dura de la oposición legislativa impidió que la ley de necesidad pública se trate el jueves en el Senado. Se anotó una a favor. El clima previo era casi de festejo por un consenso que se creyó logrado. La Casa Gris tuvo su compensación acusando el golpe pero manteniendo las negociaciones en curso. Se anotó, a su vez, su propio poroto.

No obstante, después de las palmadas presidenciales en la espalda del gobernador, éste decidió redoblar la apuesta y el viernes el Boletín Oficial publicó el decreto 135/2020 que tenía firmado desde el viernes anterior y consolidó la cesación de pago, impuso a los acreedores un sistema por el que deberán demostrar lo que reclaman que se les pague y una vez revisado por el gobierno, se les dirá cuánto se les pagará. El decreto no dice cómo pero recuerda que espera que la Legislatura le apruebe la ley de necesidad para poder hacerlo

Con fecha 17 de febrero de 2020, Perotti y el ministro Walter Agosto había firmado el decreto 133/2020 cuyos considerandos son idénticos al 135 y en su único artículo resolutivo establece “que los pagos efectuados o a efectuarse por cualquier causa y que resulten cancelatorios parcialmente de obligaciones vencidas o de causa o título anterior al 31 de diciembre de 2019, serán efectuados a cuenta del mayor monto que pueda ingresar y reconocerse en el procedimiento reglamentario del artículo 54 de la Ley N.° 13.938 Presupuesto 2020)”.

Este decreto ya condiciona todo pago a aprobación de ley necesidad. En síntesis, Perotti manda a proveedores y contratistas, intendentes y presidentes comunales, docentes y en la semana es probable que también a los empleados públicos y todo aquel que reclame una deuda al Estado santafesino a cobrarla a la Legislatura.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario