OPINION

Todo sigue siendo un cambalache

El protocolo realizado por la AFA para los testeos a los jugadores están en el medio de la polémica y el regreso del fútbol se prevé justo en el momento del pico máximo de contagios.

Viernes 07 de Agosto de 2020

El manejo del fútbol intentó ser diferente a lo que había sido durante décadas de la mano de Julio Humberto Grondona. Se hablaba de una nueva AFA, más organizada y con un funcionamiento acorde a la importancia del fútbol argentino. La realidad contrasta con esa idea porque la conducción -hoy con Claudio Tapia- permanece con grietas enormes y fallas continuas. Y el fútbol conserva también incongruencias notables. De toda índole.

La dirigencia afista tuvo tiempo suficiente como para armar un protocolo a aplicar y realizar los testeos, pero ahora los que entrega la AFA y elaborados hace más de dos meses no son los que pretenden tener los médicos de las distintas instituciones. Después de un largo tiempo se encontraron con esta situación, lo que alimenta la idea de falta de diálogo entre las partes interesadas.

La inactividad se hizo extensa, más de la esperada, y ahora los planteles corren contrarreloj. Sobre todo aquellos que tienen participación en las Copas porque llegarían con lo justo o no preparados de la mejor manera para afrontar sus compromisos. El resto de los equipos pusieron la mirada en septiembre, aunque no hay garantías de que en ese mes la pelota vuelva a rodar en las canchas argentinas. También en este punto hay cierto desatino. Los jugadores, que hoy reclaman poder trabajar, en el inicio de la pandemia pidieron cuidarse del coronavirus y ahora se habla del regreso justo en el mes donde se cree que estará el pico máximo de contagios.

Es verdad, el fútbol es un enorme negocio que está detenido hace casi cinco meses. Las presiones por la vuelta son enormes porque la gran mayoría de los clubes -por no decir todos- tienen las cuentas en rojo y la televisión, que sigue aportando dinero, lógicamente exige recibir algo a cambio. Por eso se especula con que en septiembre vuelva la actividad. Pero, ¿será así? Nada es seguro en el mundo afista y argentino, más aún cuando todo sigue siendo un verdadero cambalache.

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