OPINION

Todo lo que está mal

Un fiscal de Neuquén protagonizó una charla desatinada con una periodista dejando en claro que debe haber en los funcionarios una capacitación en perspectiva de género.

Viernes 07 de Agosto de 2020

_Lo tenemos en comunicación y lo saludamos al doctor Terán, ¿cómo está?, muy buenas tardes…

_¡Cómo está usted! ¿Me podría decir su nombre?

_ Mi nombre es Julián Guarino y estoy con Lucila Trujillo.

_ Bueno Julián y...¿quién más? ¿Luciana?

_Lucila…

_Lucía…Lucía…un gustazo chicos…

Así, mal, sin poder escuchar y con un confianzudo “chicos” y sobreactuado “gustazo” comenzó la nota telefónica de sólo doce minutos y veinte segundos en C5N con el jefe de los fiscales de Cutral Có, Neuquén.

Podría decir que en este breve inicio se visualiza ya algo de “todo lo que está mal” en la Justicia, si no fuera que este agente, Santiago Terán, ya había declarado en una nota que las mujeres, para evitar los femicidios, deberían armarse y “meterle un tiro en la cabeza” a su agresor.

Paciencia, la nota con los periodistas televisivos Julián y (Luciana, Lucía) Lucila siguió sin desperdicio.

El hombre relató con parsimonia que le habían hecho una entrevista hacía una semana en una radio de la “meseta neuquina”, según su relato, y que se había basado en datos estadísticos que le había dado el “amigo periodista” que lo entrevistó.

El fiscal vuelve a dejar en claro aquí que se vincula comúnmente con la gente, incluso desde lo profesional, de manera campechana. Pero, además, confiesa no haber corroborado los datos erróneos, y encima se dedica a analizarlos por cuarenta y cinco minutos al aire en esa primera entrevista.

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Lucila Trujillo lo corrige inmediatamente. Lo llama “fiscal” y por su apellido: “Terán”, y no sólo le aclara al entrevistado cuál es su nombre sino cuáles son las cifras de femicidios registradas en lo que va del año. Y, en un ABC de todo lo que debe ser serio y riguroso sobre un tema trágico como el de los femicidios, destaca la fuente de donde extrajo el número de casos (El observatorio “Ahora que Sí Nos Ven”).

_Ah…desde ya, Lucila me dijiste, ¿o Lucía?, desde ya te agradezco que me corrijas el número porque ese dato me lo dio la radio… yo me guié por el hombre porque tenemos mucha confianza con el periodista…bueno tenía…

El hombre de la Justicia da cuenta allí de más problemas para escuchar, y remarca con desenfado la “confianza” que dejó de tenerle a su amigo periodista.

Todo sigue y empeora. El fiscal ya no habla cómodo y contraataca.

Dice que la nota que le habían hecho en Neuquén dura mucho más que los dos minutos en los que hizo la aberrante declaración. Para él, el problema pasa porque no se lo interpretó pormenorizadamente (en su análisis basado en cifras equívocas).

Trujillo intenta aclarar algo, pero Terán le pide que no lo saque de la “línea” de enunciación que él defiende.

“A ver muchachos”, “queridos”, insiste atrevido el fiscal ante ambos periodistas, pero le hace una pregunta personal a ella, como si un problema de Estado y social pudiera ilustrarse con un testimonio individual, aislado de todo contexto.

_ ¿Vos estás casada? Imaginate que el tipo que está con vos es un violento, y la última y única oportunidad que tenés para salvarte es un arma, ¿La usás o no la usás?

La periodista se niega a contestar esa falsa disyuntiva y su colega toma partido por ella, en una muestra de lo importante que es que también los varones entiendan y defiendan la violencia de género. Pero el fiscal increpa a la mujer:

_ ¡Contestá por sí o por no! Elegí: tu vida o la vida de él, elegí ¿vas al cementerio o matás? ¡Elegí!

Ahí es cuando una se imagina al fiscal hablando en ese tono violento con una víctima y teme.

El fiscal no sólo grita, patotea.

_Conmigo no te vas a hacer la torita.

El hombre de la Justicia exige un diálogo “civilizado” tras haber pedido que las mujeres nos armemos para defendernos de la violencia de género olvidando que hace tiempo se abandonó el Estado de naturaleza y se adoptó el de derecho. El resto ya es un derrape que da vergüenza ajena. El entrevistado da un ejemplo con una supuesta "doctrina de Jesús" y luego miente con descaro. Sí, otro fiscal que miente (no sólo en Santa Fe los fiscales mienten).

Dice que hace cuatro años se capacitó y “dos veces” en violencia de género en el marco de la ley Micaela. Imposible: la norma se sancionó en 2018 y Neuquén adhirió el año pasado.

No conforme y apelando a una estrategia recurrente de los machistas acostumbrados a que siempre se los escuche, el fiscal le pidió a la periodista que no grite, antes de agregar: “Sos de esas personas que se victimizan”.

Luego cortó, ofendido, la comunicación.

Las escuelas deben de una vez por todas aplicar Educación Sexual Integral (ESI) para evitar que los adultos lleguen a convertirse en machistas como Terán, y la reforma judicial debe incluir capacitación en perspectiva de género a funcionarios y jueces, porque fiscales como este son todo lo que está mal en la Justicia.

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